Entre las sombras de castillos en ascenso y tierras que cambiaban de dueño bajo el estruendo del acero, emergió un hombre decidido a reescribir el destino de Inglaterra. Guillermo el Conquistador no solo invadió una nación: la transformó desde sus cimientos, desafiando linajes, tradiciones y poderes ancestrales. ¿Qué fuerzas moldearon su ambición desmedida? ¿Cómo logró alterar para siempre el rumbo de la historia europea?


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📷 Imagen generada por Ideogram para El Candelabro. © DR

Guillermo I de Inglaterra: el rey que cambió la historia


Guillermo I de Inglaterra, también conocido como Guillermo el Conquistador, fue el primer rey de origen normando que gobernó Inglaterra desde 1066 hasta su muerte en 1087. Su llegada al trono inglés fue el resultado de una invasión militar que cambió radicalmente la historia y la cultura de la isla. En este texto, vamos a explorar quién era Guillermo, cómo conquistó Inglaterra, qué medidas tomó para consolidar su poder y qué legado dejó para las generaciones posteriores.


La conquista normanda de Inglaterra


Guillermo nació alrededor del año 1028 en Normandía, una región del norte de Francia que había sido colonizada por los vikingos en el siglo IX. Era hijo ilegítimo del duque Roberto I de Normandía y de una mujer llamada Arlette de Falaise. A la muerte de su padre en 1035, heredó el ducado de Normandía, pero tuvo que enfrentarse a numerosas rebeliones y ataques de sus rivales durante su juventud. Con el tiempo, logró afianzar su autoridad y expandir sus dominios por el norte de Francia.

Guillermo tenía ambiciones más allá del continente. Según él, el rey Eduardo el Confesor de Inglaterra, que no tenía hijos, le había prometido el trono inglés en 1051, cuando Guillermo le visitó en Londres. Además, afirmaba que el conde Haroldo Godwinson, el hombre más poderoso de Inglaterra y cuñado de Eduardo, le había jurado fidelidad y apoyo a su reclamación en 1064, cuando Guillermo le salvó la vida tras ser capturado por un conde rival en Francia.

Estas afirmaciones son discutidas por los historiadores, pero lo cierto es que Guillermo se consideraba el legítimo heredero del trono inglés y estaba dispuesto a luchar por él. Cuando Eduardo murió en enero de 1066, Haroldo se hizo coronar rey rápidamente, sin respetar la supuesta voluntad de Eduardo ni el juramento que había hecho a Guillermo. Este acto provocó la ira de Guillermo, que decidió invadir Inglaterra para reclamar lo que creía que le pertenecía.

Durante el verano de 1066, Guillermo reunió un gran ejército compuesto por normandos y aliados franceses, flamencos y bretones. También construyó una flota de barcos para transportar a sus tropas al otro lado del Canal de la Mancha. Contaba con el apoyo del papa Alejandro II, que le otorgó una bandera bendita y le concedió el derecho a conquistar Inglaterra como una cruzada.

El 28 de septiembre de 1066, Guillermo desembarcó en Pevensey, al sur de Inglaterra, y estableció un campamento fortificado desde donde lanzar su ofensiva. Haroldo se encontraba entonces en el norte del país, donde acababa de derrotar a otro invasor: el rey Harald Hardrada de Noruega, que también aspiraba al trono inglés con el apoyo del hermano rebelde de Haroldo, Tostig. Haroldo se enteró de la llegada de Guillermo y marchó rápidamente hacia el sur con su ejército para enfrentarse a él.

El 14 de octubre de 1066 tuvo lugar la famosa Batalla de Hastings, cerca del pueblo actual de Battle. Fue un combate largo y sangriento, que duró desde las nueve de la mañana hasta el anochecer. Los dos ejércitos eran muy diferentes: el inglés estaba formado principalmente por infantería armada con hachas y escudos, mientras que el normando tenía una combinación equilibrada de infantería, caballería y arqueros.

La batalla se decidió por la superioridad táctica y estratégica de Guillermo. Los ingleses se situaron en una colina y formaron una muralla defensiva con sus escudos. Los normandos intentaron romperla con cargas de caballería y lluvias de flechas, pero los ingleses resistieron con firmeza. Entonces, Guillermo recurrió a una astuta maniobra: ordenó a sus tropas que fingieran una retirada, para atraer a los ingleses fuera de su posición y atacarles por sorpresa. La táctica funcionó y los ingleses cayeron en la trampa. En el caos que se produjo, Haroldo fue herido de muerte, probablemente por una flecha que le atravesó el ojo. Su muerte desmoralizó a sus hombres, que huyeron o fueron masacrados por los normandos.

La victoria de Guillermo en Hastings le abrió el camino hacia el trono inglés. Sin embargo, todavía tuvo que enfrentarse a la resistencia de algunos nobles y ciudades que se negaban a reconocerle como rey. Guillermo avanzó hacia Londres, saqueando y quemando todo lo que encontraba a su paso para intimidar a sus enemigos. Finalmente, entró triunfalmente en la capital y fue coronado rey de Inglaterra el día de Navidad de 1066 en la abadía de Westminster.


La consolidación del poder normando


Guillermo no solo había conquistado Inglaterra por la fuerza, sino que también tenía la intención de transformarla según su visión. Para ello, implementó una serie de medidas políticas, administrativas, sociales y culturales que alteraron profundamente la estructura y la identidad del país.

Una de las primeras medidas que tomó Guillermo fue confiscar las tierras de los nobles anglosajones que se habían opuesto a él y repartirlas entre sus seguidores normandos y sus aliados continentales. De este modo, creó una nueva élite feudal que le debía lealtad y servicio militar. También promovió la construcción de castillos por todo el territorio, tanto para defenderse de posibles rebeliones como para demostrar su poder y autoridad. Algunos de los castillos más famosos que se levantaron en esta época son el de Windsor, el de Dover y la Torre de Londres.

Otra medida importante que adoptó Guillermo fue imponer un toque de queda en todo el reino. Esta norma exigía que todos los fuegos y luces se apagaran a las ocho de la noche, para evitar reuniones clandestinas o conspiraciones contra su gobierno. También pretendía prevenir los incendios accidentales, que podían causar grandes daños en las poblaciones. El toque de queda era una forma de controlar y vigilar a la población, que veía a los normandos como invasores y opresores.

Guillermo también introdujo reformas en el sistema administrativo y judicial del país. Creó un consejo real formado por sus principales consejeros y funcionarios, que le ayudaban a gobernar y a resolver los asuntos más importantes. Estableció un sistema centralizado de recaudación de impuestos, basado en un censo exhaustivo de todas las propiedades y recursos del reino. Este censo se conoce como el Domesday Book (Libro del Juicio Final), porque era considerado como una sentencia definitiva e inapelable sobre los derechos y obligaciones de cada persona. El Domesday Book es una fuente histórica invaluable, ya que ofrece una imagen detallada de la sociedad y la economía inglesas a finales del siglo XI.

Guillermo también reformó la Iglesia inglesa, sustituyendo a los obispos y abades anglosajones por clérigos normandos o continentales. Impulsó la renovación arquitectónica y artística de las iglesias y monasterios, siguiendo el estilo románico que predominaba en Europa. Favoreció el desarrollo cultural y educativo del país, fomentando el uso del latín como lengua oficial y literaria. Sin embargo, también permitió la convivencia del francés normando y del inglés antiguo como lenguas vernáculas, dando lugar a un proceso de mestizaje lingüístico que daría origen al inglés medio.


El legado de Guillermo el Conquistador


Guillermo murió en 1087 en Normandía, tras sufrir un accidente durante el asedio de una ciudad rebelde. Fue enterrado en la abadía de Saint-Étienne en Caen, que él mismo había fundado.

Su muerte desencadenó una lucha por la sucesión entre sus hijos, que se repartieron sus dominios entre Inglaterra, Normandía y Maine. Su hijo mayor, Roberto Curthose, heredó el ducado de Normandía, pero fue derrotado y capturado por su hermano menor, Enrique I, que se convirtió en rey de Inglaterra. El otro hermano, Guillermo Rufus, había sido rey de Inglaterra antes que Enrique, pero murió asesinado por una flecha durante una partida de caza.

A pesar de las disputas familiares y las tensiones entre Inglaterra y Normandía, el legado de Guillermo el Conquistador fue duradero y trascendental. Su conquista marcó el inicio de una nueva era en la historia inglesa, caracterizada por la influencia normanda y continental en todos los ámbitos. Guillermo fue el fundador de una dinastía real que gobernó Inglaterra durante más de dos siglos, hasta la llegada de los Plantagenet. También fue el antepasado de todos los monarcas ingleses posteriores, incluyendo a la actual reina Isabel II.

Guillermo no solo cambió la historia de Inglaterra, sino que también la inmortalizó en una obra maestra del arte medieval: el Tapiz de Bayeux. Se trata de un bordado de lana sobre lino que narra los acontecimientos de la conquista normanda desde el punto de vista de los vencedores. Mide unos 70 metros de largo y 50 centímetros de alto, y contiene más de 600 figuras humanas, 200 animales, 500 escenas y 50 inscripciones en latín. Se cree que fue encargado por el medio hermano de Guillermo, el obispo Odón de Bayeux, y que se realizó en Inglaterra entre 1070 y 1080. Actualmente se conserva en el museo dedicado a él en la ciudad francesa de Bayeux.

El Tapiz de Bayeux es una fuente histórica única y valiosa, ya que ofrece una visión detallada y vívida de la vida y la cultura del siglo XI. Además, es una obra de gran belleza y expresividad, que combina elementos históricos, legendarios y fantásticos. Es considerado como uno de los primeros cómics de la historia, y ha inspirado a numerosos artistas y escritores a lo largo del tiempo.

Guillermo I de Inglaterra fue un personaje excepcional que dejó una huella imborrable en la historia y la cultura de la isla. Su conquista fue un acontecimiento decisivo que cambió el destino de una nación, y su gobierno fue un periodo de transformación y renovación que sentó las bases para el futuro desarrollo del país. Su figura se ha mezclado con la leyenda, pero su legado es indiscutible. Fue el rey que creó una nueva Inglaterra.


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