En la encrucijada entre la fe y la ciencia, un obispo anglicano del siglo XVII se embarcó en una ambiciosa misión: determinar la edad exacta del universo basándose en las páginas del Antiguo Testamento. James Ussher, armado con una pluma, antiguos textos y una curiosidad inquebrantable, se adentró en la intrincada genealogía bíblica para trazar una línea temporal que ha fascinado, inspirado y desafiado a generaciones posteriores. Su viaje, lleno de pasión y precisión, nos lleva a una época donde la interpretación de las sagradas escrituras se cruzaba con los albores de la ciencia moderna.



El obispo James Ussher y su inusual cronología bíblica
James Ussher, obispo anglicano, dejó un legado que ha sido tanto alabado por su meticulosidad como cuestionado por sus conclusiones. Su obra, centrada en deducir una cronología precisa para eventos bíblicos, ha generado debates intensos en los campos teológico, histórico y científico.
Ussher nació en Dublín, Irlanda, en 1581, durante un período de intensa turbulencia religiosa y política. Su formación académica, sumada a su posición dentro de la Iglesia Anglicana, le otorgó acceso a una amplia gama de textos antiguos. A través de su vida, se embarcó en un meticuloso análisis de estos textos, en especial la Biblia, con el propósito de determinar una cronología de los eventos descritos en ella.
Su método, aunque sorprendente en su precisión, no era único en su época. Otros estudiosos también intentaron establecer fechas exactas para eventos bíblicos utilizando similares metodologías basadas en la genealogía y las edades de los personajes bíblicos. Sin embargo, Ussher destacó por la extensión y la profundidad de sus investigaciones.
En “Los anales del mundo”, Ussher postuló que el universo fue creado en la noche del 22 de octubre del 4004 a.C. Su justificación se basó en cálculos que derivaban de las edades de los patriarcas bíblicos, combinadas con fechas conocidas de eventos posteriores. Además, dedujo fechas para otros eventos significativos, como la expulsión del Jardín del Edén y el aterrizaje del Arca de Noé en el monte Ararat. Estas afirmaciones, por su especificidad, llamaron la atención tanto de defensores como de detractores.
Aunque es cierto que la cronología de Ussher fue incluida en algunas ediciones de la Biblia en inglés, es importante señalar que nunca fue un dogma aceptado por todas las ramas del cristianismo. Sin embargo, en el contexto de la época, la obra de Ussher fue vista por muchos como un serio intento de reconciliar la historia bíblica con la cronología humana conocida.
A lo largo del tiempo, las conclusiones de Ussher han sido cuestionadas y, en muchos círculos, refutadas. Las ciencias modernas, especialmente la geología y la arqueología, han proporcionado evidencia que contradice una edad tan joven para la Tierra. Las teorías evolutivas y los registros fósiles apoyan una cronología que se extiende miles de millones de años atrás, mucho más allá de la fecha propuesta por Ussher.
El papel de Ussher en la historia de la interpretación bíblica y de la ciencia es, sin duda, un punto de inflexión. Su trabajo se enmarca en una época en la que la ciencia moderna todavía estaba en sus albores y el método científico no estaba completamente desarrollado. El renacimiento y la reforma estaban allanando el camino para cuestionar antiguas tradiciones y dogmas, y Ussher fue parte de ese movimiento inquisitivo.
A pesar de sus conclusiones, la metodología de Ussher tenía mérito. Él utilizó todos los recursos disponibles para él en ese momento. Incorporó fuentes no sólo bíblicas, sino también históricas de otras culturas cercanas a Israel, como los caldeos, los persas y los egipcios, para ayudar a determinar su cronología. La integración de múltiples fuentes mostró una mentalidad amplia y un deseo de corroborar eventos y fechas entre diferentes registros.
Además, Ussher vivió en una era donde la percepción del tiempo y de la historia estaba evolucionando. Las civilizaciones anteriores veían el tiempo de manera cíclica, repetitiva, mientras que durante la era de Ussher, se estaba consolidando una visión lineal del tiempo y la historia. Su trabajo refleja este cambio en la percepción, intentando ajustar eventos bíblicos en un marco temporal definido.
En el siglo posterior a Ussher, la Revolución Científica cobraría impulso. Figuras como Isaac Newton y Galileo Galilei llevarían la investigación empírica a primer plano. El enfoque se alejaría de intentar determinar fechas a partir de textos y se centraría más en el estudio directo de la naturaleza. Esto plantearía desafíos a las conclusiones de Ussher, pero también colocaría su trabajo en un contexto más amplio de la historia de la ciencia y la teología.
La recepción mixta de las fechas propuestas por Ussher, incluso en su época, muestra la diversidad de pensamiento en la interpretación bíblica. Mientras algunos veían su trabajo como una cronología definitiva, otros lo consideraban simplemente como una interpretación entre muchas posibles.
Finalmente, el impacto duradero de Ussher no radica tanto en las fechas exactas que propuso, sino en la manera en que su trabajo influyó en debates posteriores sobre ciencia, religión y la interpretación de textos antiguos. Su esfuerzo por establecer una cronología bíblica resalta la complejidad y la profundidad de la relación entre fe y razón en la historia humana.
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