En el vasto y desolado desierto de Estados Unidos, se encuentra un lugar extraordinario: el Aerospace Maintenance and Regeneration Center (AMARC), conocido como el mayor depósito de aviones del mundo. En este árido paisaje, más de 4.000 aeronaves de diversas épocas y condiciones se mantienen bajo el cálido sol, en un enclave que guarda la historia y el futuro de la aviación. El AMARC, además de ser testigo del paso del tiempo, cumple una importante misión: almacenar, preservar y reciclar los aviones que han dejado de ser utilizados por las fuerzas armadas estadounidenses. Con su extenso terreno y sus 80 modelos de aviones distintos, el AMARC se erige como un testamento vivo de la evolución tecnológica y como un punto de encuentro entre el pasado y el presente de la aviación. Sumérgete con nosotros en este fascinante mundo en el que los aviones descansan, esperan su destino y, en algunos casos, renacen para volar nuevamente en los cielos.



El AMARC: Un vistazo al pasado y futuro de la aviación militar”


El mayor depósito de aviones del mundo se ubica en un árido desierto de Estados Unidos, donde más de 4.000 aeronaves de distintas épocas y condiciones reposan bajo el sol. Se trata del “Aerospace Maintenance and Regeneration Center (AMARC)”, una instalación militar que se encarga de almacenar, preservar y reciclar los aviones que ya no son utilizados por las fuerzas armadas estadounidenses.

El origen de este impresionante lugar se remonta al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos necesitaba un espacio adecuado para guardar los miles de aviones que habían quedado obsoletos o dañados tras el conflicto. La elección recayó en la base aérea Davis-Monthan, situada en Tucson, Arizona, por sus ventajas climáticas: un ambiente seco, con escasas lluvias y altas temperaturas, que evita la corrosión de los metales y facilita su conservación.

Con el paso del tiempo, el AMARC fue creciendo hasta alcanzar una extensión de 10,5 kilómetros cuadrados, equivalente a 1.300 campos de fútbol. En su interior se pueden encontrar más de 80 modelos diferentes de aviones, desde cazas y bombarderos hasta helicópteros y drones. Algunos están listos para volver a volar en caso de emergencia, otros sirven como fuente de repuestos para otros aviones y otros están destinados al desguace o la venta.

El AMARC no es el único depósito de aviones del mundo, pero sí el más grande y famoso. Existen otros lugares similares en países como España, Australia o Rusia, donde también se acumulan cientos de aviones civiles y militares que ya no tienen uso.

El tiempo que pueden durar los aviones en el AMARC depende de varios factores, como el tipo de avión, el estado de conservación, el uso que se le dé y el mantenimiento que se le realice. No hay un tiempo fijo establecido, pero se estima que algunos aviones pueden estar en el AMARC durante décadas.

Por ejemplo, el avión más antiguo que se conserva en el AMARC es un Boeing B-52 Stratofortress que llegó en 1965 y todavía está en condiciones de volar. Otros aviones, como los F-4 Phantom II, fueron retirados del servicio activo en los años 80 y 90, pero algunos fueron reconvertidos en drones para entrenamiento o blancos aéreos.

El AMARC tiene como objetivo preservar y reciclar los aviones que ya no son necesarios para las fuerzas armadas estadounidenses, por lo que algunos aviones pueden ser vendidos a otros países, donados a museos o desmantelados para extraer sus piezas. El AMARC también realiza labores de investigación y desarrollo para mejorar la eficiencia y la seguridad de los aviones.

Estos sitios son conocidos como “cementerios” de aviones, aunque en realidad son mucho más que eso: son testigos de la historia de la aviación y del destino de sus protagonistas.


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