¿Qué tienen en común un comediante mexicano y un boxeador estadounidense? A primera vista, nada. Pero si nos remontamos a diciembre de 1980, encontramos una anécdota que los une de una manera sorprendente y divertida. Se trata del encuentro entre Cantinflas y Muhammad Ali, dos leyendas de la pantalla y del ring, que se enfrentaron con palabras y risas en una convención del Consejo Mundial de Boxeo en la Ciudad de México.

¿Qué pasó cuando estos dos gigantes se encontraron? ¿Qué motivó al comediante mexicano a plantarle cara al mejor pugilista del planeta? ¿Cómo reaccionó el boxeador estadounidense ante el humor de Cantinflas? ¿Qué papel jugó José Sulaimán, el presidente del CMB, que medió entre ellos? Estas son algunas de las preguntas que intentaremos responder en este ensayo, que analiza el reto más cómico de la historia del boxeo.




Cantinflas vs Muhammad Ali: el reto más cómico de la historia del boxeo


El boxeo es un deporte de contacto, de fuerza, de estrategia y de coraje. Pero también es un deporte de espectáculo, de emoción y de humor. Y nadie lo sabía mejor que Mario Moreno, más conocido como Cantinflas, el genial comediante mexicano que hizo reír al mundo con sus películas y sus personajes.

Cantinflas fue un gran aficionado al boxeo desde su juventud, cuando incluso llegó a subirse al ring como boxeador aficionado. Sin embargo, su carrera pugilística fue muy breve y poco exitosa, ya que fue noqueado en el primer asalto de su primera pelea. A partir de entonces, Cantinflas se dedicó al mundo del espectáculo, donde triunfó como actor, bailarín, productor y guionista.

Pero su pasión por el boxeo nunca se apagó, y siempre estuvo atento a las grandes figuras y los grandes combates de este deporte. Y entre todas las estrellas del boxeo, había una que brillaba con luz propia: Muhammad Ali, el campeón mundial de los pesos pesados, considerado por muchos como el mejor boxeador de todos los tiempos.

Muhammad Ali fue un ídolo para millones de personas en todo el mundo, no solo por su talento y su carisma dentro del ring, sino también por su compromiso social y político fuera de él. Ali fue un defensor de los derechos civiles, un opositor a la guerra de Vietnam y un converso al islam. Su personalidad era tan fuerte y controvertida como su estilo de pelea: rápido, ágil y provocador.

Ali era famoso por sus frases ingeniosas y sus rimas desafiantes, con las que intimidaba a sus rivales y divertía a sus fans. Algunas de sus frases más célebres son:

  • “Vuelo como una mariposa y pico como una abeja”.
  • “Soy el más grande; dije eso incluso antes de saber que lo era”.
  • “No cuentes los días; haz que los días cuenten”.

Así pues, Cantinflas y Ali eran dos personalidades muy diferentes, pero también muy parecidas en algunos aspectos. Ambos eran maestros del humor y del lenguaje, cada uno a su manera. Ambos eran admirados y respetados por sus logros artísticos y deportivos. Y ambos eran conscientes del poder del espectáculo y del entretenimiento.

Y fue precisamente el espectáculo lo que los unió en un encuentro histórico e inolvidable, que tuvo lugar en diciembre de 1980, en el marco de una Convención del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), celebrada en la Ciudad de México.

El CMB es una organización internacional que regula el boxeo profesional y otorga los títulos mundiales en las distintas categorías de peso. Su presidente era José Sulaimán, un empresario mexicano que fue amigo personal tanto de Cantinflas como de Ali.

Sulaimán fue el encargado de presentar a Cantinflas y a Ali durante la convención, aprovechando que ambos estaban presentes como invitados especiales. Cantinflas era un ícono del cine mexicano y mundial, mientras que Ali era el campeón mundial reinante de los pesos pesados.

El encuentro entre ambos fue captado por las cámaras y los periodistas que cubrían el evento. Y lo que ocurrió fue una escena digna de una película cómica.

Cantinflas se acercó a Ali con una actitud desafiante y le dijo: “¿Por qué no quieres pelear conmigo?”. Ali, sorprendido y divertido, le respondió: “¿Con quién?”. Cantinflas insistió: “Conmigo, con Cantinflas”. Ali le preguntó: “¿Quién es Cantinflas?”. Cantinflas se ofendió y le dijo: “¿Cómo que quién es Cantinflas? Cantinflas soy yo, el más grande de todos los tiempos”.

Ali, siguiendo el juego, le dijo: “No, el más grande soy yo, Muhammad Ali”. Cantinflas replicó: “No, el más grande soy yo, Mario Moreno”. Ali contraatacó: “No, el más grande soy yo, Cassius Clay”. Cantinflas remató: “No, el más grande soy yo, Napoleón Bonaparte”.

La discusión entre ambos se fue calentando, hasta que Cantinflas tomó un vaso de cristal e hizo como si se lo fuera a lanzar a Ali. Sulaimán, que estaba entre ellos, se interpuso para evitar el supuesto ataque y calmó los ánimos. Todo era parte del show.

Cantinflas y Ali se abrazaron y se rieron de la broma. Luego posaron para las fotos y se intercambiaron cumplidos y elogios. Cantinflas le dijo a Ali que era un gran campeón y un gran hombre. Ali le dijo a Cantinflas que era un gran actor y un gran comediante.

El encuentro entre Cantinflas y Ali fue un momento único e irrepetible, que demostró que el boxeo y el cine pueden ser dos formas de arte que se complementan y se enriquecen mutuamente. Y que el humor y el respeto son dos valores universales que pueden unir a personas de diferentes culturas y orígenes.

Cantinflas y Ali fueron dos gigantes en sus respectivos campos, que dejaron una huella imborrable en la historia y en la memoria colectiva. Y que nos regalaron una escena memorable, que nos hace sonreír cada vez que la recordamos.


El CANDELABRO. ILUMINANDO MENTES


Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.