En las aguas cristalinas del sureste asiático, donde el cielo se funde con el mar en un horizonte infinito, habita un pueblo cuya existencia parece sacada de una narrativa mítica: los Bajáus. Conocidos como los “nómadas del mar”, su vida se entreteje con el azul profundo, navegando y habitando en un mundo donde la tierra y el océano se confunden. Los Bajáus no solo viven en armonía con el mar; son parte de él. Su cultura, imbuida de tradiciones y prácticas ancestrales, revela una relación única con el océano, una que va más allá de la subsistencia para rozar lo espiritual. Este pueblo, con su asombrosa habilidad para bucear y su adaptación fisiológica al mundo submarino, nos invita a sumergirnos en un relato fascinante, una oda a la capacidad humana de adaptación y convivencia en armonía con la naturaleza.




Los Bajáus: una cultura en armonía con el mar


Los Bajáus son un grupo étnico que habita en las zonas costeras y las islas del sureste asiático, especialmente en Indonesia, Malasia, Filipinas y Brunéi. Su nombre significa “hombre del mar” o “pueblo del mar”, y refleja su estrecha relación con el océano, que ha moldeado su cultura, su identidad y su fisiología de manera única.

Los Bajáus se han dedicado históricamente a la pesca, la recolección de perlas y otros productos marinos, y el comercio marítimo. Su modo de vida nómada les ha llevado a construir sus viviendas sobre pilotes en el mar, o a vivir en barcos tradicionales llamados lepa-lepa. Estas casas flotantes les permiten desplazarse por el mar según las condiciones climáticas, la disponibilidad de recursos y las oportunidades comerciales. Algunos Bajáus también viven en tierra firme, pero mantienen su vínculo con el mar y sus actividades marítimas.

Los Bajáus han desarrollado una cultura rica y diversa, influenciada por el islam, el hinduismo, el budismo y las creencias animistas. Su arte, su música, su gastronomía y su vestimenta reflejan su herencia marítima y su contacto con otras culturas. Los Bajáus celebran festivales y ceremonias religiosas relacionadas con el mar, como el regatta lepa, una competición de barcos decorados, o el magdu-duwa, un ritual de agradecimiento al espíritu del mar. Los Bajáus también tienen un sistema de conocimientos tradicionales sobre el mar, la navegación, la meteorología, la ecología y la medicina, que les ha permitido sobrevivir y prosperar en un entorno a veces hostil.

Pero lo que más llama la atención de los Bajáus es su extraordinaria habilidad para bucear y permanecer bajo el agua durante largos períodos, que puede llegar a superar los 10 minutos. Esta capacidad asombrosa de los Bajáus para la apnea, o buceo a pulmón libre, se ha convertido en un tema de gran interés para científicos y antropólogos, quienes buscan entender cómo es posible que los seres humanos se adapten de manera tan notable a un entorno acuático.

La habilidad de los Bajáus para sostener la respiración bajo el agua por tiempos extensos no es solo una cuestión de práctica, sino también el resultado de una adaptación fisiológica y potencialmente genética única. Los estudios han revelado que los Bajáus poseen bazos significativamente más grandes que los de las poblaciones no buceadoras. El bazo desempeña un papel crucial en la respuesta del cuerpo humano a la apnea, ya que actúa como un reservorio de oxígeno. Al liberar más glóbulos rojos, el bazo aumenta la capacidad de oxígeno de la sangre, lo que permite a los Bajáus permanecer sumergidos durante períodos más largos. Esta adaptación es extraordinaria y muestra cómo el cuerpo humano puede evolucionar en respuesta a un entorno específico.

Además del bazo, los Bajáus también tienen otras adaptaciones fisiológicas que les ayudan a bucear mejor. Por ejemplo, tienen una mayor concentración de hemoglobina y mioglobina, que son proteínas que transportan y almacenan el oxígeno en la sangre y los músculos, respectivamente. También tienen una mayor tolerancia al dióxido de carbono, que se acumula en la sangre durante la apnea y provoca la sensación de ahogo. Asimismo, tienen una mayor capacidad para contraer los vasos sanguíneos periféricos, lo que reduce la pérdida de calor y el consumo de oxígeno.

Estas adaptaciones fisiológicas podrían tener una base genética, es decir, que los Bajáus habrían heredado de sus ancestros unos genes que les confieren estas ventajas para el buceo. Algunos estudios han identificado variantes genéticas en los Bajáus que podrían estar relacionadas con el tamaño del bazo, la concentración de hemoglobina y la tolerancia al dióxido de carbono . Estas variantes genéticas podrían haber surgido por mutación aleatoria o por flujo genético con otras poblaciones, y haberse fijado por selección natural debido a la presión ambiental del mar.

Pero no solo se trata de la fisiología. La cultura y el modo de vida de los Bajáus también juegan un papel crucial en el desarrollo de esta habilidad. Desde una edad muy temprana, los niños Bajáus son introducidos al mar, aprendiendo a nadar y bucear incluso antes de caminar correctamente. Esta inmersión temprana en un entorno acuático no solo les permite desarrollar habilidades de natación y buceo excepcionales, sino también les ayuda a aclimatarse al agua, a entender sus matices y a respetar su poder.

Los Bajáus bucean por diversas razones: para pescar, para recolectar perlas y otros productos marinos, para reparar sus casas o sus barcos, o simplemente por diversión. El buceo es una actividad cotidiana y esencial para su supervivencia y su bienestar. Los Bajáus utilizan técnicas y herramientas tradicionales para bucear, como las gafas de madera, las lanzas, los arpones, los cuchillos y los cestos. También emplean métodos para mejorar su rendimiento, como el ayuno, la meditación, el masaje, el control de la respiración y el ritmo cardíaco, y el uso de plantas medicinales.

El buceo no solo es una habilidad práctica, sino también una forma de expresión y de identidad para los Bajáus. El buceo les permite experimentar el mar de una manera diferente, más íntima y profunda. El buceo les permite sentirse parte del mar, y el mar parte de ellos. El buceo les permite comunicarse con el espíritu del mar, al que llaman Jinn, y con los demás seres que habitan el océano. El buceo les permite transmitir sus conocimientos, sus valores y sus creencias a las nuevas generaciones.

Por lo tanto, la capacidad de los Bajáus para permanecer sin respirar bajo el agua es el resultado de una combinación de factores fisiológicos y culturales. Es un ejemplo fascinante de cómo los humanos pueden adaptarse de manera extraordinaria a su entorno, modificando tanto su fisiología como su modo de vida para sobrevivir y prosperar en condiciones que para muchos serían inimaginables.

La historia de los Bajáus nos recuerda la increíble capacidad de adaptación del ser humano y cómo la cultura y la naturaleza pueden interactuar para moldear nuestras habilidades y nuestra identidad. Nos recuerda también la importancia de respetar y proteger la diversidad cultural y biológica, que es una fuente de riqueza y de aprendizaje para toda la humanidad. Nos recuerda, en definitiva, que somos parte de la naturaleza, y que nuestra relación con ella puede ser de armonía y de equilibrio, como la de los Bajáus con el mar.


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