En el firmamento del cine latinoamericano, una estrella brilla con luz propia, desafiando el paso del tiempo y las convenciones sociales: María Félix, conocida como “La Doña”. Su vida, tejida con hilos de cine, política y enigmas, es una historia de rebeldía, belleza y misticismo. Desde las luminosas pantallas de la época dorada del cine mexicano hasta los susurros de pasillos políticos y los rumores de prácticas ocultas, su figura trasciende como un símbolo de poder femenino y una musa de controversias. En esta narrativa, exploraremos las múltiples facetas de María Félix, una mujer cuya vida fue tan cautivadora y enigmática como los roles que interpretó en la gran pantalla. Su legado no es solo un capítulo del cine y la cultura mexicana, sino una invitación a entender la complejidad y el coraje de una mujer adelantada a su tiempo.



María Félix: una vida entre el cine, la política y la brujería


María Félix fue una de las actrices más emblemáticas del cine mexicano y latinoamericano, que trascendió las fronteras de su país y se convirtió en un ícono de belleza, talento y personalidad. Su vida estuvo marcada por el éxito, el escándalo y el misterio, y también por su interés en la política y la brujería.


Una actriz con aspiraciones políticas

Desde joven, María Félix mostró una rebeldía y una independencia que la distinguieron de las mujeres de su época. Se casó a los 17 años con Enrique Álvarez, con quien tuvo a su único hijo, Enrique Álvarez Félix, pero se divorció siete años después. Se mudó a la Ciudad de México, donde inició su carrera cinematográfica en 1942 con la película El peñón de las ánimas, junto a Jorge Negrete, quien sería su tercer esposo.

María Félix no solo se dedicó al cine, sino que también tuvo una vocación política que no pudo desarrollar plenamente debido al machismo imperante. Según su biógrafo, Guadalupe Loaeza, la actriz tenía la intención de postularse como senadora por el estado de Sonora, pero no lo logró porque los políticos de la época la consideraban una amenaza. Sin embargo, eso no la detuvo para expresar sus opiniones y defender sus ideales.

María Félix fue una de las primeras figuras públicas en apoyar el movimiento feminista en México, y en alentar a las mujeres a luchar por sus derechos y su libertad. En una entrevista con Verónica Castro, en 1985, la actriz dijo: “Hago un voto de fe para que las mujeres mexicanas no se queden calladas. Protesten, quéjense, no se dejen, prepárense, hagan de su vida lo que ustedes desean y no lo que sus hombres les permitan ser”.


Una belleza rodeada de rumores

La belleza de María Félix fue reconocida tanto en México como en el extranjero, y le valió el apodo de “La Doña”, que tomó de su personaje en la película Doña Bárbara, basada en la novela de Rómulo Gallegos. Su rostro fue retratado por artistas como Diego Rivera, José Clemente Orozco y Leonora Carrington, y su figura inspiró a diseñadores como Christian Dior, Yves Saint Laurent y Givenchy.

Sin embargo, su belleza también fue motivo de envidia y de especulaciones. Se rumoraba que la actriz había hecho un pacto con el diablo para conservar su juventud y su atractivo, y que practicaba la brujería o el ocultismo. Se decía que en su casa tenía cuadros en los que aparecía rodeada de demonios, y que tenía un gusto por el satanismo. También se le atribuían frases polémicas, como “el perfume del incesto no lo tiene otro amor”, que aludía a su supuesta relación con su hermano Pablo, o “yo comí carne humana una vez, pero de verdad”, que se refería a una experiencia que vivió durante el rodaje de una película en Marruecos.

Estos rumores se intensificaron después de su muerte, ocurrida el 8 de abril de 2002, el mismo día de su cumpleaños número 88. Cuatro meses después, las autoridades exhumaron su cuerpo para realizar una prueba de ADN, con motivo de un conflicto por su herencia. Para sorpresa de todos, el cadáver de la actriz se encontraba en perfecto estado, lo que alimentó las teorías sobre su pacto con el diablo o su inmortalidad.


Una leyenda del cine y la cultura

Más allá de los mitos y las controversias, María Félix fue una mujer que dejó una huella imborrable en el cine y la cultura de México y el mundo. Participó en más de 40 películas, tanto en su país como en España, Francia e Italia, y trabajó con directores como Luis Buñuel, Jean Renoir y Luis Alcoriza. Entre sus películas más destacadas se encuentran La mujer sin alma, Enamorada, Río Escondido, Doña Diabla, La diosa arrodillada, Tizoc y La cucaracha.

María Félix también fue una cantante que interpretó canciones como María Bonita, Paloma negra, La enramada y La bikina, muchas de ellas compuestas por su segundo esposo, el músico Agustín Lara. Su voz y su estilo fueron admirados por artistas como Chavela Vargas, Lola Beltrán y Lila Downs.

María Félix fue una mujer que rompió los moldes de su tiempo, y que se convirtió en un símbolo de la fuerza, la belleza y la libertad femenina. Su vida fue una aventura, una obra de arte y una leyenda que sigue vigente y que inspira a generaciones de mujeres y de admiradores. Como ella misma dijo: “Soy una estrella porque nací con mi propia luz”.


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