¿Te imaginas vivir en una ciudad donde todos los habitantes se tratan con amor fraternal, donde hay libertad de conciencia y de expresión, donde se respeta la diversidad y se busca la paz? ¿Te parece una utopía imposible de realizar? Pues te sorprenderá saber que esa ciudad existe y se llama Philadelphia. Philadelphia es una de las ciudades más antiguas y más importantes de Estados Unidos, pero también es el resultado de un sueño: el sueño de William Penn, un cuáquero inglés que fundó una colonia basada en los principios del cuaquerismo. En este ensayo te contaré cómo Penn logró crear su “Santo Experimento” y cómo Philadelphia se convirtió en un modelo de tolerancia, democracia y cultura para el resto del mundo.



Cómo un cuáquero inglés creó una ciudad modelo en América: la historia de Philadelphia


Introducción

Philadelphia es una de las ciudades más antiguas y más importantes de Estados Unidos. Fue fundada en 1682 por el cuáquero inglés William Penn, quien recibió una concesión territorial del rey Carlos II de Inglaterra para saldar una deuda. Penn tenía la visión de crear una colonia basada en los principios del cuaquerismo, como la tolerancia religiosa, la igualdad social, los derechos individuales y el pacifismo. Su proyecto se llamó el “Santo Experimento” y atrajo a muchos colonos de diferentes orígenes y creencias. Philadelphia se convirtió en un centro político, cultural y económico de la colonia de Pennsylvania y más tarde de los Estados Unidos.


Desarrollo


William Penn y el cuaquerismo

William Penn nació en 1644 en una familia anglicana influyente. Su padre era almirante de la marina real y leal al rey. Penn tuvo una educación privilegiada, pero también se interesó por las ideas religiosas disidentes que surgieron en el siglo XVII en Inglaterra. A los 15 años, conoció al misionero cuáquero Thomas Loe, quien lo introdujo en la Sociedad Religiosa de los Amigos, más conocida como los cuáqueros. Los cuáqueros eran un grupo cristiano que rechazaba la autoridad eclesiástica, los rituales, los sacramentos y el juramento. Creían en la presencia del Espíritu Santo en cada persona y en la igualdad de todos los seres humanos ante Dios. Practicaban el silencio, la sencillez, la honestidad y la no violencia.

Penn se convirtió al cuaquerismo y se dedicó a predicar y escribir en defensa de su fe. Esto le causó muchos problemas con las autoridades civiles y religiosas, que lo consideraban un hereje y un rebelde. Fue encarcelado varias veces por sus actividades religiosas y por negarse a pagar impuestos a la Iglesia Anglicana. Sin embargo, Penn también tenía contactos influyentes y logró obtener el favor del rey Carlos II, quien le debía una gran suma de dinero por los servicios de su padre.


La fundación de Pennsylvania y Philadelphia

En 1681, Penn recibió del rey Carlos II una carta real que le otorgaba el derecho a fundar una colonia en América del Norte. La carta le concedía una extensa superficie de tierra entre los ríos Delaware y Schuylkill, que abarcaba los actuales estados de Pennsylvania y Delaware. Penn aceptó la oferta con la intención de crear una colonia donde los cuáqueros pudieran vivir libremente y sin persecución. También quería establecer buenas relaciones con los nativos americanos y promover el comercio y el desarrollo.

Penn nombró a su colonia Pennsylvania, que significa “el bosque de Penn”, en honor a su padre. También diseñó un plan para fundar una ciudad que fuera el centro administrativo y comercial de la colonia. La ciudad se llamó Philadelphia, que significa “amor fraternal” en griego, reflejando el ideal cuáquero de armonía y paz. Penn trazó un plano rectangular para la ciudad, con calles anchas y rectas, plazas públicas, parques y edificios públicos. También reservó espacios para las iglesias de diferentes denominaciones cristianas, mostrando su respeto por la diversidad religiosa.

Penn llegó a su colonia en 1682 y se instaló en Philadelphia. Allí convocó a una asamblea general con los representantes de los colonos y los nativos americanos. Juntos redactaron una constitución para la colonia, llamada “Leyes Fundamentales”, que establecía un gobierno democrático, con separación de poderes, elecciones libres, libertad de conciencia, juicio por jurado y derechos humanos. Penn también firmó un tratado de amistad con los indios lenape, al que se le atribuye la frase “vivamos en amor y paz mientras el agua fluya y el pasto crezca”. Penn se ganó el respeto y la confianza de los nativos, a quienes trató con justicia y equidad.


El legado de Penn y Philadelphia

La colonia de Pennsylvania fue un éxito y atrajo a miles de inmigrantes de Europa, especialmente de Inglaterra, Irlanda, Alemania y Escocia. Muchos de ellos eran cuáqueros, pero también había otros grupos religiosos, como luteranos, menonitas, bautistas, presbiterianos y judíos. Philadelphia se convirtió en una ciudad cosmopolita y próspera, con una población diversa y culta. Fue la sede de importantes instituciones culturales, educativas y científicas, como la Biblioteca de Philadelphia, la Universidad de Pennsylvania, el Hospital General de Pennsylvania y la Sociedad Filosófica Americana. También fue la cuna de destacados personajes históricos, como Benjamin Franklin, Thomas Jefferson, James Madison y George Washington.

Philadelphia jugó un papel clave en la historia de Estados Unidos. Fue allí donde se celebraron los dos Congresos Continentales que organizaron la resistencia contra el dominio británico y declararon la independencia en 1776. También fue allí donde se redactó y firmó la Constitución de Estados Unidos en 1787, que estableció el sistema federal de gobierno que rige hasta hoy. Philadelphia fue la primera capital de Estados Unidos, antes de que se trasladara a Washington D.C. en 1800.

La visión de William Penn y su “Santo Experimento” influyó en los principios democráticos y liberales que inspiraron la fundación de Estados Unidos. Su ejemplo de tolerancia religiosa, igualdad social, derechos individuales y pacifismo fue un modelo para otras colonias y naciones. Su legado se puede ver en el escudo de Pennsylvania, que lleva su retrato y su lema: “Virtud, libertad e independencia”.


Conclusión

Philadelphia es una ciudad con una historia rica y significativa. Su fundador, William Penn, fue un cuáquero visionario que creó una colonia basada en los valores del cuaquerismo. Su proyecto fue un “Santo Experimento” que buscaba establecer una sociedad justa, pacífica y tolerante. Philadelphia se convirtió en un centro político, cultural y económico de gran importancia para la historia de Estados Unidos. Fue el escenario de eventos fundamentales para la independencia y la constitución del país. También fue el hogar de personalidades destacadas que contribuyeron al desarrollo de la nación. Philadelphia es una ciudad que merece ser conocida y apreciada por su pasado y su presente.


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