En un mundo lleno de normas y convenciones, existe un grupo de personas que destaca por su singularidad y rebeldía: los ancestros locos. Son aquellos individuos que se atrevieron a soñar más allá de lo establecido, que desafiaron las expectativas y dieron rienda suelta a su imaginación. Son los artistas, los inventores, los visionarios que cambiaron el curso de la historia. Sus ideas paranormales, su alegría desbordante y su capacidad de reírse o bailar frente a la simpleza de las cosas son el sello distintivo de estos seres poco comunes. En medio de una sociedad que a menudo los veía como desadaptados, su rareza era su mayor fortaleza. Nosotros, sus descendientes, hemos heredado esa chispa creativa y revolucionaria. Somos parte de un legado que nos impulsa a seguir desafiando las convenciones y persiguiendo nuestros sueños. Así que, únete a este viaje inigualable mientras exploramos la grandeza de la locura ancestral y valoramos nuestra herencia más preciada: nuestra propia rareza. ¡Prepárate para ser inspirado y sorprendido por la poderosa energía de los ancestros locos!



La Rareza como Tesoro: Valorando Nuestra Herencia Extraordinaria”



Y los Ancestros locos?

Los alegres, los rebeldes y revolucionarios, esos los soñadores, aquellos imaginativos, creativos, los que hablaban de cosas paranormales, aquellos y esos los que solo reían o bailaban en la simpleza de las cosas.

De esos raros llamados locos o poco comunes, callados o hechos de lado por parecer a su época desadaptados.

De esos y aquellos también venimos, tenemos empuje, ilusiones y demás.

De esos con los cuales Somos parte de todo.

“Que nadie te haga dudar, cuida tu “rareza” como la flor más preciada de tu árbol. Eres el sueño realizado de todos tus ancestros”.

~Bert Hellinge~



El texto citado habla sobre los “Ancestros locos”, aquellos individuos que destacan por su alegre rebeldía, su imaginación y su creatividad. Estos individuos son considerados fuera de lo común y a menudo son marginados o menospreciados por ser diferentes a la norma de su época. Sin embargo, el autor sostiene que son precisamente estos “locos” los que aportan impulso y entusiasmo a la sociedad.

El término “loco” se utiliza como una forma de describir a aquellos que no se ajustan a las expectativas o normas convencionales de la sociedad. Estas personas pueden tener visiones del mundo diferentes, intereses poco comunes o habilidades inusuales. A menudo, se les tacha de extraños o desadaptados porque no encajan en los moldes establecidos.

Sin embargo, el autor destaca que la “locura” de estos individuos es algo preciado y valioso. Son ellos quienes aportan la chispa de originalidad e innovación a la humanidad. Su imaginación y creatividad despiertan nuevas ideas y perspectivas, rompiendo las barreras impuestas por la sociedad. Además, su capacidad para disfrutar de las cosas simples y reírse o bailar sin inhibiciones es un recordatorio de la belleza de la vida.

Estos “locos” son considerados soñadores, aquellos que se atreven a imaginar un mundo diferente y buscar maneras de hacerlo realidad. Su capacidad para pensar más allá de lo establecido y cuestionar el status quo es lo que los convierte en agentes de cambio y revolucionarios.

Además, el autor señala que cada uno de nosotros tiene estos “locos” como ancestros. Esto implica que llevamos en nuestro ADN esa energía creativa y revolucionaria que nos impulsa a seguir adelante y a perseguir nuestros sueños. Somos parte de una línea ancestral de individuos que han desafiado las convenciones y han dejado huella en el mundo.

En resumen, el texto celebra la singularidad y la “locura” de aquellos individuos que no encajan en la norma establecida. Destaca su importancia como impulsores del cambio y la innovación en la sociedad. Nos anima a valorar nuestra propia “rareza” y nos insta a cuidarla como si fuera una joya preciosa. En última instancia, somos productos de los sueños realizados de nuestros ancestros “locos”.


Biografía de Bert Hellinge


Nació en el seno de una familia católica y, a los diez años, se alejó para ingresar en una escuela católica dentro de un monasterio. A pesar de los intentos infructuosos de reclutamiento de las Juventudes Hitlerianas durante su adolescencia, fue catalogado como “sospechoso de ser enemigo del pueblo” en 1942. Más tarde, se unió al ejército regular alemán y combatió en el Frente Occidental, siendo capturado en 1945 y encarcelado en un campo de prisioneros de guerra en Bélgica. Tras escapar, regresó a Alemania, donde ingresó en una orden religiosa católica y se ordenó sacerdote.

Continuó sus estudios en filosofía y teología en la Universidad de Würzburg (1947-1951) antes de ser destinado como misionero entre los zulúes en Sudáfrica a principios de la década de 1950. Allí, aprendió su lengua y participó activamente en sus rituales. Además, obtuvo un título en pedagogía en la Universidad de Natal en Sudáfrica (1953-1954), lo que le permitió enseñar en escuelas secundarias públicas.

En la década de 1960, participó en cursillos ecuménicos interraciales organizados por el clero anglicano en Sudáfrica, marcando el inicio de su distanciamiento del clero católico. Tras abandonar sus votos, conoció a su primera esposa, Herta, y contrajo matrimonio al regresar a Alemania. A principios de la década de 1970, amplió sus horizontes al realizar un curso de psicoanálisis clásico en Viena y completó su formación en el Instituto de Múnich de formación psicoanalítica.

En 1973, emprendió su segunda salida de Alemania para estudiar terapia primal con Arthur Janov en California, Estados Unidos. Este capítulo marcó una nueva dirección en su vida, alejándose de sus raíces religiosas y sumergiéndose en el campo de la psicología.


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