En el bullicioso aeropuerto de Niza, en el pintoresco año de 1983, mi infancia se cruzó con la leyenda cinematográfica: James Bond. A la tierna edad de siete años, acompañado de mi abuelo, me encontré cara a cara con el elegante Roger Moore. Lo que parecía un encuentro rutinario en la puerta de despegue se transformó en una anécdota mágica cuando, desprovisto de todo conocimiento sobre 007, mi abuelo se aventuró a solicitarle un autógrafo. Sin embargo, el resultado no fue lo que esperábamos, y entre risas y complicidad, descubrí que Roger Moore tenía razones secretas para no revelar su verdadera identidad. Este singular encuentro, tejido con la intriga de James Bond y la amabilidad de Roger Moore, se convirtió en una historia que resonaría décadas después, cuando el destino y el cine volvieron a unir nuestros caminos.

“Detrás de Cámaras con Roger Moore: Una Anécdota Inolvidable”
«Cuando tenía siete años en 1983 yo estaba con mi abuelo en el aeropuerto de Niza y vi a Roger Moore sentado en la puerta de despegue leyendo un papel. Le dije a mi abuelo que había visto a James Bond y le pregunté si podíamos tener su autógrafo. Mi abuelo no tenía idea quienes eran James Bond o Roger Moore, así que caminamos, y cuando estuvimos frente a él, le dijo:
“Mi nieto dice que usted es famoso ¿Puede firmar esto?”
Tan encantador como podía esperarse, Roger preguntó mi nombre y escribió al respaldo de mi tiquete de avión una nota llena de buenos deseos.
Pero cuando regresamos a nuestros asientos, miré detenidamente mi tesoro. Y aunque era difícil de descifrar, definitivamente no decía “James Bond”. Mi abuelo la miró y ayudándome en la lectura dijo: “Roger Moore”
Le dije a mi abuelo que la firma estaba equivocada, así que mi abuelo regresó donde Roger Moore, llevando el boleto que había acabado de firmar.
Mi abuelo le reclamó: “Él dice que usted firmó con el nombre equivocado. Él dice que su nombre es James Bond”.
Roger Moore arrugó el ceño y me hizo señas para que me acercara. Se inclinó, miró para todos lados, elevó una ceja y con voz suave me susurró:
“Tengo que firmar mi nombre como Roger Moore porque de otra forma…Blofeld (el gran enemigo de James Bond) podría encontrarme aquí”.
Muchos, muchos años después, yo estaba trabajando como guionista en una grabación que involucra a UNICEF y Roger Moore, que estaba filmando en su rol de embajador. Él fue completamente amable y mientras el camarógrafo instalaba el equipo, le conté la historia de cuando lo encontré en el Aeropuerto de Niza. Él estuvo feliz de escucharla y sonriendo me dijo: “Bueno, no lo recuerdo pero estoy encantado que te hayas encontrado con James Bond”, fue muy amable.
Pero luego él hizo algo brillante. Después de la filmación, él caminó delante de mí por el pasillo, mientras buscaba su automóvil, hizo una pausa, se me acercó, miró a ambos lados, elevó una ceja y en voz baja me dijo: “Claro que recuerdo nuestro encuentro en Niza. Pero no dije nada allá, porque esos camarógrafos, cualquiera de ellos podría estar trabajando para Blofeld”».-
Marc Haynes.
El CANDELABRO. ILUMINANDO MENTES
Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
