En un rincón tranquilo del universo, donde los sueños y las palabras se entrelazan en una danza encantadora, se encuentra el apasionante territorio de los libros. Con cada página que se abre, una nueva realidad se despliega ante nuestros ojos, invitando a nuestros corazones a sumergirse en un viaje sin límites. Los libros son ese portal mágico que nos transporta a mundos imaginarios, nos eleva por encima de las barreras del tiempo y nos envuelve en un silencio sublime, donde la música de las palabras nos acaricia el alma. Aquí, en estas páginas que se convierten en espejos de nuestra imaginación, se esconde la fuerza transformadora de la lectura, capaz de transportarnos a lugares desconocidos, inspirarnos con sus mensajes profundos y recordarnos la maravilla y el valor inmenso de las historias impresas en papel. Bienvenidos a un viaje literario, donde la pasión por los libros se convierte en un canto solitario que solo puede ser escuchado por aquellos que se atreven a sumergirse en su envolvente mundo.



Explorando mundos imaginarios: El poder de los libros en nuestra imaginación”


Me gustan los libros. Me gusta su mundo. Me gusta estar en la nube que forma cada uno de ellos, que se eleva, que se alarga. Me gusta proseguir la lectura. Me entusiasmo al recuperar ese peso ligero y el volumen en el hueco de la mano. Me gusta envejecer en su silencio, en la larga frase que pasa bajo los ojos. Es un río abrumador, al margen del mundo, que desemboca en el mundo pero que no interviene en él de ninguna manera. Es un canto solitario que solo oye quien lo lee. La ausencia de sonido externo, la ausencia total de alboroto, de quejumbre, de abucheos, el alejamiento máximo de la vocalización y de la turba humana que permiten los libros, traen una música profundísima que comenzó antes de que apareciese el mundo”

  • Pascal Quignard


En este fragmento de Pascal Quignard, el autor expresa su profundo amor por los libros y su fascinación por el mundo que estos contienen. A través de una cuidadosa descripción, Quignard revela la experiencia única y enriquecedora de sumergirse en la lectura y el impacto que los libros tienen en nuestra alma.

El autor comienza destacando su amor por los libros afirmando: “Me gustan los libros. Me gusta su mundo”. Esta simple declaración captura de inmediato la pasión de Quignard por la literatura y su aprecio por los mundos imaginarios que los libros ofrecen a los lectores. Es a través de este mundo de libros que él encuentra la nube que se forma alrededor de cada uno de ellos. Esta metáfora de una nube que se eleva y se alarga evoca imágenes de misterio y promesa, sugiriendo que los libros son portales hacia nuevos horizontes y posibilidades.

En el siguiente párrafo, el autor explica su entusiasmo al continuar la lectura y cómo se deleita al recuperar la sensación física del libro en sus manos. Menciona cómo aprecia el peso ligero y el volumen del libro en el hueco de su mano. Esta descripción sensorial realza aún más la experiencia de la lectura, al mostrar cómo los libros no solo son fuente de conocimiento, sino también objetos tangibles que nos conectan con el pasado y nos permiten sumergirnos en sus historias.

Quignard también destaca el silencio que rodea a la lectura, utilizando la metáfora de una larga frase que pasa bajo los ojos. Aquí, el autor sugiere que los libros ofrecen una experiencia tranquila y aislada del ruido y la distracción del mundo exterior. Este silencio es descrito como un río abrumador, al margen del mundo, que desemboca en él pero no interviene en su curso. Esto implica que a través de los libros se puede acceder a una especie de sabiduría y perspectiva más profunda sin ser inundado por las preocupaciones triviales de la vida cotidiana.

Una de las características más poderosas de la lectura, según Quignard, es la música que trae consigo. El autor afirma que “traen una música profundísima que comenzó antes de que apareciese el mundo”. Aquí, la música representa el flujo y la armonía de las palabras, la cual nos envuelve mientras leemos. Esta música literaria trasciende el tiempo y parece existir desde siempre, alimentando nuestra alma y enriqueciendo nuestra experiencia.

En resumen, este fragmento de Pascal Quignard describe con pasión y belleza la experiencia de perderse en los libros. A través de sus palabras, el autor revela el amor y el asombro que siente hacia el mundo de la lectura y destaca la importancia de la tranquilidad, el silencio y la música que los libros ofrecen.

Nos invita a sumergirnos en su universo de palabras y a descubrir el poder transformador de la lectura. En última instancia, nos recuerda la maravilla y el valor de los libros en nuestra vida cotidiana.


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