Entre el humo de los pintorescos pubs de Birmingham y el frenesí de los estadios colmados, una garganta rasposa ha dejado su impronta imborrable en el metal durante más de cinco décadas. Nos referimos a John Michael Osbourne, el ícone viviente mejor conocido como el Príncipe de las Tinieblas, Ozzy Osbourne. Con su salvaje presencia encima y fuera de los escenarios, ha empujado los límites sonoros y personales del género hacia regiones de intensidad desconocida. Recorreremos así la trayectoria de quien, junto a Black Sabbath primero y luego en solitario, abrió las compuertas del infernal reino del heavy metal para deleite de legiones de fanáticos alrededor del planeta.

Las humildes raíces del Príncipe de las Tinieblas
El 3 de diciembre de 1948 nació John Michael Osbourne en la ciudad obrera de Aston, Birmingham, Reino Unido. Provenía de una familia de clase trabajadora, siendo el mayor de tres hermanos. Su padre, John Thomas Osbourne, trabajaba como hojalatero y su madre, Lillian, se desempeñaba como lechera. Desde pequeño demostró una personalidad rebelde y poco afín a las normas, lo que le trajo más de un problema con maestros y autoridades.
A pesar de las dificultades económicas, la música siempre estuvo presente en el hogar de los Osbourne. John desarrolló su amor por el rock and roll escuchando a artistas de la talla de Jimi Hendrix, The Beatles y Cream. A los 15 años abandonó la escuela y una serie de empleos ocasionales no lograron contentar su espíritu independiente. Fue así como a los 17 años formó su primera banda llamada Polka Tulk Blues junto a algunos amigos de la escuela.
Los inicios como frontman de Black Sabbath
A finales de la década de 1960, Osbourne conoció al bajista Terry “Geezer” Butler, al guitarrista Tony Iommi y al baterista Bill Ward. Los cuatro músicos compartían el gusto por la nueva escena del rock pesado californiano y el blues de grupos como Cream. Decidieron formar su propia banda y elegir un vocalista; la potente y áspera voz de Ozzy resultó ideal para el sonido oscuro y volátil que buscaban crear.
Fue así como en 1968 nació Earth, que poco después cambiaría su nombre a Black Sabbath. Con Ozzy al mando, la banda se abocó a componer letras y música sombrías, influenciadas por las experiencias paranormales de Geezer Butler y las películas y libros de temática oculta que fascinaban a todos. Su álbum debut homónimo, lanzado en febrero de 1970, marcó el inicio de un nuevo género: el heavy metal. Temas como “Black Sabbath” y “N.I.B.” mostrarían una faceta más oscura y pesada del rock muy alejada de la contracultura hippie.
Consolidación con Black Sabbath y problemas personales
Con su magnum opus Paranoid de 1970, el cual incluye la emblemática canción del mismo nombre, Black Sabbath se consagró mundialmente y marcó pautas para generaciones venideras de metaleros. Otro hito fue su tercer disco Master of Reality de 1971, considerado como uno de los mejores álbumes de heavy metal de la historia. No obstante, a medida que la fama y el éxito llegaban, los problemas personales de Osbourne también empezaron a crecer.
Las constantes giras y shows en vivo, sumados al abuso de alcohol y drogas, minaron la estabilidad anímica y física del vocalista. Su comportamiento errático y los desmanes fuera de escena se hicieron cada vez más conocidos. Esto, sumado a las diferencias creativas dentro de la banda, llevó a que en 1979 Ozzy fuera despedido de Black Sabbath, poniendo fin a más de una década de colaboración. Aunque dolorosa, esta separación marcaría el inicio de su carrera solista.
El Príncipe inicia su reinado solista
Con la ayuda del guitarrista Rhoads, Ozzy lanzó su primer disco en solitario Blizzard of Ozz en septiembre de 1980. Rompiendo esquemas, el álbum se convirtió en un éxito rotundo que relanzaría la carrera del Príncipe de las Tinieblas. Temas como “I Don’t Know” y “Crazy Train” exhibían un heavy metal forjado en la maestría técnica de Rhoads y las letras introspectivas de Osbourne.
Al año siguiente apareció el no menos celebrado Diary of a Madman. Luego de una exitosa gira, nuevamente los excesos pasaron factura y Randy Rhoads falleció en un accidente aéreo en 1982. Aun así, Ozzy continuó grabando y presentándose en vivo, respaldado por grandes guitarristas como Brad Gillis y Jake E. Lee. Álbumes como Bark at the Moon (1983) y The Ultimate Sin (1986) lo mantuvieron en lo más alto.
Consagración definitiva y nuevos desafíos
En 1992 Osbourne lanzó el aclamado No More Tears que, impulsado por el sencillo “Mama, I’m Coming Home”, se convirtió en su producción más exitosa hasta la fecha. Esto lo consagró ante una nueva generación de metaleros y el público en general. En 1995 publicó Ozzmosis que, aunque no igualó las ventas de su predecesor, lo mantuvo vigente musicalmente.
Ya entrado el nuevo milenio, la vida y familia de Osbourne cobraría nuevo protagonismo con el exitoso reality show The Osbournes , transmitido por MTV entre 2002 y 2005. Esto lo llevó a ser un ícono también para las masas no metaleras. En 2010 publicó el disco Scream y en 2012 13 en colaboración con su hijo Jack, con quien ha compartido los escenarios.
Con más de 50 años de trayectoria, Ozzy Osbourne ha dejado una marca eterna como pionero del heavy metal, siendo considerado el padrino del género. Sus composiciones continúan influenciando músicos de diferentes estilos hasta nuestros días. Aunque ha entrado en la etapa del retiro, el Príncipe de las Tinieblas sigue reinando en el corazón de millones de fanáticos alrededor del mundo.
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