Más allá de las dimensiones observables a simple vista, la tradición esotérica de la Cábala contempla mundos y realidades invisibles a nuestros ojos mortales. Dentro de la compleja simbología con la que busca descifrar los secretos de la Creación, una de las figuras geométricas más relevantes es el misterioso “cubo de Saturno”. A través de este poliedro perfecto, los antiguos cabalistas captaron energías sutiles que organizan el flujo de la emanación divina desde el mundo inteligible de Atzilut hasta las leyes naturales de nuestro plano. En las siguientes líneas exploraremos los múltiples niveles de significado atribuidos a este arquetipo, así como su impacto en la cosmología y práctica ritualista judías. Un viaje iniciático al corazón de los enigmas que la Cábala descubre tras la aparente simpleza de la realidad..



El cubo de Saturno: simbología, correspondencias y significado según la Cábala


La Cábala es una tradición esotérica del judaísmo que estudia los secretos ocultos de la Torá a través de métodos allegóricos y simbólicos. Dentro de su cosmología especulativa, existe una figura geométrica que reviste gran importancia: el cubo. De acuerdo a los textos cabalísticos, este cubo representa al planeta Saturno y está vinculado con conceptos como la estructura, la ordenación y la manifestación de la Creación.

Dado el amplio corpus literario existente sobre la simbología cabalística, en este ensayo analizaremos con mayor profundidad el significado y correspondencias del llamado “cubo de Saturno”. Empezaremos explorando su papel en la cosmología del Árbol de la Vida, su vínculo con las diversas sefirot y con el mundo angelical de Beriah. Luego estudiaremos su correspondencia planetaria con Saturno y la letra hebrea vé. Por último, veremos cómo el cubo es representado en la práctica ritualística del tefilín y su significado espiritual.

  1. El cubo de Saturno en el Árbol de la Vida

El Árbol de la Vida es el mapa central de la cosmología cabalística. En él se disponen diez sefirot u órdenes divinas, representadas como esferas conectadas entre sí. La sefira de Jojma ocupa la segunda posición. De acuerdo a los textos de Isaac Luria, Jojma representa la emanación pura de la luz divina, siendo la fuente de todo lo creado.

Sin embargo, Jojma no es solo el mundo de la emanación, sino que está vinculada con Binah, la Gran Madre, y Keter, la Corona. Por ello, el cubo podría considerarse emblema tanto del mundo específico de Jojma como de todo el mundo superior de Atzilut. Además, a través de la sefira de Tiferet, el cubo proyecta su energía hacia Beriah, el mundo de los arquetipos angélicos.

En Beriah, el cubo se transforma en Zeir Anpin, el Hijo Menor o microcosmo que emanará a su vez los cuatro mundos inferiores. Es la primera manifestación de la Creación a partir de la luz originaria de Atzilut. Por lo tanto, el cubo representa el paso del mundo inteligible al mundo sensible, la cascada de la emanación divina.

  1. Correspondencia planetaria y letra hebrea

Dentro de la astrología cabalística, cada sefira está asociada a un planeta. La correspondencia del cubo es Saturno, el cual en la astrología clásica simboliza la estructura, la limitación y el orden cósmico.

En efecto, a través del cubo la luz divina se contrae y toma forma, manifestándose en el orden natural establecido por Dios. Al igual que Saturno rige los ciclos del tiempo a través de su lento movimiento rector, el cubo representa la ley y la armonía del universo material.

A su vez, su letra en el álbee hebreo es la vav (ו), la cual une simbólicamente los dos pilares del Árbol. Al igual que el cubo canaliza la emanación desde Atzilut hacia los mundos inferiores, la vav como punta del cubo establece la unión armónica entre lo superior y lo inferior.

  1. Representación del cubo: el tefilín

El tefilín es una de las formas en que la Cábalá representa el cubo de forma práctica y ritual. Consiste en dos cubos negros -uno para la cabeza y otro para el brazo izquierdo- conteniendo pergaminos con versículos de la Torá.

Al colocarse el tefilín, el judío busca conectarse con las fuerzas espirituales del mundo superior de Atzilut y fortalecer su vínculo con Dios a través de la estructura creada por Él. Al mismo tiempo, declara su compromiso con la observancia de los preceptos divinos en los cuatro mundos inferiores de la Creación.

En suma, el tefilín es una herramienta para recordar que la multiplicidad del universo sensible está formada a partir de la unidad primera representada por el cubo, y que el hombre debe conectarse con la fuente originaria de la que emana todo ser y toda ley.


Conclusión


A lo largo de este ensayo hemos examinado los múltiples significados que la tradición cabalística atribuye al llamado “cubo de Saturno”. Más allá de su simbolismo y correspondencias planetarias, representa la transición desde la unidad primera de Atzilut hasta la Creación manifestada, marcando el ritmo y la estructura con la que Dios organizó el universo material. Su estudio aporta luces sobre la compleja cosmología especulativa de la Cábala y la visión judía del orden divino inherente a la realidad fenoménica.


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