Bajo el brillante sol de la cancha central, una jovencita se desliza, golpea y sirve con una gracia que desafía su edad. Los espectadores, cautivados, se maravillan no solo de su habilidad, sino de la pasión y determinación que irradia con cada movimiento. Esta es Martina Hingis, la prodigio del tenis que se convirtió en una leyenda. Pero, como en cualquier gran historia, detrás de esos potentes revés y victorias emblemáticas, hay capítulos de adversidad, superación y evolución. Acompáñanos en este viaje por la vida de Hingis, desde las cumbres del éxito deportivo hasta las pruebas que la definieron fuera de la cancha.



Martina Hingisova Molitor: Trayectoria y Legado


Nacida el 30 de septiembre de 1980 en Kosice, Eslovaquia (anteriormente Checoslovaquia), Martina Hingisova Molitor llevó el tenis a nuevas alturas con su destreza y habilidad sin precedentes en la cancha. Sin embargo, es su historia personal y profesional la que añade profundidad a su legado.

Desde una edad temprana, Hingis se mudó a Suiza con su madre, Melanie Molitor, una entrenadora de tenis. Tras adquirir la nacionalidad suiza, adoptó el nombre con el que se convirtió en famosa, Martina Hingis. Molitor no solo era su madre, sino también su mentora y entrenadora, y fue instrumental en moldear la carrera profesional de su hija.

A los 14 años, en 1994, Hingis ya había hecho su debut en el circuito profesional de la WTA, una hazaña asombrosa para alguien tan joven. Un año después, ganó su primer torneo profesional en dobles, estableciendo el tono para una carrera ilustre.

Su apogeo fue a fines de los años 90. En 1997, tras conquistar Wimbledon a la edad de 16 años, 9 meses y 5 días, se convirtió en la número uno más joven en la historia de la WTA. Su éxito no se detuvo ahí. Ganó tres títulos del Abierto de Australia consecutivamente (1997, 1998 y 1999) y el Abierto de Estados Unidos en 1997. Roland Garros fue el único título de Grand Slam que se le escapó, aunque llegó a las finales en 1997 y 1999.

Durante toda su carrera, Hingis demostró ser una jugadora versátil, ganando 20 títulos en pista dura, 7 en tierra batida, 2 en hierba y 14 en moqueta. Su récord individual en el circuito WTA incluye 671 partidos jugados, con 548 victorias y 133 derrotas. Además, brilló en dobles, ganando 9 torneos de Grand Slam, 2 Campeonatos WTA, 15 Tier Events y 14 torneos WTA Tour.

Sin embargo, su carrera estuvo plagada de desafíos. A principios del siglo XXI, las lesiones comenzaron a afectar su desempeño, aunque aún se mantenía entre las cinco mejores del circuito. Su vida personal también fue una montaña rusa, con múltiples relaciones sentimentales y un matrimonio problemático con el jinete francés Thibault Hutin.

En 2007, Hingis enfrentó una gran adversidad cuando dio positivo por cocaína en un control rutinario. Reconoció el resultado, pidió disculpas y se retiró del tenis, citando la falta de motivación personal como una de las razones.

A pesar de los altibajos, Hingis encontró estabilidad en su vida personal después de retirarse del tenis. Se casó con el médico deportivo alemán Harald Leeman, a quien conoció durante los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Juntos, tienen una hija llamada Lia.

Hasta el día de hoy, Martina Hingis sigue siendo una de las figuras más destacadas en el mundo del tenis, habiendo ganado alrededor de 25 millones de dólares solo en premios de torneos, sin contar los múltiples patrocinios y contratos de endoso. Su legado no solo se refleja en su impresionante palmarés, sino también en su capacidad para superar desafíos y reinventarse a sí misma fuera de la cancha.

Después de retirarse del tenis profesional, Hingis ha participado en diversos roles dentro de la industria del tenis, incluida la capacitación y el mentoring de jóvenes talentos. Su experiencia y conocimiento del juego la convierten en una valiosa mentora, brindando a las futuras generaciones una visión única sobre la mentalidad, la técnica y la táctica requeridas para tener éxito en el circuito profesional.

Además, su vida posterior al tenis también ha sido una inspiración para muchos. La forma en que superó sus problemas personales y profesionales y encontró estabilidad y felicidad en su vida personal es un testimonio de su fortaleza y resiliencia. Se ha convertido en un símbolo de superación y perseverancia, demostrando que es posible encontrar el equilibrio y la paz después de enfrentar adversidades.

Más allá del tenis, Hingis ha utilizado su plataforma para abogar por diversas causas benéficas, involucrándose en iniciativas relacionadas con la educación, la salud y el bienestar de los niños. A lo largo de los años, ha sido embajadora de varias organizaciones sin fines de lucro y ha participado en eventos de recaudación de fondos, usando su estatus para generar conciencia y apoyo para aquellos en necesidad.

Además, Hingis ha incursionado en el mundo empresarial. Su profundo conocimiento del tenis la ha llevado a colaborar con marcas de ropa deportiva y equipos, aportando su experiencia en el diseño y desarrollo de productos específicamente adaptados para el deporte.

La historia de Martina Hingis es una de triunfos y desafíos, de picos y valles. Pero lo que realmente destaca es su capacidad para adaptarse y evolucionar, tanto dentro como fuera de la cancha. Su legado es un recordatorio de que, más allá de los trofeos y los titulares, es la pasión, la dedicación y el espíritu de lucha lo que define a un verdadero campeón.


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