En un mundo que avanza a un ritmo vertiginoso, donde cada momento parece estar abarrotado de tareas y responsabilidades, la meditación emerge como un oasis de calma y autoconocimiento. No se trata de una práctica reservada para los ascetas o los buscadores espirituales lejanos, sino de una herramienta accesible y esencial para cualquiera que busque un respiro en la vorágine de la vida moderna. La meditación nos invita a hacer una pausa, a sumergirnos en el silencio de nuestro ser interior, y a redescubrir la sutil belleza de simplemente ‘ser’. En esta travesía hacia la atención plena, no solo nos encontramos con la paz y la serenidad, sino que también abrimos las puertas a una comprensión más profunda de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.



Más Allá del Ajetreo: Encontrando Paz en la Meditación y la Consciencia Plena”


La meditación es darse tiempo para ser uno mismo. No es nada más que eso, no es nada realmente especial, sólo permitirte relajarte y ser tú mismo sin preocuparte por lo que ha pasado en el pasado, o sin preocuparte por lo que va a pasar en el futuro. Relajarte y descansar en tu propio estado natural es sencillamente lo único que necesitas hacer, dándote la oportunidad de hacerlo. Cuando te das esa oportunidad, verás que la presencia se extiende también a los demás ámbitos de tu vida. No pierdes tu propia naturaleza verdadera mientras realizas todas tus otras actividades, incluso si tu vida diaria es ajetreada.

Lo que a veces ocurre en nuestro día a día cuando estamos tan ocupados, es que nos pasamos todo el día haciendo varias cosas, completamente atrapados en las tareas que tenemos por delante, pero cuando llegamos a la noche, miramos hacia atrás y ni siquiera podemos recordar lo que hicimos. Recordamos que hicimos algo, pero no podemos recordar qué era.

Y la razón de que esto ocurra es que cuando nos vemos atrapados en ese ajetreo, nuestra mente sólo persigue las cosas externas. Ha perdido el reconocimiento de lo que somos. Ha perdido la atención y la consciencia de sí misma y se ha dedicado a actividades que sólo se centran en lo exterior. De este modo, nos perdemos en medio de todas nuestras actividades, y por eso creo que es realmente esencial e importante darnos tiempo para ser nosotros mismos.

La meditación nos ofrece un espacio para reconectar con nosotros mismos, para recordar y sentir nuestra esencia más allá de las tareas y responsabilidades diarias. Al meditar, aprendemos a estar presentes, a vivir cada momento con plena consciencia. Esto no significa que dejamos de hacer nuestras actividades, sino que las hacemos manteniendo una conexión con nuestro ser interior.

En el ajetreo diario, es fácil perderse en la vorágine de actividades y olvidarse de uno mismo. La meditación nos ayuda a centrarnos, a no perder nuestra naturaleza verdadera mientras nos ocupamos de nuestras obligaciones. Al estar presentes y conscientes, no solo mejoramos nuestra experiencia individual, sino que también influimos positivamente en nuestro entorno. La presencia y la consciencia se convierten en una parte integral de nuestra vida, enriqueciéndola y dándole un sentido más profundo.

Además, la práctica regular de la meditación puede mejorar la memoria y la concentración. Nos enseña a enfocarnos en el aquí y ahora, lo que nos permite recordar y apreciar mejor nuestras experiencias diarias. Esto contrasta con la sensación de que los días pasan sin dejar huella, algo común cuando estamos constantemente distraídos o abrumados.

En suma, la meditación no es un lujo, sino una necesidad para vivir una vida equilibrada y plena. Nos proporciona las herramientas para navegar la vida con mayor serenidad y plenitud, recordándonos que, a pesar de las exigencias externas, podemos mantenernos fieles a nuestra naturaleza y vivir con mayor presencia y consciencia.


El CANDELABRO. ILUMINANDO MENTES


Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.