En los sombríos recovecos de la historia, emerge un relato de resistencia y valentía que desafía la brutalidad del Holocausto. Olga Lengyel, una mujer de tenaz espíritu nacida en Transilvania, se convirtió en testigo y superviviente de los horrores perpetrados en Auschwitz a manos del infame Doctor Mengele. Su vida se entreteje con la tragedia de la Europa bajo la sombra nazi, desde sus días estudiando literatura hasta su angustiosa experiencia en el campo de concentración. Enfrentándose a la crueldad inimaginable, Olga no solo sobrevivió a los oscuros experimentos del Ángel de la Muerte, sino que también levantó su voz en un testimonio que resuena como un eco persistente contra la tiranía y la injusticia. Su historia, impregnada de coraje y humanidad, nos invita a confrontar el pasado con el firme propósito de recordar y aprender, para que las sombras de Auschwitz no vuelvan a oscurecer la conciencia de la humanidad.



Cautiva del Horror Nazi: La Historia de Olga Lengyel”


Olga Lengyel fue una de las pocas personas que logró sobrevivir al infierno de Auschwitz, el mayor campo de concentración y exterminio nazi, donde fue sometida a los crueles experimentos del Doctor Mengele, el llamado Ángel de la Muerte. Su testimonio, plasmado en su libro “Los Hornos de Hitler”, es un documento histórico de gran valor que denuncia las atrocidades cometidas por el régimen nazi y sus cómplices médicos.

Olga Lengyel nació en Transilvania, una región que pertenecía al Imperio Austrohúngaro y que luego pasó a formar parte de Rumania y Hungría. Estudió literatura y geografía en la Universidad King Ferdinand I en Cluj, y luego se interesó por la enfermería al casarse con el médico judío Miklós Lengyel, con quien tuvo un hijo biológico, Tamás, y otro adoptivo, Dávid. La pareja trabajaba en un hospital en Cluj-Napoca, que fue ocupado por los nazis en 1944.

Un médico alemán que había sido empleado de los Lengyel, Osvath, los extorsionó para que le vendieran el hospital y su casa a cambio de salvar al doctor Lengyel de la Gestapo. Sin embargo, Osvath los traicionó y los entregó a las autoridades nazis, que los deportaron a Auschwitz junto con los padres de Olga. Al llegar al campo, Olga fue separada de su esposo y su padre, que fueron enviados a trabajos forzados, y de su madre y sus dos hijos, que fueron asesinados en las cámaras de gas.

Olga fue asignada al bloque 10, donde el Doctor Mengele realizaba sus experimentos con prisioneros judíos, gitanos y polacos. Mengele era un médico y antropólogo que se afilió al partido nazi y a las SS, y que tenía un especial interés por la genética y la eugenesia. En Auschwitz, Mengele aprovechó la oportunidad de usar a los prisioneros como conejillos de indias para sus investigaciones sobre herencia, gemelos, enfermedades hereditarias, trasplantes, esterilización y resistencia a condiciones extremas.

Olga fue testigo de las torturas y mutilaciones que Mengele infligía a sus víctimas, muchas veces sin anestesia ni cuidados posteriores. También vio cómo Mengele participaba en las selecciones de los prisioneros que iban a ser ejecutados o enviados a otros campos. Olga intentó resistir y ayudar a sus compañeros como podía, ofreciendo asistencia médica clandestina y participando en actividades de sabotaje. En una ocasión, logró escapar del bloque 10 con otras mujeres, pero fue capturada y devuelta al campo.

En enero de 1945, ante el avance del Ejército Rojo, los nazis evacuaron Auschwitz y trasladaron a muchos prisioneros a otros campos. Olga fue enviada al campo de Gross-Rosen, donde se reencontró con su esposo Miklós. Sin embargo, él murió poco después por las condiciones inhumanas del campo. Olga fue liberada por las tropas soviéticas el 8 de mayo de 1945.

Tras la guerra, Olga emigró a Estados Unidos, donde fundó el Instituto Olga Lengyel Shoah (IOLT), una organización dedicada a preservar la memoria del Holocausto y educar a las generaciones futuras sobre los peligros del totalitarismo y el racismo. También escribió su libro “Los Hornos de Hitler”, publicado en 1947, donde relata su experiencia en Auschwitz con un estilo directo y sin adornos. El libro tuvo un gran impacto en la opinión pública y se convirtió en un referente para otros supervivientes que quisieron contar sus historias.

Además, Olga participó como testigo en el juicio contra el Doctor Mengele y otros criminales nazis que tuvo lugar en Núremberg entre 1946 y 1947. Su testimonio fue clave para demostrar la culpabilidad de Mengele y sus colaboradores por los crímenes contra la humanidad que cometieron en Auschwitz. Sin embargo, Mengele logró escapar de la justicia y se refugió en Sudamérica, donde vivió hasta su muerte en 1979.

Olga Lengyel murió en 2001, a los 92 años, habiendo dedicado su vida a la defensa de los derechos humanos y a la denuncia de la barbarie nazi. Su legado sigue vigente como un ejemplo de valentía, dignidad y compromiso con la verdad. Su libro “Los Hornos de Hitler” es una obra imprescindible para comprender el horror del Holocausto y la responsabilidad ética de los médicos.


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