En la cúspide del cine clásico, surgió una obra que no solo partió las aguas de la narrativa visual sino que también cinceló su nombre en la piedra de la eternidad: “Los Diez Mandamientos”. Esta monumental película de 1956, dirigida por el visionario Cecil B. DeMille, no fue solo una representación de la saga bíblica de Moisés, sino también una muestra magistral del poderío y la majestuosidad del cine épico en la era dorada de Hollywood. Con un reparto estelar que dio vida a figuras milenarias, efectos especiales que desafiaron la percepción de su tiempo y un alcance que extendió los límites de la gran pantalla, “Los Diez Mandamientos” se erige como un pilar del séptimo arte, invitando a generaciones a contemplar la grandeza de una historia tan antigua como la fe misma.



Los diez mandamientos: una obra maestra del cine épico
Los diez mandamientos es una película estadounidense de 1956, dirigida y producida por Cecil B. DeMille, que dramatiza la historia bíblica de la vida de Moisés, un príncipe egipcio adoptado que se convierte en el líder de su verdadero pueblo, la esclavizada nación hebrea, y por lo tanto dirige el éxodo al Monte Sinaí, donde recibe los Diez Mandamientos de parte de Dios. La película está protagonizada por Charlton Heston como Moisés, Yul Brynner como Ramsés II, Anne Baxter como Nefertari, Edward G. Robinson como Datán, Yvonne De Carlo como Séfora, Debra Paget como Lilia y John Derek como Josué; y se destacan Sir Cedric Hardwicke como Seti, Nina Foch como Bitia, Martha Scott como Jocabed, Judith Anderson como Memnet y Vincent Price como Baka.
La película se basa en cuatro novelas históricas: Prince of Egypt de Dorothy Clarke Wilson, Pillar of Fire de J. H. Ingraham, On Eagle’s Wing de A. E. Southon y El Éxodo de A. E. Southon, así como en el libro bíblico del mismo nombre. El guion fue escrito por cuatro guionistas, entre ellos el propio DeMille, y contó con la colaboración de varios expertos en historia, religión y arqueología para asegurar la fidelidad a las fuentes.
Los diez mandamientos fue la última y más exitosa película dirigida por DeMille, considerado uno de los pioneros del cine estadounidense y uno de los directores más influyentes de la época dorada de Hollywood. Fue también su cuarta película bíblica, después de The King of Kings (1927), The Sign of the Cross (1932) y Samson and Delilah (1949). La película es una versión parcial de su película muda del mismo título de 1923, que solo abarcaba la primera parte de la historia, desde el nacimiento de Moisés hasta el cruce del Mar Rojo.
La película contó con uno de los sets de filmación más grandes en la historia del cine, con más de 15 000 extras, 12 000 animales, 300 sets y 70 actores principales. La filmación se realizó en Egipto, el Monte Sinaí y la península del Sinaí, así como en los estudios de Paramount Pictures en Hollywood. La película utilizó el formato VistaVision, un sistema de alta definición que permitía capturar imágenes más nítidas y amplias, y el color proporcionado por Technicolor, que daba una mayor viveza y realismo a las escenas.
La película también se destacó por sus impresionantes efectos especiales, creados por John P. Fulton, que incluían la transformación del cayado de Moisés en una serpiente, las diez plagas de Egipto, la apertura y el cierre del Mar Rojo, la aparición de la zarza ardiente, la escritura de los Diez Mandamientos y la destrucción del becerro de oro. Estos efectos fueron logrados mediante técnicas como el matte painting, el rear projection, el travelling matte, el split screen y el stop motion.
La película también contó con una banda sonora compuesta por Elmer Bernstein, que combinaba elementos de la música clásica, la música oriental y la música religiosa, creando una atmósfera épica y emotiva. La música fue interpretada por una orquesta de 72 músicos y un coro de 100 voces.
Los diez mandamientos fue la película más cara realizada al momento de su estreno, con un presupuesto de más de 13 millones de dólares. Sin embargo, fue también un gran éxito de taquilla, recaudando más de 65 millones de dólares solo en Estados Unidos, y más de 122 millones en todo el mundo. Es la sexta película más taquillera de todos los tiempos, con un total ajustado por inflación de más de mil millones de dólares.
La película recibió elogios de la crítica y del público, siendo considerada una obra maestra del cine épico y una de las mejores películas de la historia. En 1957, la película fue nominada a siete premios Óscar, ganando el de mejores efectos especiales y siendo candidata en las categorías de mejor película, mejor dirección artística, mejor fotografía, mejor montaje, mejor sonido y mejor vestuario. También recibió otros reconocimientos, como el premio del Círculo de Críticos de la Prensa Extranjera al mejor director para DeMille, el premio del National Board of Review al mejor actor para Brynner, y los premios Laurel al mejor actor dramático para Heston, a la quinta mejor actriz dramática para Baxter y a la tercera mejor actriz secundaria para De Carlo.
La película ha sido seleccionada para su preservación en el Registro Nacional de Cine de Estados Unidos por la Biblioteca del Congreso, por ser considerada \”cultural, histórica o estéticamente significativa\”. En 2008, la película fue incluida en la lista de las diez mejores películas del género épico por el American Film Institute. La película se ha emitido anualmente en la televisión estadounidense en horario estelar durante la temporada de Pascua desde 1973.
Los diez mandamientos es una película que ha trascendido el tiempo y el espacio, convirtiéndose en un referente del cine y de la cultura popular. Su impacto ha sido tal que ha inspirado otras obras artísticas, como la película animada El príncipe de Egipto (1998), el musical Los diez mandamientos: el musical (2004) y la miniserie Los diez mandamientos (2016). Su mensaje de fe, libertad y justicia sigue vigente y conmoviendo a generaciones de espectadores..
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