William Gerald Golding, conocido mundialmente como el autor de la emblemática novela “El señor de las moscas”, fue un destacado novelista y poeta británico que dejó un profundo impacto en el panorama literario del siglo XX. Nacido el 19 de septiembre de 1911, Golding fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1983, en reconocimiento a su habilidad para explorar las complejidades de la naturaleza humana a través de su escritura. A lo largo de su carrera, Golding abordó temas profundos y provocativos, desafiando las convenciones literarias y proporcionando una visión única sobre la sociedad y la condición humana. En este artículo, exploraremos la vida, la obra y el legado de este prolífico autor, analizando sus novelas más destacadas, su incursión en otras formas literarias y su impacto duradero en la literatura contemporánea.



Premio Nobel de Literatura 1983: El reconocimiento a la genialidad de William Golding


El 1911 nació William Gerald Golding, aclamado novelista y poeta británico, reconocido por su obra maestra “El señor de las moscas”. Su destacada trayectoria literaria lo hizo merecedor del Premio Nobel de Literatura en 1983. A lo largo de su vida, Golding exploró una amplia gama de géneros y temáticas, dejando un legado duradero en la literatura mundial.

Golding comenzó a trabajar en su novela “Strangers from Within” (“Extraños desde el interior”) en 1952. Después de enfrentarse al rechazo de varios editores, finalmente fue publicada en 1954 con el título “Lord of the Flies” (“El señor de las moscas”). Esta obra se convirtió en su trabajo más emblemático y conocido, explorando cómo puede la condición humana verse afectada en situaciones extremas, como quedar atrapado en una isla desierta.

Además de su éxito como novelista, Golding incursionó en el teatro con la obra “The Brass Butterfly” estrenada en 1958. Esta obra se basó en su relato anterior “Envoy Extraordinary”. También incursionó en la crítica literaria, escribiendo para publicaciones como “The Bookman” y “The Listener”.

Durante su residencia en Bowerchalke, cerca de Salisbury, Golding entabló una amistad con el reconocido científico independiente James Lovelock. Golding apoyó la teoría de Lovelock de que la vida en la Tierra se comporta como un organismo único, y sugirió el nombre de Gaia, en referencia a la diosa griega de la Tierra.

En 1962, Golding dejó su trabajo como profesor para dedicarse por completo a la literatura. Impartió conferencias sobre “El señor de las moscas” y escribió ensayos sobre sociología y literatura, que posteriormente fueron recopilados en los libros “The Hot Gates” y “A Moving Target”.

Después de pasar por un período de “sequía creativa” entre 1968 y 1970, Golding retomó su escritura y publicó nuevamente su relato “Envoy Extraordinary”, junto con otros dos relatos en “The Scorpion God” (“El dios escorpión”) en 1971. Además, comenzó a escribir un Diario en el que compartía tanto experiencias personales como sus dificultades creativas.

En 1980, inició su trilogía “To the Ends of the Earth” (“Hasta los confines de la Tierra”), en la cual manifestó su pasión por el mar y la navegación a través de las aventuras de su protagonista, Edmund Talbot. Esta trilogía se concluyó entre 1989 y 1991, consolidando aún más la reputación de Golding como autor destacado.

Aunque la salud de Golding se vio afectada, en diciembre de 1992 fue operado exitosamente de un melanoma maligno en la cara. A pesar de los desafíos, continuó escribiendo y comenzó a trabajar en su nueva novela, “The Double Tongue” (“La lengua oculta”), ambientada en Delfos durante el Imperio Romano. Lamentablemente, la novela quedó inconclusa debido a su fallecimiento repentino por un infarto el 19 de junio de 1993. No obstante, “The Double Tongue” fue publicada póstumamente en 1996.

William Golding dejó una huella indeleble en la literatura mundial con su profunda exploración de la condición humana y sus habilidades literarias excepcionales. Su legado permanece vivo a través de sus obras, sus contribuciones a la crítica literaria y su papel en el desarrollo de ideas importantes en el campo científico y filosófico.

Su tumba se encuentra en el cementerio de Bowerchalke, en el Reino Unido.


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