En el vasto universo de la salud humana, pocas cosas son tan fascinantes y, a la vez, tan desafiantes como la pérdida de visión. Imagina un cristal claro y pulido, una ventana a través de la cual observamos el mundo, que gradualmente se nubla, transformando la realidad en un lienzo borroso. Esta es la historia de las cataratas, una condición tan común como misteriosa, que afecta a millones de personas en todo el mundo. Al adentrarnos en el intrincado laberinto de la ciencia ocular, descubrimos cómo estas pequeñas estructuras en nuestros ojos pueden alterar drásticamente nuestra percepción, y cómo la medicina moderna nos ofrece una luz de esperanza para restaurar la claridad perdida.



“De la Opacidad a la Claridad: Descifrando el Misterio de las Cataratas”
Las cataratas son una de las principales causas de pérdida de visión en el mundo, especialmente entre las personas mayores. Se estima que más de 90 millones de personas sufren de cataratas en algún grado, y que más de 20 millones de personas han perdido la visión por esta causa¹. Pero, ¿qué son las cataratas y cómo se forman?
¿Qué son las cataratas?
Las cataratas son una opacidad o nubosidad del cristalino del ojo, que es la parte transparente que se encuentra detrás del iris y la pupila. El cristalino tiene la función de enfocar la luz que entra al ojo en la retina, que es la capa de células nerviosas que recibe las imágenes y las envía al cerebro. El cristalino también permite ajustar el enfoque del ojo para ver de cerca y de lejos, un proceso llamado acomodación.
Cuando el cristalino se vuelve opaco, la luz no puede pasar a través de él con claridad, y las imágenes se ven borrosas, distorsionadas o descoloridas. Esto dificulta la realización de actividades cotidianas como leer, conducir, reconocer caras o apreciar los colores. Además, las cataratas pueden causar otros síntomas como sensibilidad a la luz, deslumbramiento, halos alrededor de las luces o visión doble.
¿Cómo se forman las cataratas?
La causa principal de las cataratas es el envejecimiento del ojo, que provoca cambios en la estructura y el funcionamiento del cristalino. El cristalino está compuesto principalmente por agua y proteínas, que se disponen de forma ordenada para mantener su transparencia. Sin embargo, con el paso del tiempo, las proteínas se pueden agrupar, romper o modificar, lo que hace que el cristalino se vuelva más rígido, grueso y opaco. Estos cambios se pueden acelerar por factores como la exposición a la radiación ultravioleta, la diabetes, la hipertensión, el tabaquismo, el uso de ciertos medicamentos o la presencia de otras enfermedades oculares.
Existen diferentes tipos de cataratas según la localización, la forma y el grado de opacidad del cristalino. Los más comunes son:
- Cataratas nucleares: se producen en el centro o núcleo del cristalino, y se caracterizan por un endurecimiento y un amarillamiento del mismo. Suelen causar una disminución de la agudeza visual, especialmente de lejos, y una alteración de la percepción de los colores.
- Cataratas corticales: se producen en la periferia o corteza del cristalino, y se caracterizan por la formación de grietas o espículas que se extienden hacia el centro. Suelen causar una mayor sensibilidad a la luz, al resplandor y a los contrastes, y una dificultad para ver de cerca.
- Cataratas subcapsulares posteriores: se producen en la parte posterior o subcapsular del cristalino, y se caracterizan por la formación de una capa opaca bajo la cápsula que envuelve al cristalino. Suelen causar una mayor dificultad para ver de cerca, en la oscuridad o con luz artificial, y un deslumbramiento o halos alrededor de las luces.
¿Cómo se tratan las cataratas?
El único tratamiento efectivo para curar las cataratas es la cirugía, que consiste en extraer el cristalino opaco y reemplazarlo por una lente artificial o intraocular. La cirugía de cataratas es un procedimiento seguro, rápido y ambulatorio, que se realiza con anestesia local y que mejora significativamente la visión y la calidad de vida de los pacientes. Existen diferentes técnicas quirúrgicas para realizar la cirugía de cataratas, pero la más utilizada es la facoemulsificación, que consiste en fragmentar el cristalino con ultrasonidos y aspirarlo a través de una pequeña incisión en la córnea.
La lente intraocular que se implanta en el ojo puede ser de diferentes tipos según el material, el diseño y la potencia. Algunas lentes intraoculares pueden corregir otros defectos visuales como la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo o la presbicia, lo que permite reducir o eliminar la dependencia de las gafas o las lentes de contacto. Sin embargo, la elección de la lente intraocular más adecuada para cada caso depende de varios factores, como las características del ojo, las expectativas del paciente y el costo del tratamiento.
¿Cómo se pueden prevenir las cataratas?
Aunque las cataratas son inevitables en cierta medida, existen algunas medidas que pueden ayudar a retrasar su aparición o a evitar que progresen rápidamente. Algunas de estas medidas son:
- Proteger los ojos de la radiación ultravioleta, usando gafas de sol y sombrero cuando se está al aire libre.
- Controlar los niveles de azúcar en la sangre, la presión arterial y el colesterol, siguiendo una dieta equilibrada y haciendo ejercicio regularmente.
- Evitar el consumo de tabaco y de alcohol, o reducirlo al mínimo.
- Consultar al médico sobre el uso de ciertos medicamentos que pueden favorecer las cataratas, como los corticoides, las estatinas o los estrógenos.
- Realizar revisiones oculares periódicas, especialmente a partir de los 40 años, para detectar y tratar las cataratas u otras enfermedades oculares.
Conclusión
Las cataratas son una alteración del cristalino del ojo que causa una pérdida progresiva de la visión. Se deben principalmente al envejecimiento del ojo, pero también pueden estar influenciadas por otros factores ambientales, genéticos o médicos. El tratamiento definitivo de las cataratas es la cirugía, que consiste en sustituir el cristalino opaco por una lente artificial. La prevención de las cataratas se basa en cuidar la salud ocular y general, y en realizar chequeos oftalmológicos regulares.
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