En los anales de la historia musical, pocos encuentros han sido tan prometedores y, a la vez, tan efímeros como el que se gestó entre Jimi Hendrix y Miles Davis en la efervescente escena de 1969. En un tiempo donde las notas del jazz y los acordes del rock parecían dialogar desde esferas distintas, el destino decidió entrelazar las vidas de estos dos colosos en una peluquería, un escenario tan mundano para una sinergia tan extraordinaria. Hendrix, con su guitarra eléctrica, había conquistado el Olimpo del rock, mientras que Davis, con su trompeta, exploraba nuevos horizontes en el vasto universo del jazz. En una época marcada por la rebelión musical y la exploración personal, estos dos iconos encontraron una resonancia mutua en la cacofonía de la vida nocturna, los bares y la efímera tranquilidad que proporcionaban las drogas y el alcohol.



“Jazz, Rock y un Sueño Incumplido: La Historia de Jimi Hendrix y Miles Davis”
En el año 1969, un encuentro fortuito en una peluquería unió los destinos de Jimi Hendrix y Miles Davis, dos gigantes de la música en ese momento. Hendrix estaba disfrutando del pináculo de su carrera, mientras que Davis estaba en pleno proceso de revolucionar el mundo del jazz. La época, marcada por el consumo de alcohol y drogas, creó un escenario propicio para que entablaran amistad. Comenzaron a compartir salidas en pareja con sus respectivas novias, disfrutando de la vida nocturna y frecuentando bares.
La influencia mutua en su música pronto se hizo evidente. Jimi empezó a adquirir discos de jazz, mientras que Miles quedó fascinado con la música rock que Hendrix creaba. Así se empezó a cocer la idea de colaborar en un álbum. A Hendrix nunca le preocuparon mucho las formalidades ni los contratos, por lo que pronto acordó un día para reunirse con Miles y grabar. Para la sección rítmica, Jimi tenía en mente a dos grandes: Paul McCartney en el bajo y Tony Williams en la batería. Sin embargo, surgió un obstáculo económico: al parecer, a Miles le molestaba la disparidad en los ingresos entre él y Jimi, por lo que intentó negociar con el manager de Hendrix, Michael Jeffrey, un pago de cincuenta mil dólares. Pero las negociaciones no fructificaron, y lo que pudo haber sido una colaboración histórica entre el jazz y el rock se disolvió por desacuerdos monetarios.
Terry Reid, un amigo inglés de Hendrix, fue testigo de la camaradería entre estos maestros de la música. En la biografía de Jimi escrita por Charles Cross, “Room Full of Mirrors”, Reid relata una tarde en el apartamento de Jimi en Nueva York, cuando Miles Davis llegó y ambos se encerraron en una habitación para tocar juntos. Con una trompeta con sordina y una guitarra acústica, crearon una melodía que Reid describe como “auténticamente preciosa” y “de buen gusto”. Según Reid, en el reino del jazz, Hendrix estaba expandiendo fronteras y era altamente respetado por los músicos de jazz, algo no muy común para un músico de rock.
Posteriormente, se encontraron en el Festival de la Isla de Wight. Hendrix estaba en los últimos momentos de su vida, mientras que Miles estaba más enérgico que nunca, presentando desde hacía un año su innovador álbum “Bitches Brew”, con John McLaughlin en la guitarra. Miles, influenciado por Hendrix, le dijo a McLaughlin: “Quiero que toques como Hendrix”.
La influencia de Hendrix en Miles también se reflejó en su estilo de vestir, cambiando su atuendo formal por uno más extravagante. Según el reconocido bajista Dave Holland, “Miles se había enriquecido profundamente de la música de Hendrix”. Este impacto es evidente al analizar la música de Miles desde 1968 o 1969. En la biografía de Miles escrita por Ian Carr, se cita a Miles diciendo: “Hendrix no sabía nada de música modal, era simplemente un músico nato; ya sabes, no había estudiado, no le importaba nada el mercado”.
La muerte de Hendrix el 18 de septiembre de 1970 dejó una huella profunda en Miles, quien asistió a su funeral. La pérdida lo afectó tanto que fue el último funeral al que asistió en su vida.
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