En las vastas llanuras del salvaje oeste estadounidense, una figura legendaria emergió de entre la polvareda y la incertidumbre de la frontera. Conocido como Billy the Kid, este simple forajido se convirtió en un icono de la conquista del oeste, trascendiendo su tiempo y adentrándose en el corazón de las leyendas. Su vida, como un arrollador río serpenteando entre peligrosos barrancos, estuvo marcada por giros inesperados, destinos entrelazados y una insaciable sed de venganza. Desde sus humildes orígenes en una lavandería de Kansas hasta los tenebrosos salones de Silver City, y de las batallas sangrientas en las tierras de Lincoln a su escurridiza y temeraria vida en el desierto, Billy the Kid dejó una estela imborrable en la historia del oeste. Adentrémonos en las hazañas y mitos que forjaron el legado de este enigmático personaje, cuya sombra continúa susurrando a través del tiempo.



“Billy the Kid: Cazado por el Alguacil Patt Garrett”


El 14 de julio de 1881, en Fort Sumner, Nuevo México, falleció un forajido que se convertiría en un icónico personaje de la conquista del oeste estadounidense: William Henry McCarthy, más conocido como Billy the Kid. Provenía de una humilde familia irlandesa que buscaba prosperidad en los Estados Unidos. Tras establecerse en Wichita, Kansas, junto a su madre y hermano, montaron una lavandería y un pequeño hospedaje.

Sin embargo, en 1874, su vida dio un giro trágico cuando la tuberculosis se llevó a Catherine, su madre, y su padrastro los abandonó a él y a su hermano. En busca de sobrevivir, Billy trabajó como lavaplatos y herrero, adentrándose en los salones de Silver City, donde se reunían reconocidos delincuentes del oeste. Allí, comenzó a cometer pequeños robos y pillajes.

En 1876, se unió a la banda de Sombrero Jack, un forajido, pero su inexperiencia lo llevó a ser arrestado. Tras ser liberado en 1877, se mudó a Lincoln, Nuevo México, donde fue contratado como vaquero y matón por los hacendados John Tunstall y Alexander McSween. Sin embargo, Lincoln estaba inmerso en un conflicto entre estos hacendados y Lawrence Gustave Murphy, lo que desencadenó una guerra abierta entre bandas armadas.

Billy, buscando venganza por la muerte de Tunstall, formó su propio grupo llamado “Los reguladores” y emprendió una caza de sus enemigos. En medio de la violencia, él mismo asesinó al Sheriff y su ayudante en la calle comercial de Lincoln. La “Guerra de Lincoln” llegó a su fin cuando las autoridades federales amnistiaron a todos los involucrados, pero Billy fue traicionado, encarcelado y luego fugado.

Viviendo una vida nómada en el desierto con su banda ahora llamada “Los cuatreros”, Billy fue perseguido por Patt Garrett, quien tenía la intención de capturarlo. Tras varias persecuciones y arrestos fallidos, Billy fue ubicado en julio de 1881 en una choza en las afueras de Fort Sumner, donde Garrett se dispuso a matarlo. Sin embargo, al descubrir que la casa también albergaba a la pareja de Billy, Garrett decidió esperar en el granero para evitar daños colaterales.

Cuando Billy regresó a la casa, se encontró con el Sheriff apuntándole. Aunque logró huir, Garrett lo interceptó y acabó con su vida. A partir de entonces, la vida de Billy se convirtió en leyenda, con especulaciones sobre si Garrett realmente lo mató y si él pudo haber continuado su vida bajo otro nombre.

La figura de Billy the Kid perdura en el imaginario colectivo como un símbolo de la época y la historia del salvaje oeste estadounidense.


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