El Parque Nacional Lençóis Maranhenses en Brasil alberga un paisaje verdaderamente impresionante y único: dunas de arena que se transforman en cristalinas lagunas de agua cálida durante la temporada de lluvias. Cada año, entre enero y junio, estas dunas recogen agua de lluvia para crear piscinas temporales que deleitan a los visitantes con sus aguas refrescantes y su entorno desértico. Este fenómeno natural, que produce maravillosos estanques entre las dunas, brinda a los aventureros la oportunidad de sumergirse en un paraíso acuático en medio del desierto. Descubre y explora el fascinante mundo de las dunas y lagunas de Lençóis Maranhenses, una experiencia que seguramente quedará grabada en tu memoria.



Una aventura única: explorando las dunas y lagunas de Lençóis Maranhenses”


Las dunas de arena del Parque Nacional Lençóis Maranhenses en Brasil son un destino único que atrae a miles de visitantes cada año. Estas dunas se encuentran en la costa noreste de Brasil, en el estado de Maranhão, y ofrecen una increíble experiencia natural para aquellos que se aventuran a explorarlas.

Lo más impresionante de estas dunas es su transformación durante la temporada de lluvias. Entre los meses de enero y junio, las dunas de arena recogen agua de lluvia que se acumula en su interior, formando lagunas temporales de agua clara y tibia. Estas lagunas tienen una profundidad variable, pero algunas de ellas pueden llegar a tener hasta 10 metros de profundidad. El agua se mantiene caliente debido a la exposición al sol y a la falta de corrientes frías.

A partir de julio, cuando la temporada de lluvias ha terminado, estas lagunas emergen y se convierten en una de las atracciones más populares del parque. Las aguas cristalinas y cálidas son perfectas para nadar y relajarse, proporcionando un refrescante descanso en medio del paisaje desértico de las dunas. Las temperaturas del agua pueden llegar hasta los 31 grados Celsius, lo que garantiza una experiencia placentera para los visitantes.

Sin embargo, llegar a estas piscinas no es tarea fácil. El Parque Nacional Lençóis Maranhenses tiene una extensión de casi 600 millas cuadradas, y sus dunas y senderos son difíciles de atravesar. Se recomienda encarecidamente que los visitantes contraten a un guía experimentado y utilicen jeeps, los únicos vehículos capaces de manejar el terreno accidentado.

Una vez que los visitantes llegan a las piscinas emergentes, se dan cuenta de que no son los únicos nadadores en estas aguas. Las lagunas atraen a una gran variedad de animales que habitan en las dunas. Uno de los más interesantes es el pez lobo, que pasa la temporada seca enterrado en el lodo húmedo de las dunas. Sin embargo, cuando las lagunas se forman, estos peces emergen y comienzan a nadar en las aguas. Otros peces también llegan a las lagunas a través de los ríos que conectan el parque.

A medida que avanzan los meses y llega octubre, el parque experimenta fuertes vientos que barren la superficie de las dunas. Como un lienzo en blanco, las piscinas desaparecen sin dejar rastro, esperando su próxima temporada. Es como un ciclo natural en el que las dunas se renuevan cada año, volviendo a ser una extensión de arena en preparación para la siguiente temporada de lluvias.

El Parque Nacional Lençóis Maranhenses es un tesoro natural que merece ser explorado y apreciado. Sus dunas de arena y lagunas temporales proporcionan una experiencia única para los visitantes, brindando la oportunidad de disfrutar de aguas cálidas y claras en medio de un entorno desértico. Sin duda, este parque nacional es un destino imprescindible para aquellos que buscan conectar con la naturaleza y descubrir la belleza de Brasil en su forma más pura.


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