En el corazón de Eldoria, una ciudad envuelta en misterio y antigua magia, se esconde una leyenda que ha trascendido generaciones. Se dice que al caer la noche, un tren extraordinario aparece en la vieja estación, invitando a los elegidos a embarcar en un viaje inigualable a través de sus recuerdos más preciados. Este no es un tren ordinario; es el “Tren de los Sueños”, y su presencia ha dejado una huella indeleble en la conciencia colectiva de la ciudad.
Sin embargo, no todos han sido testigos de su majestuosidad. Solo aquellos con corazones sinceros y almas que anhelan el pasado tienen el privilegio de abordarlo. A través de sus ventanas, los pasajeros son transportados a momentos que creían olvidados, reviviendo alegrías, tristezas y amores pasados. El “Tren de los Sueños” se ha convertido en la personificación del deseo humano de reconectar con su esencia y recordar la magia de la vida.



“El misterioso viaje de Eldoria: El tren que revive recuerdos”
En una pequeña ciudad llamada Eldoria, cada atardecer, cuando el sol empezaba a ocultarse y el cielo se teñía de tonos naranjas y violetas, aparecía un tren mágico en la vieja estación abandonada. No era un tren común, sino el “Tren de los Sueños”.
El rumor en la ciudad decía que solo quienes estuvieran destinados a viajar en él podían verlo. Muchos lo intentaron, pero solo unos pocos afortunados lograron subirse a bordo. El tren, con su majestuoso diseño y su característico humo negro que ascendía al cielo, esperaba pacientemente a sus pasajeros.
Al ingresar, cada vagón tenía un diseño único, representando diferentes etapas de la vida. Los pasajeros eran recibidos por una amable figura etérea, el conductor del tren, que les guiaba a su vagón correspondiente.
Una vez acomodados, el tren emprendía su mágico viaje. A través de las ventanas, los pasajeros no veían el paisaje de Eldoria, sino los recuerdos más preciados de sus vidas. Escenas de su infancia, momentos compartidos con seres queridos, las risas, los juegos, y también los momentos de superación y logros. Era como revivir cada instante con una claridad asombrosa.
En uno de los vagones, una anciana vio a su esposo fallecido, con quien compartió más de cincuenta años de amor. En otro, un joven veía a su perro de la infancia correr por un prado, moviendo alegremente la cola.
El tren no solo mostraba momentos pasados, también ofrecía la oportunidad de reconciliarse con recuerdos olvidados o no resueltos. Algunos pasajeros lloraban, otros reían, pero todos salían del tren con una sensación de paz y gratitud.
El viaje no duraba más que una noche, y al amanecer, el tren desaparecía, dejando atrás a sus pasajeros en la misma estación de Eldoria, con el corazón lleno y el alma renovada.
Con el tiempo, la historia del “Tren de los Sueños” se convirtió en una leyenda que pasaba de generación en generación. Y aunque muchos lo buscaban, solo aquellos que realmente necesitaban un viaje al pasado lo encontraban. Era el regalo de Eldoria para aquellos corazones que necesitaban recordar la magia de la vida.
El “Tren de los Sueños” no solo impactó a aquellos que tuvieron la suerte de viajar en él, sino que también dejó una marca imborrable en toda la comunidad de Eldoria. Las historias de aquellos que viajaron se compartieron en hogares, escuelas y plazas, convirtiéndose en inspiración para todos. Las personas comenzaron a valorar más sus recuerdos, a pasar más tiempo con sus seres queridos y a buscar momentos que algún día pudieran aparecer en ese místico tren.
Un día, una niña llamada Lila, movida por la curiosidad y la esperanza, decidió acampar cerca de la estación abandonada. Pasó semanas esperando, con la firme creencia de que si mostraba su sincero deseo, el tren aparecería para ella. Y una noche, cuando la esperanza empezaba a desvanecerse, el “Tren de los Sueños” se materializó ante sus ojos. Sin embargo, en lugar de abordarlo, Lila sintió la necesidad de hablar con el enigmático conductor.
El conductor, con una sonrisa amable y ojos profundos, escuchó atentamente a la niña, quien le preguntó sobre el propósito del tren y por qué solo aparecía para algunos. Él le respondió: “El tren no elige a sus pasajeros por su edad o sus logros, sino por la sinceridad de su corazón. Hay momentos en la vida en los que necesitamos mirar hacia atrás para poder seguir adelante. El tren es un recordatorio de que, aunque el tiempo avance, lo que llevamos en el corazón permanece eterno”.
Lila, con lágrimas en los ojos, entendió que no necesitaba viajar en el tren para encontrar lo que buscaba. El “Tren de los Sueños” le había enseñado que el verdadero viaje estaba en apreciar cada momento y en construir recuerdos que duraran toda una vida. Con una sonrisa de gratitud, vio cómo el tren se desvanecía al amanecer, llevándose consigo el misterio y la magia, pero dejando atrás una lección inolvidable.
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