En el vasto lienzo de la existencia, Arthur Schopenhauer se sumerge en las aguas profundas de la filosofía metafísica, buscando desentrañar los misterios que se ocultan detrás de la apariencia común y corriente del mundo. Es en su obra monumental “El mundo como voluntad y representación” donde nos invita a reflexionar sobre la disposición metafísica, esa capacidad de asombrarse ante lo habitual y cotidiano. Descubre junto a nosotros un viaje fascinante hacia la comprensión más profunda de la realidad, donde la muerte, el sufrimiento y la necesidad de la vida se entrelazan en una danza filosófica que desafía nuestros preconceptos y nos invita a explorar la esencia misma de nuestra existencia. Abre tu mente y acompáñanos en este recorrido por las complejidades metafísicas del pensamiento de Schopenhauer.

“La naturaleza de la existencia según Schopenhauer: Reflexiones metafísicas sobre el mundo”
“La disposición metafísica propiamente dicha consiste ante todo en ser capaz de asombrarse de lo habitual y cotidiano, lo que induce a convertir la totalidad del fenómeno en un problema; mientras que quien investiga en las ciencias reales sólo se asombra de los fenómenos seleccionados y raros, y su problema consiste simplemente en reducirlos a lo más conocido. Cuanto más bajo se encuentra el hombre en lo intelectual, menos tiene de enigmático para él la existencia misma: antes bien, con respecto a todas las cosas le parece que el cómo son y el que sean se entienden por sí mismos. Eso se debe a que su intelecto permanece aún fiel a su destino originario: servir a la voluntad como medio de los motivos; de ahí que se halle estrechamente ligado al mundo y a la naturaleza como parte integrante de los mismos, y por ello muy lejos de colocarse frente a la totalidad de las cosas desprendiéndose de ellas y así, subsistiendo provisionalmente por sí mismo, captar el mundo de forma puramente objetiva. En cambio, el asombro filosófico que de aquí nace está individualmente condicionado por un desarrollo superior de la inteligencia, pero no sólo por eso; sino que, sin duda, es el conocimiento de la muerte, y con él la consideración del sufrimiento y la necesidad de la vida, lo que proporciona el más fuerte impulso a la reflexión filosófica y a la interpretación metafísica del mundo.”
Arthur Schopenhauer, “El mundo como voluntad y representación”
El pasaje citado proviene de “El mundo como voluntad y representación”, una de las obras filosóficas más importantes de Arthur Schopenhauer. En esta obra, Schopenhauer explora profundamente la naturaleza de la realidad y la existencia humana desde una perspectiva metafísica. En particular, destaca la disposición metafísica como una actitud intelectual que se diferencia de la forma en que las ciencias naturales abordan el conocimiento del mundo.
Para Schopenhauer, la disposición metafísica implica una capacidad especial para asombrarse de lo habitual y cotidiano, lo que lleva a cuestionar y problematizar la totalidad del fenómeno. Mientras que las ciencias naturales se centran en fenómenos seleccionados y raros, tratando de reducirlos a explicaciones conocidas, la metafísica busca una comprensión más profunda y amplia de la realidad en su totalidad.
El autor sostiene que cuanto más limitado es el intelecto de un individuo, menos misteriosa le parece la existencia misma. Esto se debe a que su capacidad intelectual está destinada principalmente a servir a la voluntad, como medio para la acción y los motivos. En contraste, aquellos con una disposición metafísica desarrollada se enfrentan al mundo de manera más objetiva, desprendiéndose de él y buscando comprenderlo en su totalidad.
Schopenhauer considera que el asombro filosófico, que es característico de la disposición metafísica, está influenciado por un mayor desarrollo de la inteligencia. Sin embargo, no es solo un producto de la inteligencia, ya que también se relaciona con la conciencia de la muerte y la contemplación del sufrimiento y la necesidad de la vida. Estos aspectos de la existencia humana impulsan la reflexión filosófica y la interpretación metafísica del mundo.
En “El mundo como voluntad y representación”, Schopenhauer desarrolla esta visión metafísica de la existencia humana en profundidad. Su enfoque se basa en la idea de que la voluntad es el fundamento último de la realidad, una fuerza ciega e insaciable que subyace a todos los fenómenos. La voluntad se manifiesta en la diversidad del mundo, pero la representación que tenemos de ella está sujeta a ilusiones y limitaciones.
Según Schopenhauer, el sufrimiento y la insatisfacción son inherentes a la naturaleza humana debido al dominio de la voluntad. Solo a través del renunciamiento y la negación de los deseos se puede alcanzar alguna forma de liberación y transcendencia de la voluntad.
En síntesis, el pasaje citado de “El mundo como voluntad y representación” nos ofrece una visión profunda sobre la disposición metafísica y su importancia para la comprensión de la realidad y la existencia humana.
Schopenhauer argumenta que el asombro filosófico y la reflexión metafísica son impulsados por el conocimiento de la muerte y el sufrimiento, lo que nos lleva a cuestionar y buscar una comprensión más profunda del mundo más allá de las explicaciones científicas limitadas.
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