En septiembre de 1944, un acontecimiento histórico marcó un hito en la humanidad: desde una plataforma móvil en el este de Francia, la Wehrmacht alemana lanzó el cohete V2, convirtiéndolo en el primer misil balístico suborbital de la historia. Aunque no logró cambiar el rumbo de la Segunda Guerra Mundial, el V2 sentó las bases para la conquista del espacio. Este impresionante logro tecnológico fue posible gracias al notable ingenio de Wernher von Braun y su equipo de científicos, quienes diseñaron y desarrollaron estos revolucionarios cohetes capaces de alcanzar alturas inimaginables. A lo largo de este artículo, exploraremos el impacto del cohete V2 en la guerra, su influencia en la industria espacial posterior y el legado de sus innovaciones que nos llevaron a los confines del universo.

LOS COHETES “V2”: El Salto a la Era Espacial
El 6 de septiembre de 1944, marcó un hito histórico cuando la Wehrmacht alemana lanzó el primer misil balístico suborbital de la historia, el cohete V2, desde una plataforma móvil en el este de Francia con dirección a París. Aunque no pudo cambiar el rumbo de la Segunda Guerra Mundial, este cohete sentó las bases para la posterior conquista del espacio. Su desarrollo se remonta a 1932, cuando el ingeniero mecánico y aeroespacial alemán, Wernher von Braun, comenzó a diseñar cohetes para la “Verein für Raumschiffahr” (sociedad civil para vuelos espaciales). Sin embargo, la llegada de Adolf Hitler al poder en 1933 redirigió los objetivos del proyecto, y los esfuerzos se enfocaron en cumplir con las ambiciones militares nazis.
Bajo la supervisión de la “Schutzstaffel” (SS), el proyecto progresó rápidamente. Las primeras instalaciones de investigación en Kummersdorf quedaron obsoletas, por lo que en 1937 se trasladaron a Peenemünde, donde el General Walter Dornberger, director técnico del proyecto, y Wernher von Braun obtuvieron resultados alentadores. Lo que originalmente se concibió como un cohete de artillería, rápidamente evolucionó hacia un misil balístico suborbital. Los primeros prototipos estuvieron listos a finales de 1941.
El cohete V2, también conocido técnicamente como “A4” (Aggregat 4), impresionó a Hitler, quien decidió renombrarlo como “V2” (Vergeltungswaffe 2, Arma de represalia 2). Para cumplir con las restricciones logísticas de su transporte, el V2 no podía superar las dimensiones de un túnel ferroviario estándar europeo. Medía 14 metros de longitud y pesaba más de 12 toneladas. El cohete era transportado en posición horizontal sobre una plataforma denominada “Meilerwagen”, la cual luego lo elevaba hasta los 90° y lo giraba sobre su eje. Las ojivas explosivas se instalaban solo antes del lanzamiento, y generalmente contenían 950 kg de Amatol.
El motor del V2 utilizaba una turbo bomba Walter de 730 HP, la cual funcionaba con oxígeno líquido y alcohol a alta presión. Este motor incrementaba su rendimiento a medida que consumía combustible, lo que disminuía el peso y reducía la presión exterior. Sin embargo, los primeros lanzamientos de prueba fueron problemáticos. En junio de 1942, el primer prototipo no solo falló en elevarse, sino que cayó de costado y explotó. Dos meses después, un segundo modelo logró elevarse, pero después de 45 segundos comenzó a oscilar y explotó en el aire.
El 3 de octubre de 1942, se llevó a cabo la primera prueba exitosa del V2, cuando logró alcanzar una altitud de 5.000 metros y recorrer 190 km. Hitler, entusiasmado, ordenó la producción masiva inmediata de este misil. Sin embargo, un bombardeo aéreo el 17 de agosto de 1943 destruyó las instalaciones de Peenemünde, lo que retrasó la producción. Para superar este obstáculo, una colosal planta subterránea en Mittelwerk fue construida para ensamblar las 10 mil unidades del V2, aunque solo 3 mil fueron lanzadas contra objetivos militares.
El 6 de septiembre de 1944, el primer V2 fue lanzado desde una plataforma Meilerwagen contra un objetivo militar en París, que en ese momento estaba al borde de caer en manos aliadas. Dos días después, comenzaron los ataques en Londres, el principal objetivo de los cohetes V2. A pesar del daño que ocasionaron, la guerra ya estaba perdida para Alemania y el valor estratégico de estos misiles se diluyó.
No obstante, las potencias aliadas reconocieron el valor de esta tecnología y se embarcaron en una carrera por obtener prototipos y, sobre todo, secuestrar a los diseñadores alemanes. Estados Unidos desarrolló la operación “Paperclip” para buscar, ubicar, reclutar o incluso secuestrar a más de 500 científicos alemanes y salvarlos de los juicios de la posguerra. Wernher von Braun, el principal ingeniero detrás del V2, era uno de los objetivos más destacados de esta operación. Por otro lado, los prototipos encontrados por la Unión Soviética impulsaron su industria espacial, pero fue Estados Unidos quien tuvo la clave para perfeccionar los V2. Esto resultó en el desarrollo del cohete “Saturno V”, la máquina más poderosa construida hasta ese momento, que permitió a la humanidad llegar a la Luna impulsando los módulos del programa Apolo.
El cohete V2, a pesar de su origen histórico controversial, sentó las bases para el posterior avance de la tecnología espacial y el sueño de la conquista del universo.
EL CANDELABRO. ILUMINANDO MENTES
Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
