En el paisaje musical de las décadas de 1940 y 1950, una voz resonaba con un estilo inconfundible, un sonido que fusionaba el jazz, el blues y el emergente rock and roll. Su nombre era Kay Starr, una mujer de ascendencia americana nativa que logró una notable carrera en la música, desafiando las convenciones y las expectativas. Su historia es un viaje fascinante de una niña cantando en una emisora de radio local a una reina indiscutible del pop y el jazz. En las próximas líneas, exploraremos la vida y carrera de esta inolvidable superestrella del mundo de la música.



Kay Starr: De las Reservas de Oklahoma a las Luces de Hollywood”


Katherine Starks, más conocida por el nombre artístico de Kay Starr, fue una popular artista vocal que brilló en las listas de éxito musical de los años 40 y 50. Muy arraigada en los estilos de jazz y blues, Starr fue alabada por la legendaria Billie Holiday, quien la describió como “la única mujer blanca que podía cantar blues”, un notable elogio que reflejaba su habilidad y originalidad.

Nacida en una reserva iroquesa en Dougherty, Oklahoma, en 1922, Starr era hija de un padre de ascendencia nativa americana. La familia, en busca de mejores oportunidades, decidió trasladarse a Dallas, Texas, debido al trabajo del padre. A la edad de siete años, la pasión y talento de Kay por la música quedaron plenamente manifiestos para su tía Nora, quien al oírla cantar quedó tan impresionada que arregló que su talentosa sobrina actuara en la emisora de radio WRR de Dallas.

Su innata habilidad se exhibió de inmediato en una competencia de talentos en la que terminó tercera en su primera semana, pero después de ello, ganó todas las competencias consecutivas. Su popularidad llegó a tal punto que terminó teniendo su propio programa de radio de 15 minutos en el que interpretaba canciones pop y “hillbilly”. A los 10 años, a pesar de ser todavía una niña, ya ganaba 3 dólares por noche, un salario bastante considerable considerando el contexto de la Gran Depresión.

Posteriormente, el trabajo de su padre nuevamente reubicó a la familia, esta vez en Memphis, Tennessee. Starr no perdió el tiempo y continuó su desarrollo como cantante en la emisora de radio WMPS de Memphis, donde interpretó “música swing occidental”. Durante su estancia en Memphis, un peculiar suceso con errores de escritura en las cartas de sus fanáticos llevó a la decisión de cambiar su nombre a Kay Starr.

Al cumplir 15 años, su carrera tomó un giro prometedor cuando cantó con la orquesta de Joe Venuti en el prestigioso Hotel Peabody de Memphis. Aunque sus padres insisitieron en mantener un estricto toque de queda a medianoche, Kay pasó la mayor parte de los siguientes años con la orquesta de Venuti, hasta que ésta se disolvió en 1942.

Después de terminar la escuela secundaria, Starr decidió trasladarse a Los Ángeles. Allí, firmó con la banda de Wingy Manone antes de unirse al conjunto de Charlie Barnet de 1943 a 1945. En 1946, la talentosa cantante decidió lanzarse como solista y comenzó su carrera en solitario. Un año después, en 1947, Starr firmó un contrato con Capitol Records.

En 1948, ante la amenaza de una huelga por parte de la Federación Americana de Músicos, Capitol solicitó que todos sus cantantes grabaran una lista de canciones para futuras publicaciones. En 1950, durante un viaje de regreso a su pueblo natal en Dougherty, Starr escuchó una grabación en violín de la canción de Pee Wee King, “Bonaparte’s Retreat”. Quedó tan cautivada por la canción, que decidió grabar su propia versión y contactó con la editorial de Roy Acuff en Nashville, Tennessee. “Bonaparte’s Retreat” se convirtió en su éxito más grande hasta esa fecha, con casi un millón de ventas de copias.

En 1955, tras finalizar su contrato con Capitol Records, Starr firmó con RCA Victor Records. El panorama musical había cambiado; el rock and roll dominaba las listas de éxitos. Starr respondió al cambio grabando “The Rock And Roll Waltz”. A pesar de tener un solo éxito con “My Heart Reminds Me”, Starr regresó a Capitol Records.

Starr se distinguió por su mezcla ecléctica y brillante de estilos, que incluían influencias del jazz y blues, pero también experimentó con los emergentes estilos de rock and roll. Su discografía incluye grandes éxitos como “Wheel of Fortune” (que fue su mayor éxito, siendo el número uno durante 10 semanas), “Side by Side”, “The Man Upstairs” y “Rock and Roll Waltz”. Otro de sus grandes éxitos fue su interpretación de “(Everybody’s Waitin’ For) The Man with the Bag”, una canción navideña que rápidamente se convirtió en un clásico de la temporada festiva. Kay Starr falleció en 2016 dejando un legado musical que continúa siendo admirado y celebrado.


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