En el corazón de la Francia del siglo XIX, bajo el resplandor de la revolución industrial y el renacimiento artístico, nació un hombre destinado a revolucionar un mundo lleno de misterio y maravilla: el mundo de la magia y el ilusionismo. Este hombre, Jean Eugène Robert-Houdin, no solo transformó un arte antiguo, sino que también allanó el camino para futuras generaciones de magos y soñadores. Su historia es una fascinante fusión de ciencia, arte y enigma, un viaje desde los delicados engranajes de los relojes hasta los deslumbrantes escenarios de París, donde la realidad y la ilusión bailaban juntas al ritmo de su varita mágica. Bienvenidos al relato de Jean Eugène Robert-Houdin, el padre de la magia moderna, cuya vida fue tan misteriosa y asombrosa como los trucos que lo catapultaron a la inmortalidad.



Jean Eugène Robert-Houdin: el padre de la magia moderna
El 6 de diciembre de 1805, en la ciudad francesa de Blois, nació un niño que cambiaría para siempre el mundo de la magia y el ilusionismo. Su nombre era Jean Eugène Robert-Houdin, y desde pequeño mostró una gran curiosidad e ingenio por las ciencias y las artes.
Su padre, Prosper Robert, era un relojero de renombre, y le enseñó a su hijo los secretos de su oficio. Jean Eugène se convirtió en un experto en la fabricación y reparación de relojes, y pronto se interesó por la mecánica, la electricidad y el magnetismo. Estudió en la Universidad de Orléans, donde se graduó en derecho, pero nunca ejerció como abogado.
Su vida dio un giro inesperado cuando, por error, recibió un libro de magia titulado “Scientific Amusements” (Entretenimientos científicos), que contenía explicaciones de diversos trucos e ilusiones. Quedó fascinado por el arte de la prestidigitación, y decidió aprenderlo por su cuenta. Se trasladó a Tours, donde abrió su propia relojería, y se hizo amigo del mago De Grissi, quien le enseñó los fundamentos de la magia escénica.
En 1830, se casó con Josèphe Cecile Houdin, hija de un relojero de París, y adoptó su apellido como parte del suyo. Se mudó a la capital francesa, donde empezó a diseñar y construir sus propios aparatos mágicos, utilizando sus conocimientos de mecánica y electricidad. Entre sus inventos más famosos se encuentran el reloj misterioso, la naranja maravillosa, la luz etérea, el cajón de peso variable, la suspensión en éter y la segunda vista.
En 1845, debutó como mago profesional en el teatro del Palais-Royal, donde causó sensación con sus espectáculos de magia moderna, que combinaban elegancia, humor, ingenio y misterio. Fue el primer mago en vestir de frac y chistera, para diferenciarse de los magos tradicionales, que usaban túnicas y sombreros cónicos. También fue el primero en llevar la magia de las calles y las ferias a los teatros y los salones de la alta sociedad, donde actuó para reyes, emperadores y personalidades de la época.
Su fama traspasó las fronteras de Francia, y realizó giras por Europa y África. En 1856, fue enviado por el gobierno francés a Argelia, para contrarrestar la influencia de los ilusionistas árabes, que usaban sus trucos para incitar a la rebelión contra los colonos franceses. Robert-Houdin demostró su superioridad mágica con dos trucos memorables: el de la bala marcada, en el que atrapó con los dientes una bala disparada por un árabe, y el del cofre ligero y pesado, en el que hizo que un cofre vacío se volviera tan pesado que ni el hombre más fuerte podía levantarlo, gracias a un imán oculto bajo el escenario. Con estos trucos, logró impresionar y someter a los árabes, que lo consideraron un gran hechicero.
Robert-Houdin se retiró de los escenarios en 1859, y se dedicó a escribir libros sobre magia, relojería y ciencia. Entre sus obras más destacadas se encuentran “Confidences of a Prestidigitator” (Confidencias de un prestidigitador), “The Secrets of Stage Conjuring” (Los secretos de la magia escénica) y “The Memoirs of Robert-Houdin” (Las memorias de Robert-Houdin). Murió el 13 de junio de 1871, a los 65 años, en su casa de Saint-Gervais-la-Forêt, cerca de Blois.
Su legado es enorme, y es considerado el padre de la magia moderna. Su estilo y sus trucos influyeron en generaciones de magos posteriores, entre ellos Harry Houdini, que tomó su nombre artístico en su honor. Houdini nació en 1874 en Budapest, con el nombre de Ehrich Weiss, y emigró con su familia a Estados Unidos cuando tenía cuatro años. A los nueve años, leyó el libro “The Memoirs of Robert-Houdin”, y quedó tan maravillado que decidió convertirse en mago. Se especializó en escapismo, y se hizo famoso por sus arriesgadas y espectaculares huidas de esposas, candados, cajas, jaulas, tanques de agua y otros lugares. Murió en 1926, a los 52 años, por una peritonitis causada por un golpe en el abdomen.
Robert-Houdin y Houdini son dos de los magos más importantes y admirados de la historia, y sus nombres son sinónimos de magia y misterio. Sus vidas y sus obras son una fuente de inspiración y asombro para todos los amantes del arte de la ilusión.
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