“Sumergiéndonos en los intrigantes misterios que rodearon la vida y muerte de una de las estrellas más icónicas del cine, nos adentramos en la carta secreta que Marilyn Monroe escribió antes de su trágico fallecimiento. Dirigida a su confidente Truman Capote, la carta revela preocupaciones profundas y oscuros secretos que la atormentaban. En este relato, descubriremos cómo la actriz se sentía acechada y desconfiaba de su entorno, en especial, al abordar su complicada relación sentimental con el entonces presidente de los Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy. Acompáñanos en el emocionante viaje hacia el pasado para desentrañar la verdad detrás de esta carta, que destapó un caos mediático y un sinfín de especulaciones sobre la vida y muerte de la enigmática Marilyn Monroe.



Detrás de puertas cerradas: La complicada relación de Marilyn Monroe con JFK”


“Querido Truman: Te escribo esta carta en un auténtico estado de desesperación. No confío en nadie en mi entorno, y te mando esta carta porque tú sabes que tú y yo nos parecemos en muchos aspectos y conocemos muchos de nuestros secretos”. Así empezaba la carta que Marilyn Monroe escribió a Truman Capote el 25 de julio de 1962. Pocos días después, durante la noche del 4 al 5 de agosto, Marilyn moría en extrañas circunstancias en su casa en Brentwood, California, y se desataba así el caos mediático alrededor de su muerte: nadie conseguía entender qué había pasado.

En su mensaje dirigido a Truman Capote, la actriz le explicaba algunas de sus mayores preocupaciones y le pedía ayuda. Monroe sentía que estaba siendo vigilada y desconfiaba de la gente a su alrededor, por eso había acudido a casa de unos vecinos, con la excusa de que su máquina de escribir se había roto, para mecanografiar el mensaje sin que nadie la viera.

Uno de los temas que más le inquietaban era su relación sentimental con John Fitzgerald Kennedy, por entonces presidente de los Estados Unidos. En su carta, la actriz aseguraba que quería hacer pública la relación, afirmando que Jackie Kennedy, la esposa del presidente, era conocedora de aquel romance y que tanto ella como Jack (nombre que utilizaba en su círculo cercano) merecían ser felices.

Ofuscada, la actriz decía que la mayoría de sus amigos le habían recomendado que terminara aquella relación, ya que vincularse de tal manera al hombre más poderoso de los Estados Unidos la podía poner en peligro, e incluso relataba cómo su amigo Frank Sinatra la había invitado a pasar un fin de semana juntos para convencerla de tomar aquella decisión.

Sin embargo, Marilyn estaba decidida a luchar por su amor y a darlo a conocer: “También tengo pruebas de mi amor con Jack que no dudaré en mostrar al mundo entero si así podemos ser más felices tanto él como yo, si así consigo liberarlo de su propia vida”. Esta intención no gustaba ni a la familia Kennedy, ni a su entorno, que preferían mantener en secreto la relación entre el presidente y la actriz.

Más adelante, Monroe afirmaba que se sentía “como la mosca que está en medio de la telaraña y a mi alrededor tengo grandes arañas, a la espera de desgarrarme, amenazantes” y aseguraba que “tanto Jack como yo nos sentimos manipulados, vigilados”. Temerosa, Marilyn le pedía a su amigo que, en el caso de que sucediera algo extraño, llamara a determinado número del Departamento de Justicia. “Él (Jack) tiene toda la protección, yo solo el apoyo de la gente y aquellos que me admiran tanto, pero ellos no me pueden salvar”, confesaba la actriz.

Terminaba su última carta con las siguientes palabras: “Es probable que no entiendas nada, ya te lo explicaré todo en detalle, por el momento quédate con este mensaje. Tu consejo es el consejo de un hermano, y te quiero”.


EL CANDELABRO. ILUMINANDO MENTES


Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.