En el vasto cosmos del pensamiento filosófico, emerge una estrella cuyo brillo desafía las nociones convencionales y el orden establecido: Gilles Deleuze. Su filosofía, un audaz despliegue de creatividad y exploración, nos invita a un terreno donde la diferencia y la repetición no son meros conceptos, sino las pulsaciones vitales de una realidad en constante transformación. Al adentrarse en la odisea deleuziana, uno no sólo descifra la complejidad de lo existente, sino que también se topa con un espejo reflexivo donde las ideas reverberan en un eco que desdibuja las fronteras entre lo conocido y lo desconocido. Con cada concepto que Deleuze desentraña, se despliega un horizonte donde la filosofía no es una mera reflexión estéril, sino una aventura viva, un dialogo sin fin entre lo viejo y lo nuevo, lo estático y lo dinámico. En el mundo de Deleuze, cada pensamiento es una semilla de potencialidades infinitas, cada interrogante, una puerta hacia territorios inexplorados de la existencia. Como un cartógrafo de lo abstracto, Deleuze traza mapas de ideas que retan, provocan y, sobre todo, liberan la imaginación de las cadenas del dogma, invitándonos a una travesía filosófica que redefine no sólo cómo pensamos, sino cómo vivimos en el intrincado tapiz de la multiplicidad.

Gilles Deleuze: Un filósofo creador de conceptos
Gilles Deleuze fue un filósofo francés que nació el 18 de enero de 1925 y murió el 4 de noviembre de 1995. Es considerado uno de los pensadores más importantes e innovadores del siglo XX, y su obra abarca diversos campos del saber, como la historia de la filosofía, la política, la literatura, el cine y la pintura. Su pensamiento se caracteriza por su originalidad, su creatividad y su pluralismo, y ha tenido una gran influencia en diversas disciplinas y movimientos culturales.
Su vida y su trayectoria académica
Deleuze estudió filosofía en la Sorbona, donde fue alumno de Ferdinand Alquié, Jean Hyppolite y Maurice de Gandillac. Se licenció en 1948 y se doctoró en 1969. Desde 1953 hasta su muerte, escribió numerosas obras filosóficas, tanto individuales como en colaboración con otros autores, como Félix Guattari, Claire Parnet o Michel Foucault. También fue un reconocido profesor de filosofía en distintas instituciones, como el Liceo Louis-le-Grand, la Universidad de Lyon, la Universidad de París VIII y el Collège de France. Se jubiló en 1988, y en 1994 recibió el Gran Premio de Filosofía de la Académie Française por el conjunto de su obra.
Su concepción de la filosofía como creación de conceptos
Deleuze se interesó por la historia de la filosofía, y escribió obras sobre filósofos tan diversos como David Hume, Friedrich Nietzsche, Emmanuel Kant, Baruch Spinoza, Henri Bergson, Michel Foucault, François Châtelet y Gottfried Wilhelm Leibniz. Sin embargo, no se limitó a hacer una interpretación o una crítica de sus ideas, sino que las utilizó como fuentes de inspiración para crear sus propios conceptos. Para Deleuze, el filósofo es un “creador de conceptos” en la sociedad, es decir, un inventor de nuevas palabras en filosofía, con diferentes significados. Así, Deleuze no pretendió hacer un sistema filosófico cerrado y coherente, sino una serie de intervenciones filosóficas que respondieran a los problemas y a las necesidades de su tiempo.
Sus principales conceptos y temas filosóficos
Uno de los conceptos centrales de la filosofía de Deleuze es el de “diferencia”, que se opone al de “identidad”. Para Deleuze, la diferencia no es una negación o una oposición, sino una afirmación y una producción de lo nuevo. La diferencia es lo que hace que cada cosa sea lo que es, y no otra cosa. La diferencia es también lo que hace que cada cosa cambie y se transforme, y no se repita. La diferencia es, en definitiva, lo que hace que la realidad sea dinámica y diversa, y no estática y uniforme.
Otro concepto clave de la filosofía de Deleuze es el de “repetición”, que se relaciona con el de “diferencia”. Para Deleuze, la repetición no es una copia o una imitación, sino una variación o una modificación. La repetición no es lo mismo que se repite, sino lo diferente que se repite. La repetición no es lo que vuelve a ocurrir, sino lo que hace que algo ocurra de nuevo, de otra manera. La repetición es, en resumen, lo que hace que la realidad sea creativa y sorprendente, y no aburrida y previsible.
Deleuze se inspiró en el filósofo y matemático Gottfried Wilhelm Leibniz para desarrollar estos conceptos de diferencia y repetición. Leibniz fue un metafísico que concibió la realidad como una multiplicidad de sustancias simples e indivisibles, llamadas “mónadas”. Cada mónada es diferente de las demás, y expresa el universo desde su propio punto de vista. Cada mónada es también una repetición de las demás, y refleja el orden y la armonía del universo. Deleuze tomó de Leibniz la idea de que la realidad es una multiplicidad de perspectivas diferentes y repetitivas, que se comunican y se componen entre sí.
Deleuze también se basó en la física y las matemáticas de su tiempo (los años sesenta) para elaborar una metafísica, en la que los conceptos de multiplicidad, suceso y virtualidad reemplazan respectivamente a los de sustancia, esencia y posibilidad. Para Deleuze, la realidad no está compuesta por entidades fijas y definidas, sino por conjuntos variables y abiertos. La realidad no está determinada por causas y efectos, sino por acontecimientos imprevisibles y singulares. La realidad no está limitada por lo que es o lo que puede ser, sino por lo que puede llegar a ser.
Deleuze se enfocó posteriormente en las relaciones entre significado, sinsentido y acontecimiento, tomando como referencia el trabajo de Lewis Carroll, el del filósofo Whitehead y el estoicismo griego. Para Deleuze, el lenguaje no es un instrumento de comunicación o de representación, sino un medio de experimentación y de creación. El lenguaje no es un sistema de signos que remiten a cosas o a ideas, sino un juego de sonidos y de letras que producen efectos y sensaciones. El lenguaje no es un conjunto de reglas y de normas, sino un campo de posibilidades y de transformaciones.
Finalmente, Deleuze desarrolló una estética y una filosofía del arte, interesándose tanto por el cine como por el pintor Francis Bacon. Para Deleuze, el arte no es una expresión de la subjetividad o de la belleza, sino una exploración de la realidad y de la vida. El arte no es una imitación de la naturaleza o de la cultura, sino una invención de lo nuevo y de lo diferente. El arte no es una ilustración de conceptos o de valores, sino una creación de sensaciones y de afectos.
Sus obras más destacadas
Entre las obras más famosas de Deleuze se encuentran las siguientes:
- Empirismo y subjetividad (1953): Es un estudio sobre la filosofía de David Hume, en el que Deleuze analiza el papel de la imaginación, la costumbre y la pasión en la constitución de la subjetividad y el conocimiento.
- La filosofía crítica de Kant (1963): Es una introducción a la filosofía de Emmanuel Kant, en la que Deleuze explica los conceptos de crítica, de juicio y de facultad, y su relación con la moral, la política y el arte.
- El Bergsonismo (1966): Es una interpretación de la filosofía de Henri Bergson, en la que Deleuze destaca los conceptos de duración, de memoria y de intuición, y su importancia para comprender el movimiento, el tiempo y la vida.
- Presentación de Sacher-Masoch (1967): Es un ensayo sobre la obra del escritor Leopold von Sacher-Masoch, en el que Deleuze analiza el fenómeno del masoquismo, y lo diferencia del sadismo y del erotismo.
- Proust y los signos (1964): Es un comentario sobre la obra del escritor Marcel Proust, en el que Deleuze explora el tema de la búsqueda del tiempo perdido, y la función de los signos, los recuerdos y los afectos en la formación de la identidad y el arte.
- Spinoza y el problema de la expresión (1968): Es una lectura de la filosofía de Baruch Spinoza, en la que Deleuze resalta los conceptos de sustancia, de atributo y de modo, y su relación con la expresión, la potencia y la alegría.
- Capitalismo y esquizofrenia: El Antiedipo (1972) y Mil mesetas (1980): Son dos volúmenes escritos en colaboración con el psicoanalista Félix Guattari, en los que Deleuze y Guattari critican el capitalismo y el psicoanálisis, y proponen una nueva forma de pensar y de vivir, basada en el deseo, la máquina y el rizoma.
- Diferencia y repetición (1968): Es una de las obras más complejas y originales de Deleuze, en la que expone su propia metafísica, basada en los conceptos de diferencia y repetición. Deleuze critica la filosofía tradicional, que se basa en la identidad y la representación, y propone una nueva forma de pensar, que se basa en la diferencia y la experimentación.
- Lógica del sentido (1969): Es una obra que sigue a Diferencia y repetición, y que se centra en el análisis del lenguaje y del sentido. Deleuze se inspira en la obra de Lewis Carroll, el del filósofo Whitehead y el estoicismo griego, y explora las relaciones entre significado, sinsentido y acontecimiento. Deleuze distingue entre dos dimensiones del lenguaje: la de la expresión, que se refiere a lo que se dice, y la de la implicación, que se refiere a lo que se implica. Deleuze también distingue entre dos tipos de sentido: el de las proposiciones, que se refiere a lo que se afirma o se niega, y el de los acontecimientos, que se refiere a lo que sucede o se produce.
- Imagen movimiento (1984) e Imagen tiempo (1985): Son dos libros sobre el cine, en los que Deleuze analiza las diferentes formas de crear y de percibir las imágenes cinematográficas. Deleuze clasifica las imágenes en función de su relación con el movimiento y el tiempo, y distingue entre dos tipos de cine: el de la imagen movimiento, que se basa en la acción y la narración, y el de la imagen tiempo, que se basa en la memoria y la reflexión.
- Spinoza: Filosofía práctica (1981): Es un libro sobre la filosofía de Baruch Spinoza, en el que Deleuze resalta el aspecto ético y político de su pensamiento. Deleuze muestra cómo Spinoza concibe la filosofía como una práctica que busca aumentar la potencia de actuar y de pensar de los individuos y de los colectivos, y que se opone a todo lo que los somete y los disminuye.
- En medio de Spinoza (1981): Es una transcripción de las clases que Deleuze dictó sobre Spinoza en la Universidad de Vincennes entre noviembre de 1980 y marzo de 1981. Deleuze explica de forma pedagógica y accesible los conceptos fundamentales de la filosofía de Spinoza, como la sustancia, los atributos, los modos, la expresión, el conatus, la potencia, el afecto, la alegría, la tristeza, el amor, el odio, la servidumbre, la libertad, la democracia y la multitud.
- Foucault (1986): Es un libro sobre la obra del filósofo Michel Foucault, en el que Deleuze analiza sus principales conceptos, como el saber, el poder, el sujeto y la resistencia. Deleuze muestra cómo Foucault desarrolla una genealogía crítica de la modernidad, que cuestiona las formas de dominación y de subjetivación que se ejercen en las sociedades contemporáneas.
- ¿Qué es la filosofía? (1991): Es el último libro que Deleuze escribió en colaboración con Félix Guattari, y que resume su concepción de la filosofía como creación de conceptos. Deleuze y Guattari también definen las otras formas de pensamiento, como la ciencia, que crea funciones, y el arte, que crea sensaciones. Deleuze y Guattari plantean la cuestión de la relación entre la filosofía, la ciencia y el arte, y de su papel en la sociedad y en la historia.
Gilles Deleuze: Un filósofo que nos invita a pensar de otro modo
Gilles Deleuze fue un filósofo que nos dejó un legado de conceptos, de obras y de influencias que siguen siendo relevantes y estimulantes para el pensamiento contemporáneo. Deleuze nos invitó a pensar de otro modo, a salir de los esquemas y de las categorías establecidas, y a crear nuestras propias formas de entender y de vivir la realidad. Deleuze nos propuso una filosofía que no se conforma con explicar o con criticar, sino que busca experimentar y crear. Deleuze nos ofreció una filosofía que no se reduce a un sistema o a una doctrina, sino que se abre a una pluralidad de perspectivas y de problemas.
Deleuze fue un filósofo que dialogó con la historia de la filosofía, pero también con la ciencia, el arte, la política y la cultura de su tiempo. Deleuze fue un filósofo que supo combinar la erudición con la imaginación, la rigurosidad con la creatividad, la profundidad con la claridad. Deleuze fue un filósofo que nos inspira a seguir pensando, a seguir creando y a seguir viviendo. Deleuze fue, en definitiva, un filósofo que nos desafía a ser diferentes y a repetirnos de otra manera.
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