Adentrémonos en un viaje en el tiempo hacia una ciudad antigua llena de misterio y esplendor: Ugarit. Visualiza las ruinas majestuosas que una vez albergaron una civilización próspera y vibrante en la costa norte de Siria. Desde su descubrimiento en 1928, Ugarit ha cautivado a arqueólogos y entusiastas de la historia con sus fascinantes hallazgos y su importancia internacional. Sumérgete en sus bibliotecas privadas repletas de textos inscritos en tablillas, que desvelan la diplomacia, la religión, la política y la vida cotidiana de una ciudad-estado que comerciaba con el mundo antiguo. Acompáñanos en este relato de antigüedad, mientras desentrañamos los enigmas de Ugarit y descubrimos su legado perdido en las arenas del tiempo.


CONOCE LA HISTORIA DE UGARÍT, una de las ciudades más importantes de la antigüedad.
Fue descubierta en 1928 por un campesino en la costa norte de Siria. La ciudad solo se conocía por referencias históricas de su ubicación grabadas en vasijas cretenses. Fue el francés Claude Shaeffer quien se dio a la tarea de su exploración. Los hallazgos más importantes se encontraron en el Palacio Real que tenía 90 habitaciones y dos bibliotecas privadas con cientos de textos inscritos en tablillas. Los documentos contenían información diplomática, religiosa, política, comercial, jurídica, científica, literaria y administrativa, escritos no solo en la escritura ugarítica, sino en acadio, sumerio, hurrita, chipriota, luvita y egipcio, lo que atestigua su importancia internacional.
Sus registros más antiguos de asentamiento datan del 7000 a.C. y a partir del 4000 a.C. el poblado se fue urbanizando y adquirió cierta importancia, sin embargo, en el 2200 a.C. fue abandonado y fue repoblado en torno al 1600 a.C. por nómadas semíticos. A partir de entonces la aldea, localizada en una colina, creció y fue amurallada.
Ugarit prosperó en el Edad del Bronce y se convirtió en un importante centro comercial del Levante con conexiones con las ciudades de Mesopotamia y Egipto. Los productos que manejaba eran madera, vino, aceite, bronce y oro. Hacia el siglo XIII a.C. la ciudad tenía unos 7635 habitantes dentro de las murallas y en las zonas rurales podía haber otras 20 000 personas más.
Los barcos mercantes de Egipto, Grecia y Anatolia llegaban a la ciudad para la compra de mercancías. En la urbe se asentaron colonias de mercaderes, de los cuales se asegura al menos uno micénico. Los restos arqueológicos de grandes palacios dan constancia de la riqueza que alcanzó la ciudad.
A pesar de su riqueza, Ugarit era una ciudad-estado débil militarmente, que nunca dominó políticamente a otras ciudades, por lo cual estuvo a merced de los egipcios y de los hititas, de los cuales se convirtió en vasallo y tuvo que mandar un tributo anual. A pesar de ello, la ciudad mantuvo su independencia económica y cultural.
A finales de la Edad del Bronce aparecieron los Pueblos del Mar, que comenzaron a saquear las costas del Medio Oriente. El soberano hitita ordenó a Ugarit enviar su flota para reforzar la costa sur de Anatolia y a sus tropas para apoyar las operaciones militares en la misma zona.
Hay correspondencia encontrada en Ugarit que nos muestra los angustiosos momentos antes de su final. Se envió una carta al rey de Chipre para solicitar su ayuda ante el ataque de siete barcos a sus costas y la impotencia para defenderse pues sus unidades militares estaban con los hititas. Se envió también una petición de ayuda al virrey hitita en Karkemis, que fue rechazada. Las peticiones desesperadas de ayuda se enviaron también a otras ciudades, que igualmente ignoraron las solicitudes.
Ugarit finalmente cedió ante un posible asalto de los Pueblos del Mar, que la saquearon y destruyeron. Las excavaciones encontraron una capa de fuego de hasta dos metros y muchas puntas de flechas. Ugarit nunca fue reconstruida y permaneció abandonada. En el siglo IV a.C. se estableció un pequeño asentamiento rural en sus cercanías.
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