En las páginas doradas de la historia estadounidense, entre melodías infantiles y festividades anuales, emerge la figura de una mujer que desafió las convenciones de su época. Sarah Josepha Hale, con su pluma afilada y su visión audaz, no solo trazó versos que resonarían a través de generaciones, sino que también moldeó tradiciones que unen a una nación. Su historia es un testimonio de pasión, persistencia y el poder de una mujer en un mundo dominado por hombres.



De “Mary had a Little Lamb” al Día de Acción de Gracias: El Legado de Sarah Hale.


Sarah Josepha Buell Hale, nacida el 24 de octubre de 1788 en Newport y fallecida el 30 de abril de 1879 en Filadelfia, fue una notable figura en la literatura y el periodismo estadounidense. Su legado va más allá de ser simplemente una escritora; Hale fue la primera mujer en Estados Unidos en asumir el cargo de editora de una revista femenina de renombre, sentando un precedente para las mujeres en el ámbito editorial.

Hale no solo fue pionera en el periodismo, sino que también dejó su huella en la música y la literatura. Es mundialmente conocida por su canción infantil “Mary had a Little Lamb”, que con el tiempo se convirtió en una melodía emblemática para niños en todo el mundo. Sin embargo, lo que pocos saben es que esta misma canción fue utilizada por Thomas Edison en 1877 para hacer la primera grabación de su recién inventado fonógrafo, marcando así un hito en la historia de la tecnología y la música.

Además de su contribución musical, Hale fue una escritora prolífica. En 1823, publicó “The Genius of Oblivion”, una colección de sus poemas que reflejaba su profunda conexión con la literatura. Pero fue en 1827 cuando publicó su novela más reconocida, “Northwood: Life North and South” en los Estados Unidos, y “A New England Tale” en Inglaterra. Esta obra fue una de las primeras en abordar el delicado tema de la esclavitud en América. A través de sus palabras, Hale presentó las virtudes de la Nueva Inglaterra como un modelo a seguir para la prosperidad y unidad nacional. Además, la novela apoyaba la idea de reubicar a los esclavos afroestadounidenses liberados en Liberia, una propuesta controversial para su época.

Su influencia en el mundo literario no se detuvo allí. En 1828, Hale se trasladó a Boston para asumir el cargo de editora de la revista “Ladies’Magazine”, donde trabajó hasta 1836. Durante ese tiempo, en 1830, publicó “Poems for Our Children”, una colección que incluía la ya mencionada “Mary Had a Little Lamb”.

Más allá de su vida literaria, Hale también se destacó por su labor altruista. En 1833 fundó la Seaman’s Aid Society (Sociedad de Ayuda a los Marineros), una organización dedicada a apoyar a las familias de marineros de Boston que enfrentaban la pérdida de sus seres queridos en el mar. Esta iniciativa refleja su compromiso y sensibilidad hacia las causas sociales de su tiempo, mostrando que su legado va más allá de las palabras y melodías que dejó para la posteridad.

Mientras Sarah Josepha Hale se consolidaba como una prominente figura en el mundo literario y editorial, también llevó a cabo una intensa campaña a favor de la creación del Día de Acción de Gracias en los Estados Unidos. Esta festividad, que hoy es una tradición arraigada en la cultura estadounidense, debe mucho de su existencia nacional a los esfuerzos persistentes de Hale. Durante casi dos décadas, escribió a presidentes, gobernadores y otras figuras políticas, abogando por la importancia de establecer un día nacional de gratitud. Su visión era que, al unificar al país en torno a una celebración de agradecimiento, se podría fomentar la unidad y la paz en un momento en que las tensiones entre el norte y el sur estaban en aumento.

Finalmente, en 1863, el presidente Abraham Lincoln proclamó el último jueves de noviembre como el Día Nacional de Acción de Gracias, en gran parte debido a la influencia y persistencia de Hale. Su legado, por lo tanto, no se limita solo a la literatura y el periodismo, sino que también se extiende a la cultura y las tradiciones de una nación entera.

Sarah Josepha Hale no solo fue una mujer adelantada a su tiempo, sino que también fue una visionaria que vio más allá de las palabras y las páginas para impactar de manera significativa en la sociedad que la rodeaba.


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