En las vastas tierras de la literatura de fantasía, existe un personaje que destaca entre todos los demás, un guerrero incansable cuyo nombre resuena en los corazones de los aventureros: Conan el Bárbaro. Concebido por la imaginación inigualable de Robert E. Howard en 1932, este icónico antihéroe se adentró en las páginas de la revista pulp “Weird Tales” para cautivar a los lectores con sus hazañas en la misteriosa Era Hiboria. Desde sus humildes y trágicos inicios en el campo de batalla hasta su ascenso al trono de Aquilonia, el reino más poderoso de su tiempo, Conan ha dejado una huella imborrable en la cultura popular, trascendiendo los límites de la literatura para convertirse en un símbolo de fuerza, aventura y complejidad. Acompáñanos en un viaje a través de las épicas tierras de Conan, donde la espada y la magia se entrelazan en un mundo de maravillas y peligros inimaginables.



CINE Y MÚSICA DE LEYENDA: EL ORIGEN DE CONAN EL BÁRBARO
Conan el Bárbaro, una figura icónica en la literatura de fantasía, fue concebido por el prolífico escritor Robert E. Howard en 1932. Este personaje emblemático debutó en las páginas de la revista pulp “Weird Tales”, cautivando a los lectores con sus aventuras en la Era Hiboria, un mundo ficticio situado en un período post-apocalíptico entre la caída de Atlantis y las migraciones arias.
La historia de Conan es la de un cimmerio, nacido en el brutal campo de batalla de Cimmeria. Su vida comenzó con tragedia; su madre, Greshan, murió poco después de darle a luz, dejándolo huérfano desde su nacimiento. Criado por su padre, el herrero del pueblo Corin, Conan se forjó en un guerrero formidable desde muy joven. A los quince años, ya era reconocido por su valentía, participando en la destrucción de Venarium en Aquilonia.
Lo que siguió fue una vida de aventuras sin parangón. Conan recorrió el mundo, desempeñando roles tan diversos como ladrón, forajido, mercenario, comandante de mercenarios y pirata. A lo largo de sus viajes, se enfrentó a monstruos fabulosos, magos malvados y conoció a princesas y damas de gran belleza.
Su ambición y habilidad para la batalla lo llevaron a construir ejércitos, aunque a menudo estos esfuerzos terminaban en desastres, con Conan como el único superviviente. Sin embargo, su persistencia rindió frutos y, en su madurez, logró la corona de Aquilonia, el reino más poderoso de su tiempo, tras asesinar al rey Numedides. Años después, dejando el trono a su hijo Conan II, se aventuró hacia tierras desconocidas, en busca de nuevas batallas.
Más allá de sus hazañas heroicas, Conan es retratado como un antihéroe, motivado por la supervivencia, la riqueza y el poder. Su nombre, “Conan”, deriva del irlandés Conán, asociado con figuras como Conán mac Morna. Este nombre, que significa “pequeño sabueso” o “pequeño guerrero”, contrasta irónicamente con la imponente estatura y fuerza de Conan.
Contrario a las representaciones modernas, Howard imaginó a los cimmerios, y por ende a Conan, con rasgos proto-celtas, con cabello oscuro y ojos azules o grises. Conan, descrito con un bronceado oscuro, ojos azules intensos, cabello negro y cicatrices de batalla, difiere de las representaciones más pulidas y menos velludas en ilustraciones posteriores.
En cuanto a su tamaño, Howard sugirió en correspondencias que, en su juventud, Conan medía 1.83 metros y pesaba 82 kg, dejando su estatura y peso en la edad adulta a la especulación.
La creación de Conan el Bárbaro no solo marcó un hito en la literatura de fantasía, sino que también influyó en la cultura popular, el cine y la música, ofreciendo un arquetipo de héroe que persiste hasta nuestros días. Su complejidad como personaje, oscilando entre el héroe y el antihéroe, así como su rico trasfondo cultural, continúa fascinando a las audiencias, demostrando el genio y la visión de Robert E. Howard.
La influencia de Conan el Bárbaro se extiende más allá de la literatura, marcando un antes y un después en los géneros de fantasía y aventura. Su adaptación al cine en la década de 1980, con Arnold Schwarzenegger en el papel protagónico, catapultó al personaje a un estrellato global. Esta película no solo definió el género de fantasía en el cine, sino que también estableció un nuevo estándar para las películas de acción y aventura, combinando una narrativa épica con impresionantes efectos especiales y una banda sonora memorable.
La música de Conan, compuesta por Basil Poledouris, se ha convertido en sinónimo de aventura épica, capturando la esencia del personaje y su mundo con temas poderosos y evocativos. La banda sonora ha influido en numerosas composiciones posteriores, tanto en películas como en videojuegos, y sigue siendo un referente en la música cinematográfica.
La figura de Conan también ha tenido un impacto significativo en el mundo de los cómics y los juegos de rol. Marvel Comics lanzó una serie de cómics de Conan en 1970, que no solo fue un éxito comercial, sino que también fue aclamada por su narrativa y arte. La serie expandió aún más el mundo de Conan, introduciendo nuevos personajes y aventuras, y consolidó al cimmerio como un ícono de la cultura pop.
En el ámbito de los juegos de rol, Conan ha inspirado numerosos juegos de mesa y videojuegos. Estos juegos permiten a los jugadores explorar el mundo de la Era Hiboria y experimentar sus propias aventuras épicas. El legado de Conan en este sector demuestra la versatilidad y la riqueza del mundo creado por Howard, ofreciendo un terreno fértil para la exploración y la creatividad.
El legado de Conan el Bárbaro se refleja también en la literatura moderna de fantasía. Muchos autores han citado a Conan como una influencia clave en sus propias obras, demostrando cómo el personaje ha trascendido generaciones y géneros literarios. La combinación de acción, aventura, y una profunda exploración de temas como el poder, la supervivencia y la moralidad, continúa resonando con los lectores actuales.
En suma, Conan el Bárbaro es más que un personaje de ficción; es un fenómeno cultural que ha dejado una huella imborrable en diversas formas de arte. Desde su origen en las páginas de “Weird Tales” hasta su inmortalización en películas, música, cómics y juegos, Conan sigue siendo un símbolo de fuerza, aventura y complejidad, un verdadero testamento al genio creativo de Robert E. Howard y su impacto perdurable en el mundo del entretenimiento y la cultura popular.
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