En la antigua Grecia, el amor no era simplemente un sentimiento pasajero o un mero capricho del destino; era un espectro vasto y multifacético, un lienzo sobre el cual los griegos pintaron las más variadas y profundas emociones humanas. Desde los templos majestuosos dedicados a Afrodita hasta las agudas reflexiones de filósofos en las polvorientas ágoras, el amor permeaba cada aspecto de la vida griega, presentándose no como un concepto unitario, sino como un mosaico de sentimientos que iban más allá de la mera atracción física o el lazo familiar. Esta riqueza en la comprensión del amor se convertía en una herramienta esencial para interpretar el mundo, los dioses, y lo más misterioso de todo: el corazón humano.

Explorar los tipos de amor en la Grecia antigua es adentrarse en un laberinto de relaciones humanas, donde cada sendero revela una forma distinta de conexión y afecto. Desde el agape, ese amor altruista que se eleva por encima del ego, hasta la philautia, un amor propio que funda la base para amar a otros, los griegos no solo nombraron y describieron estas variantes del amor, sino que también les otorgaron un lugar de honor en su cultura y cosmovisión. Este viaje a través de los distintos amores griegos nos ofrece una ventana hacia una época donde el corazón tenía tantos matices como palabras para describirlo.



Tipos de amor en la Antigua Grecia


La concepción griega del amor era sumamente rica y compleja. Identificaban diversos tipos de amor basados en sus características y objetos. Estos eran los principales:


Agape

El agape era considerado el más elevado tipo de amor. Se trata del amor altruista, incondicional y desinteresado. Implica querer el bien del otro por sobre uno mismo, brindar ayuda y compasión desinteresadas.

Los griegos creían que el agape era propio de los dioses. Por ello, rezar y ofrendar sacrificios a los dioses era una forma de expresar agape. También lo manifestaban hacia la humanidad en general mediante la filantropía y beneficencia.

El filósofo cristiano Clemente de Alejandría describió el agape como el amor que imita a Dios al “amar lo que es amable”. San Pablo lo retrató como la base de todas las virtudes en su famosa carta a los corintios.


Eros

El eros era el amor pasional y sensual. Se relacionaba principalmente con la atracción física y el deseo erótico hacia otra persona, sean del sexo opuesto o el mismo. Producía un anhelo intenso de unión.

Los griegos creían que el eros era enviado por los dioses Afrodita y Éros para estimular la procreación y unir a las almas gemelas. Por ello, se lo consideraba irracional y arrollador, ya que quienes lo sentían perdían el control.

El poeta Mimnermo fue el primero en describir las sensaciones físicas del eros. Luego, poetas como Sófocles y Píndaro lo magnificaron en sus obras. El eros también podía entenderse a nivel espiritual, cuando el deseo físico se transformaba en admiración del alma y la belleza interior.


Philia

La philia era el amor de amistad desarrollado en relaciones no eróticas ni familiares. Implicaba un vínculo emocional profundo entre personas unidas por mutuo respeto, confianza y comprensión.

Los griegos valoraban enormemente la amistad, a la que consideraban el tipo de amor más noble, elevado y duradero. Aristóteles escribió extensamente sobre ella, definiéndola como una elección consciente y voluntaria entre individuos que comparten ideales éticos y gustos intelectuales.


Pragma

El pragma era el amor establecido en parejas de larga data, como en el matrimonio. Se basaba en la afinidad intelectual, el respeto, la apreciación compartida y la experiencia común más que en la pasión pasajera.

Implicaba comprometerse con el otro a nivel práctico y racional, cuidándose mutuamente en la salud y la enfermedad. Los griegos lo tenían en alta estima porque creían que esa unión perduraba y era esencial para criar hijos dentro de la polis.


Storge

El storge era el amor natural e incondicional entre padres e hijos, caracterizado por los lazos afectivos de la familia.

Los griegos valoraban sobremanera la familia como pilar de la sociedad. El storge les aseguraba la supervivencia biológica y la transmisión de tradiciones. También concebían la paternidad como una obligación ética y un vínculo sagrado.


Philautia

La philautia era el sano amor propio, la autoestima y la aceptación de uno mismo. Los griegos sostenían que sin amor propio no se podía amar genuinamente a los demás.

También creían que el cultivo de la philautia fomentaba el autoconocimiento y autorrealización individuales. Así, se lograba alcanzar la eudaimonia o felicidad interior, objetivo supremo en su visión de la vida buena.

Los griegos realizaron un análisis extraordinariamente profundo de los diversos tipos de amor, crucial para comprender el alcance completo de este sentimiento en todas sus dimensiones. Su definición sigue siendo referente para analizar el amor en todas sus manifestaciones.


Conclusión


La exploración de los tipos de amor en la antigua Grecia nos ofrece una perspectiva atemporal y universal sobre las emociones humanas, revelando una comprensión profunda y matizada del amor en todas sus formas. Desde el deseo ardiente de Eros hasta la devoción altruista del Agape, pasando por la amistad profunda de Philia y el amor maduro de Pragma, los griegos nos legaron un legado de sabiduría sobre el amor que trasciende el tiempo y las culturas. Al reconocer y valorar estos diversos aspectos del amor, no solo honramos su herencia cultural, sino que también enriquecemos nuestra propia capacidad de experimentar y expresar este sentimiento fundamental en toda su rica diversidad.


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