En las profundidades de la historia, donde la medicina se entrelazaba con la mitología y las creencias populares, emerge un capítulo fascinante y algo sombrío de la antigua Roma: el uso de la sangre de gladiadores para tratar la epilepsia. Este insólito tratamiento, nacido en una época en la que la ciencia médica estaba en sus albores y se mezclaba con supersticiones y rituales, refleja no solo las limitaciones en el entendimiento de trastornos neurológicos como la epilepsia, sino también una ventana hacia las complejas y a menudo contradictorias percepciones culturales, sociales y religiosas de la sociedad romana. En este fascinante viaje al pasado, exploraremos cómo la sangre derramada en las arenas del Coliseo se convirtió en una cura buscada por aquellos afligidos por esta enigmática enfermedad, revelando así un aspecto sorprendente y poco conocido de la medicina en la antigüedad.



“El Curioso Uso de la Sangre de Gladiador como Remedio para la Epilepsia”
La epilepsia es un trastorno neurológico que se caracteriza por la presencia de crisis convulsivas recurrentes causadas por una actividad anormal y sincrónica de las neuronas cerebrales. Se estima que afecta a unos 50 millones de personas en el mundo actualmente¹. Sin embargo, la epilepsia no es una enfermedad moderna, sino que tiene una larga historia que se remonta a la antigüedad. A lo largo de los siglos, la epilepsia ha sido objeto de diversas interpretaciones, mitos, estigmas y tratamientos, algunos de ellos muy curiosos y sorprendentes.
Uno de los tratamientos más insólitos que se han practicado para la epilepsia fue el de beber la sangre caliente de un gladiador recién muerto. Esta creencia se originó en la antigua Roma, donde los gladiadores eran combatientes armados que se enfrentaban entre sí o contra animales salvajes en espectáculos públicos llamados juegos. Los gladiadores eran considerados como símbolos de valor, fuerza y virilidad, y algunos de ellos gozaban de gran popularidad y admiración entre el pueblo romano. Sin embargo, también eran vistos como objetos de consumo y sacrificio, y su sangre se creía que tenía propiedades mágicas y curativas.
En este ensayo, se pretende explicar el origen, el desarrollo y el significado de esta creencia, así como analizar sus implicaciones sociales, culturales y médicas. Para ello, se hará uso de fuentes históricas, arqueológicas y científicas que permitan comprender mejor este fenómeno tan peculiar de la medicina romana.
Origen de la creencia
El origen de la creencia de que la sangre de gladiador curaba la epilepsia se remonta a los etruscos, un pueblo que habitó la península itálica antes que los romanos. Los etruscos tenían una cultura muy religiosa y practicaban ritos funerarios complejos, que incluían el sacrificio de animales y de personas. Se cree que los etruscos fueron los primeros en introducir los juegos de gladiadores como parte de sus ceremonias fúnebres, con el fin de honrar a los muertos y proporcionarles compañeros para el más allá. Los etruscos también creían que la sangre de los sacrificados tenía un poder sagrado y beneficioso, y que podía transmitir las cualidades del donante al receptor. Así, se pensaba que beber la sangre de un gladiador valiente y fuerte podía curar enfermedades, especialmente la epilepsia, que se consideraba una posesión divina o demoníaca.
Los romanos, que conquistaron a los etruscos y adoptaron muchos de sus rasgos culturales, continuaron con la tradición de los juegos de gladiadores, pero le dieron un carácter más secular y espectacular. Los romanos también mantuvieron la creencia de que la sangre de gladiador tenía propiedades curativas, y la comercializaron como un remedio popular entre las clases bajas. Los romanos tenían una visión más naturalista y racional de la epilepsia, y la atribuían a causas fisiológicas, como la obstrucción de los humores o la inflamación del cerebro. Sin embargo, también conservaron algunos elementos míticos y supersticiosos, y la llamaron morbus comitialis, es decir, la enfermedad de las asambleas, porque se creía que provocaba la interrupción de las reuniones políticas y religiosas. Los romanos también asociaron la epilepsia con personajes ilustres, como Julio César, que se dice que padecía esta enfermedad, y que la interpretaban como un signo de grandeza y genialidad.
Desarrollo y significado de la creencia
La creencia de que la sangre de gladiador curaba la epilepsia se mantuvo vigente durante varios siglos en el mundo romano, desde el siglo I a.C. hasta el siglo VI d.C. Existen numerosos testimonios de autores antiguos que mencionan esta práctica, tanto desde una perspectiva médica como moral. Entre ellos, se pueden citar a Plinio el Viejo, Celso, Galeno, Tertuliano, Lactancio, Agustín de Hipona y Jerónimo. Estos autores coinciden en describir el procedimiento que se seguía para obtener y consumir la sangre de gladiador: se esperaba a que el gladiador cayera herido o muerto en la arena, se le cortaba la garganta y se recogía la sangre todavía caliente en un recipiente, que se vendía a los espectadores o se llevaba a los enfermos. Algunos autores también mencionan que se extraía el hígado del gladiador y se consumía como un complemento.
El significado de esta creencia se puede interpretar desde diferentes ángulos. Desde un punto de vista médico, se puede entender como un intento de restablecer el equilibrio de los humores, que se consideraba la base de la salud. La sangre era el humor más importante, y se creía que tenía una temperatura y una humedad óptimas. Al beber la sangre de un gladiador, se pretendía reemplazar la sangre defectuosa del epiléptico por la sangre sana y vigorosa del combatiente. Además, se pensaba que la sangre de gladiador contenía un espíritu vital o pneuma, que podía estimular el cerebro y el sistema nervioso, y prevenir o aliviar las crisis epilépticas.
Desde un punto de vista social, se puede entender como una forma de apropiación y explotación de los gladiadores por parte de la sociedad romana. Los gladiadores eran mayoritariamente esclavos, prisioneros de guerra o criminales, que carecían de derechos y dignidad, y que eran usados como objetos de diversión y consumo. Su sangre se convertía en una mercancía que se vendía y se compraba en el mercado, y que servía para satisfacer las necesidades y los deseos de los ciudadanos. Al beber la sangre de un gladiador, se establecía una relación de dominación y dependencia, en la que el epiléptico se beneficiaba de la vida y la muerte del combatiente.
Desde un punto de vista cultural, se puede entender como una expresión de la mentalidad y la ideología romanas, que valoraban la violencia, el poder y la gloria. Los gladiadores eran el modelo de la virtud romana, que se basaba en el coraje, la disciplina y el honor. Su sangre se consideraba sagrada y heroica, y se creía que podía transmitir las cualidades del gladiador al bebedor. Al beber la sangre de un gladiador, se establecía una identificación y una admiración, en la que el epiléptico se asimilaba al combatiente.
Implicaciones de la creencia
La creencia de que la sangre de gladiador curaba la epilepsia tuvo diversas implicaciones en la historia de la medicina y de la sociedad romanas. Entre ellas, se pueden destacar las siguientes:
- La creencia refleja el estado del conocimiento médico sobre la epilepsia en la antigüedad, que era limitado e incompleto, y que se basaba en teorías humoralistas y pneumaticistas, que no explicaban adecuadamente la naturaleza y el mecanismo de la enfermedad. La creencia también muestra la falta de tratamientos efectivos y seguros para la epilepsia, que obligaba a los enfermos a recurrir a remedios empíricos y supersticiosos, que podían tener efectos adversos o nulos.
- La creencia revela el papel de los gladiadores en la sociedad romana, que eran al mismo tiempo admirados y despreciados, y que eran sometidos a una violencia extrema y a una explotación económica. La creencia también evidencia la crueldad y la insensibilidad de los espectadores, que disfrutaban del sufrimiento y la muerte de los gladiadores, y que los utilizaban como fuentes de salud y de placer.
- La creencia también manifiesta la influencia de la religión en la concepción y el tratamiento de la epilepsia. Los romanos eran politeístas y adoraban a múltiples dioses, algunos de ellos relacionados con la salud y la enfermedad. Por ejemplo, Júpiter era el dios supremo, que podía enviar rayos y provocar convulsiones; Apolo era el dios de la medicina y la curación, que podía inspirar o castigar a los hombres con la epilepsia; Esculapio era el dios de la medicina y la cirugía, que tenía un bastón con una serpiente enrollada, símbolo de la renovación y la vida; Minerva era la diosa de la sabiduría y las artes, que podía otorgar o quitar el ingenio a los epilépticos; y Diana era la diosa de la luna y la caza, que podía influir en el ciclo lunar y las crisis epilépticas.
- Los romanos creían que los dioses podían intervenir en el destino de los hombres, y que podían favorecer o castigar a los epilépticos según su conducta y su devoción. Por eso, los romanos practicaban rituales y ofrendas para aplacar la ira de los dioses o para solicitar su ayuda. Entre estos rituales, se encontraban los sacrificios de animales, las oraciones, las peregrinaciones, las consultas a los oráculos, los sueños, las visiones y los milagros. Los romanos también recurrían a la magia y la astrología, que eran formas de manipular las fuerzas sobrenaturales mediante hechizos, amuletos, talismanes y horóscopos.
- La religión romana no era exclusiva ni dogmática, sino que admitía la incorporación de otras creencias y cultos procedentes de otras regiones y pueblos. Así, los romanos entraron en contacto con el judaísmo y el cristianismo, que tenían una visión diferente de la epilepsia. El judaísmo consideraba la epilepsia como una impureza ritual, que debía ser purificada mediante el cumplimiento de la ley mosaica. El cristianismo consideraba la epilepsia como una posesión demoniaca, que debía ser exorcizada mediante la fe en Cristo. Estas religiones monoteístas entraron en conflicto con la religión romana, y fueron perseguidas y reprimidas por el imperio. Sin embargo, con el tiempo, el cristianismo se extendió y se convirtió en la religión oficial del imperio, lo que supuso un cambio radical en la historia de la epilepsia.
- Conclusión
- La creencia de que la sangre de gladiador curaba la epilepsia fue una de las manifestaciones más singulares de la medicina romana, que refleja el contexto histórico, social y cultural de la antigua Roma. Esta creencia se basaba en una mezcla de conocimientos médicos, mitos, supersticiones y religión, que buscaba una explicación y una solución a una enfermedad misteriosa y temida. Esta creencia también muestra la contradicción y la complejidad de la sociedad romana, que admiraba y despreciaba a los gladiadores, que valoraba y explotaba su sangre, y que los convertía en símbolos de vida y de muerte. Esta creencia, finalmente, evidencia la evolución y la transformación de la medicina y la religión romanas, que se vieron influidas por otras culturas y creencias, y que dieron paso a una nueva etapa en la historia de la epilepsia..
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