En los sombríos días de la Segunda Guerra Mundial, cuando el arte y la cultura estaban en peligro de ser devorados por el odio y la destrucción, una figura extraordinaria emergió de las sombras. Su nombre era Rose Valland, una mujer cuyo amor por el arte y su férreo espíritu de resistencia la convirtieron en una auténtica heroína. Desde las aulas de las Bellas Artes de Lyon hasta los pasillos del Jeu de Paume, un antiguo pabellón real en París, donde los nazis perpetraron el saqueo sistemático del arte francés, Rose luchó incansablemente para proteger el legado cultural de su nación. Acompáñanos en un viaje a través de su valiente historia, donde el espionaje, la pasión por el arte y la determinación se entrelazan en un relato que trasciende el tiempo y el olvido.



Rose Valland: la heroína del arte que desafió a los nazis


Rose Valland nació el 1 de noviembre de 1898 en una pequeña localidad francesa llamada Saint-Étienne-de-Saint-Geoirs. Su padre era un humilde herrero y su madre una ama de casa. Rose recibió una educación básica, pero desde niña mostró un gran interés por el arte y la cultura. Su sueño era convertirse en profesora de arte y viajar por el mundo.

Para cumplir su sueño, Rose se esforzó mucho en sus estudios. En 1918 se graduó como maestra y consiguió una beca para estudiar en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lyon. Allí ganó varios premios y se destacó por su talento artístico. En 1922 se trasladó a París, donde ingresó en la Escuela Superior de Bellas Artes y en la Escuela del Louvre. En 1925 se graduó con honores y obtuvo una licenciatura en Historia del Arte y Arqueología.

Rose comenzó a trabajar como profesora de arte y al mismo tiempo siguió ampliando sus conocimientos en diversas instituciones académicas. Se especializó en el arte bizantino y oriental, y realizó varias investigaciones sobre los frescos medievales de la basílica de Aquilea, en Italia.

En 1932, Rose consiguió un puesto como conservadora adjunta en el museo de arte del Jeu de Paume, un antiguo pabellón real situado en el jardín de las Tullerías, cerca del Louvre. Allí se encargaba de catalogar y cuidar las colecciones de arte moderno, especialmente las impresionistas.

Pero su tranquila vida cambió radicalmente cuando estalló la Segunda Guerra Mundial y los nazis invadieron Francia. El Jeu de Paume fue ocupado por las tropas alemanas, que lo convirtieron en el centro de operaciones para el saqueo sistemático del arte francés. Bajo las órdenes del mariscal Hermann Göring, los nazis confiscaron miles de obras de arte de museos, galerías, iglesias y colecciones privadas, especialmente las de los judíos.

Rose fue la única empleada francesa que se quedó en el Jeu de Paume, ya que los nazis la consideraron una simple secretaria sin importancia. Sin embargo, lo que ellos ignoraban era que Rose hablaba alemán con fluidez y que estaba colaborando con la resistencia francesa.

Rose aprovechó su posición privilegiada para espiar a los nazis y llevar un registro secreto de todas las obras de arte que pasaban por el Jeu de Paume. Anotaba los nombres de los autores, los títulos, las dimensiones, las procedencias y los destinos de cada pieza. También tomaba fotografías clandestinas y escondía algunas obras pequeñas o dañadas.

Con la ayuda de algunos colegas y amigos, Rose logró enviar parte de su información a la resistencia y al gobierno francés en el exilio. Gracias a sus datos, algunos trenes cargados con obras de arte fueron saboteados o interceptados por los aliados.

Rose también se arriesgó a seguir el rastro de las obras que habían sido enviadas a Alemania. Con la ayuda del capitán James Rorimer, un oficial estadounidense experto en arte, Rose localizó varios depósitos secretos donde los nazis habían escondido miles de obras robadas. Entre ellas se encontraban obras maestras como La Gioconda, El rapto de Europa o La libertad guiando al pueblo.

Después de la guerra, Rose continuó su labor como historiadora del arte y participó activamente en la Comisión para la Recuperación Artística, encargada de devolver las obras a sus legítimos dueños o a sus herederos. Rose escribió un libro sobre su experiencia titulado El frente del arte, publicado en 1961.

Rose recibió numerosos reconocimientos por su valentía y su contribución al patrimonio artístico. Fue condecorada con la Cruz de la Legión de Honor, la Medalla de la Resistencia, la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania y la Medalla de la Libertad de Estados Unidos. Falleció el 18 de septiembre de 1980, a los 81 años.

Rose Valland fue una mujer excepcional que dedicó su vida al arte y que luchó contra el nazismo con inteligencia y coraje. Su historia es un ejemplo de resistencia, patriotismo y amor por la cultura.


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