En los pliegues de la imaginación yace una analogía majestuosa, donde el hombre y el trayecto de un río convergen en un danzón poético que desvela los misterios más profundos de la existencia. Es en este encuentro entre las corrientes de la vida y el fluir eterno del agua donde se entrelazan los hilos del destino y las melodías del alma, desafiando al tiempo y abrazando la trascendencia. En cada curva, en cada remanso, se revelan los secretos ocultos, las lecciones que el río y la vida susurran al oído de aquellos que se aventuran en la búsqueda de su esencia. Adéntrate en estas líneas líricas y deja que la poesía te guíe por los senderos del misticismo, la profundidad y la creatividad, desatando los nudos del pensamiento y sorprendiéndote con cada verso. Bienvenido a este viaje donde el hombre y el río se abrazan en una danza de palabras y significados.



El Caudal de la Sabiduría: Explorando la Naturaleza Mística del Ser”

En la corriente eterna de un río, oh hombre, fluyes por los vericuetos de la existencia, como un viajero en busca de su esencia, guiado por el misterio y su enigma insondable.

Naces, cual manantial cristalino y puro, desprendiendo la frescura de la inocencia, mientras el cauce te abraza con paciencia, y te enseña las lecciones del destino oscuro.

El agua te arrastra en sus brazos de plata, te lleva por paisajes de luz y sombra, donde el sol y la luna se unen en alfombra, y en cada curva, el tiempo se desata.

Te deslizas por rápidos vertiginosos, donde la pasión y la juventud se desbordan, y tus sueños, como espuma, se decoran, con promesas de amores ardorosos.

Luego, te encuentras en tranquilos remansos, donde la serenidad acaricia tu piel, y el reflejo de tus anhelos en el cielo azul, se sumerge en el alma, en sutiles danzas.

Mas no todo es calma en el río de la vida, pues afloran las cataratas del sufrimiento, cuando el dolor se desliza, sin aliento, y el corazón se quiebra en despedida.

Pero en cada cicatriz, una fuerza renace, como el cauce que se abre paso en la tormenta, y el hombre, con coraje, alza su voz violenta, convirtiendo el dolor en sabiduría audaz.

Flotas, sin cesar, entre corrientes místicas, donde los sueños y los anhelos se entrelazan, y en el silencio, las verdades se desplazan, brindando respuestas a preguntas enigmáticas.

Y así, avanzas hacia la desembocadura, donde el río abraza al vasto océano infinito, y el hombre, con su ser, se vuelve un grito, de amor y trascendencia en su aventura.

En ese abrazo final, hallas la eternidad, en el fluir perenne de la existencia, y el río y el hombre, en su danza, se alientan, como almas entrelazadas en la inmensidad.

Por tanto, oh hombre, abraza tu destino, fluye en el río de la vida con pasión, y en cada tramo, descubre la lección, de ser el caudal que brinda su camino.


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