¿Qué tienen en común una química, una teóloga, una filósofa y una feminista radical? La respuesta es Mary Daly, una mujer que dedicó su vida a cuestionar y transformar las estructuras de poder que oprimen a las mujeres. Daly fue una pensadora original, provocativa y visionaria que no se conformó con las respuestas que le ofrecía la tradición religiosa y cultural. Su obra es un testimonio de su búsqueda de la verdad, la justicia y la libertad para las mujeres y para el planeta.

La filosofía radical de Mary Daly: Una crítica a la cultura occidental desde el feminismo
Mary Daly fue una de las figuras más influyentes y controvertidas del feminismo radical del siglo XX. Su pensamiento se caracterizó por una crítica radical al patriarcado, al cristianismo y a la cultura occidental, así como por una propuesta de liberación de las mujeres basada en la creación de un espacio propio, autónomo y creativo.
Daly nació en una familia católica irlandesa en Schenectady, Nueva York. Desde pequeña mostró un gran interés por la lectura y la ciencia. Su padre, que había abandonado sus estudios de química por falta de recursos, le inculcó el amor por la química y la biología. Su madre le transmitió el valor de la educación y le proporcionó una biblioteca con libros sobre ciencia y descubrimientos científicos.
Daly se graduó en inglés en el College of Saint Rose, se licenció en la Universidad Católica de América y realizó un doctorado en religión en el Saint Mary’s College de Indiana. Posteriormente, se trasladó a Europa para estudiar teología y filosofía en la Universidad de Friburgo, Suiza, donde obtuvo dos doctorados. Allí conoció a Gabriel Marcel, un filósofo existencialista cristiano que influyó en su pensamiento.
En 1966, Daly comenzó a trabajar como profesora de teología en el Boston College, una institución jesuita. Allí se enfrentó al sexismo y al conservadurismo de la academia religiosa. Su primer libro, La Iglesia y el Segundo Sexo (1968), fue una crítica a la discriminación y opresión de las mujeres en la Iglesia católica. Este libro le valió el apoyo de los estudiantes, pero también la amenaza de despido por parte de las autoridades universitarias.
Daly continuó su labor crítica con su segundo libro, Más allá de Dios Padre: Hacia una filosofía de la liberación de las mujeres (1973), donde cuestionó los conceptos teológicos tradicionales y propuso una nueva visión de Dios como un principio dinámico y creativo que trasciende el género. En este libro, Daly acuñó el término “feminismo radical” para referirse a un movimiento que busca transformar las estructuras sociales, culturales y religiosas que oprimen a las mujeres.
Su obra más conocida es Ginecología: La metaética del feminismo radical (1978), donde desarrolló una crítica a la historia y la cultura occidentales desde una perspectiva feminista. Daly denunció las diversas formas de violencia contra las mujeres, como el patriarcado, el capitalismo, el colonialismo, el racismo, el heterosexismo y el ecocidio. También propuso una alternativa basada en la recuperación del poder creativo y espiritual de las mujeres, mediante la creación de un espacio propio llamado “ginecología”, donde las mujeres puedan desarrollar su potencial y su conciencia.
Daly siguió escribiendo libros como Puro deseo: Filosofía elemental feminista (1984), donde exploró los conceptos de deseo, placer y erotismo desde una perspectiva feminista; El viaje místico femenino: La búsqueda del yo (1987), donde analizó las experiencias místicas de diversas mujeres a lo largo de la historia; Outercourse: The Be-Dazzling Voyage (1992), donde narró su propia trayectoria vital e intelectual; Quintessence… Realizing the Archaic Future: A Radical Elemental Feminist Manifesto (1998), donde reflexionó sobre el futuro del feminismo y del planeta; y Amazon Grace: Re-Calling the Courage to Sin Big (2006), donde reivindicó el valor del pecado como acto de rebeldía contra el orden patriarcal.
Daly fue también una activista comprometida con diversas causas sociales y ecológicas. Participó en manifestaciones contra la guerra de Vietnam, la energía nuclear, el apartheid y el aborto ilegal. Apoyó los movimientos por los derechos civiles, los derechos animales y los derechos de las lesbianas. Fundó la Asociación de Mujeres por la Teología de la Liberación y colaboró con diversas organizaciones feministas.
Daly se retiró del Boston College en 1999, después de una larga disputa con la universidad por su negativa a admitir estudiantes varones en sus clases de estudios de la mujer. Daly consideraba que su presencia inhibía la participación y el aprendizaje de las estudiantes. La universidad le acusó de violar las normas antidiscriminatorias y le retiró la cátedra.
Daly murió el 3 de enero de 2010 en Gardner, Massachusetts, a los 81 años. Dejó un legado intelectual y político que ha inspirado a generaciones de mujeres y de feministas. Su obra ha sido reconocida como una de las más originales, provocativas y visionarias del pensamiento feminista.
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