Entre la bruma de recuerdos y experiencias se erige un testimonio de vida tejido entre dos naciones: Venezuela y Chile. En el universo literario de Isabel Allende, estas tierras se entrelazan en una danza de colores y sabores, creando un escenario donde la sensualidad y la adaptación se entrelazan en una sinfonía de palabras. Con una pluma que esgrime la nostalgia y la exuberancia, Allende revela cómo Venezuela le otorgó lo que nunca habría podido encontrar en su amado Chile: una perspectiva sensorial que impregnaría su existencia y reverberaría en sus obras. En esta travesía narrativa, nos sumergimos en las vivencias de una autora inmersa en el torbellino de la historia, abrazando la alegría venezolana, superando las barreras culturales y dejándose llevar por el flujo de emociones que se entrelazan en la trama de su vida.


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Imágenes CatBird

Venezuela: Mi Inspiración Literaria y Mi Hogar Lejos de Casa”


Venezuela me dio lo que yo no tenía, lo que no habría podido tener en Chile nunca, que fue una manera sensual de ver el mundo. Y eso, una vez que lo incorporé, me sirvió para la vida, para la literatura. Yo no habría podido escribir La Casa de los Espíritus si me hubiera quedado en Chile. Ese libro es cierto que responde a la nostalgia por Chile, pero tiene todo el color y el sabor de haber vivido en Venezuela. Yo más nunca volví a vivir en Chile. La dictadura duró 17 años, y en ese tiempo tus hijos crecen en otro país. No te los vas a llevar de vuelta. Me costaron mucho los dos primeros años en Caracas, porque no entendía las reglas del juego, que eran tan distintas a las chilenas. No entendía o no aceptaba, la alegría venezolana, la exuberancia, la abundancia, las ganas de parranda. Chile es un país muy sobrio, y venía de una dictadura brutal. Yo venía de un invierno cerrado, severo, y caigo en esta Venezuela hedonista, entonces me costó habituarme. Pero una vez que la acepté, la amé. Venezuela siempre fue un país que recogió gente, que acogía a los que venían de otros países escapando de la violencia, la miseria, y de las dictaduras. Venezuela era el país que tenía las puertas abiertas siempre, y ahora les toca a ellos irse.”

Isabel Allende



Este texto es una cita de Isabel Allende, una reconocida escritora chilena, que habla sobre su experiencia viviendo en Venezuela y cómo eso influyó en su vida y su escritura. Allende destaca que Venezuela le dio algo que ella no tenía y que no habría podido encontrar en Chile, que fue una manera sensual de ver el mundo. Asegura que esa perspectiva incorporada le fue útil tanto en su vida personal como en su carrera literaria.

La autora menciona que no hubiera podido escribir su famosa novela “La Casa de los Espíritus” si se hubiera quedado en Chile, ya que ese libro responde a su nostalgia por su país natal pero también refleja el color y el sabor de haber vivido en Venezuela. A pesar de ello, Allende afirma que nunca volvió a vivir en Chile debido a la larga duración de la dictadura, que fueron 17 años, y durante ese tiempo sus hijos crecieron en otro país, por lo que no tenía sentido llevarlos de vuelta.

Inicialmente, la adaptación a Venezuela fue difícil para Allende, ya que las reglas del juego eran muy distintas a las de Chile. No entendía ni aceptaba la alegría venezolana, la exuberancia, la abundancia y las ganas de parranda, ya que venía de una dictadura brutal y un ambiente sobrio en su país natal. Sin embargo, una vez que pudo aceptar y amar a Venezuela, valoró el hecho de que siempre fue un país acogedor, que recibía a personas que escapaban de la violencia, la miseria y las dictaduras en otros lugares. Sin embargo, en el último párrafo de la cita, Allende menciona que ahora es Venezuela la que está pasando por dificultades, y les toca a ellos, a los venezolanos, irse en busca de mejores condiciones de vida.


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