En el silente reino de las palabras no dichas, los escritores a menudo navegan como audaces exploradores en busca de tesoros escondidos de expresión. José Saramago, el laureado escritor portugués, encontró su voz en la quietud que precedió a la tormenta de su creatividad. Atravesando una crisis personal en los albores de su cuadragésimo año, Saramago se vio catapultado hacia un viaje literario que no solo rompió el sello de su silencio anterior, sino que también lo llevó a un profundo reconocimiento de las limitaciones humanas en el deseo de comunicar la esencia completa de nuestra existencia. Sus reflexiones, destiladas en la pasaje que nos comparte, revelan una lucha y una evolución, no solo como escritor, sino como un individuo en constante diálogo con el mundo que lo rodea. En esta travesía literaria, Saramago no solo desentraña las fibras de su propio ser, sino que también teje una rica tapestería de interrogantes y revelaciones sobre la naturaleza de la expresión personal y su intersección con la responsabilidad social.



Saramago: Un Viaje de Silencio, Palabras y Descubrimiento Social”


Hace unos veinte años –era ya cuadragenario y estaba sumido en una crisis que no me atrevería a llamar existencial por miedo a una palabra tan grave–, escribí un poema en el que se leían estos versos: “el que se calla como yo me he callado / no podrá morir sin haberlo dicho todo”. La amenaza era clara y pasé a los hechos; después, he publicado diecisiete libros. La respuesta que me gustaría dar a por qué escribo es muy simple: porque permanecí mudo durante mucho tiempo. Nada más. En cuanto a la esperanza de ser capaz de decirlo todo, la he ido perdiendo poco a poco en cada libro, y finalmente he comprendido que esta ambición, además de ser humanamente imposible, es también socialmente indeseable. Me limito a decir lo que puedo”.

José Saramago



La Necesidad de Expresión Personal

Saramago menciona que comenzó a escribir en respuesta a una crisis personal en su cuarta década de vida. Esto resalta cómo la escritura puede servir como un medio para explorar y expresar las inquietudes internas. Muchas veces, las crisis personales propician una introspección profunda, y la escritura emerge como una vía para canalizar, entender y comunicar estas reflexiones.


Evolución de la Auto-conciencia

Con cada libro publicado, Saramago reconoce una pérdida gradual en la esperanza de expresar todo lo que desea. Esta evolución refleja una madurez y una auto-conciencia creciente respecto a las limitaciones inherentes tanto en la comunicación humana como en la comprensión personal. Aceptar estas limitaciones puede ser visto como un paso hacia una mayor sabiduría y humildad, cualidades que pueden enriquecer la escritura y la vida del autor.


Implicaciones Sociales de la Ambición de “Decirlo Todo”

Finalmente, Saramago toca la idea de que la ambición de expresar todo es “socialmente indeseable”. Esto podría interpretarse como un reconocimiento de que cierta moderación y restricción en la expresión personal pueden ser necesarias para mantener una cohesión social y un respeto mutuo. Además, sugiere que la completa transparencia o la expresión sin restricciones podrían no ser ideales ni deseables desde una perspectiva social.


Conclusión

La reflexión de Saramago sobre su viaje literario ofrece una vista profunda a las motivaciones que pueden impulsar a los individuos a la escritura, así como a las realidades y limitaciones que enfrentan en su deseo de expresarse plenamente. También nos invita a considerar las implicaciones más amplias de la ambición de comunicar todo, tanto en un nivel personal como social. A través de su honestidad y auto-examen, Saramago proporciona una valiosa perspectiva sobre la intersección entre la expresión personal, la auto-conciencia y la responsabilidad social.


Reflexión Final


La introspección de José Saramago revela una travesía personal y literaria que va más allá de la mera actitud de escribir; es una exploración del deseo humano de ser escuchado y comprendido. También resalta una evolución de la comprensión, donde el reconocimiento de las limitaciones humanas en la comunicación se convierte en una parte integral del proceso de auto-descubrimiento. Además, Saramago nos lleva a reflexionar sobre la responsabilidad que viene con la capacidad de expresarse, y cómo esta capacidad impacta en el entorno social más amplio. Su reflexión sirve como un recordatorio valioso de que el acto de expresión, aunque liberador y esencial, viene con la intrínseca aceptación de nuestras limitaciones y la consideración cuidadosa de su impacto en la sociedad. Es una invitación a encontrar un equilibrio entre el deseo de expresar nuestra verdad individual y la necesidad de mantener una armonía social y un respeto mutuo. En un nivel más profundo, Saramago nos insta a seguir explorando, expresando y evolucionando, a pesar de las limitaciones inherentes que enfrentamos como individuos en una sociedad interconectada.


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