En un tiempo en que el conocimiento era un territorio inexplorado, vasto y místico, Martianus Capella nos brindó un mapa estelar para navegar por sus dominios a través de su obra “Las Siete Artes Liberales”. Aquí, las disciplinas académicas no son meros conceptos abstractos, sino entidades vivas, dotadas de personalidad y propósito, que guían al estudiante en un viaje mítico hacia la iluminación intelectual. Al personificar las artes liberales como deidades femeninas, Capella no solo enseñó a sus contemporáneos cómo abrazar el conocimiento, sino que también nos invitó, a nosotros, los viajeros del tiempo moderno, a reconsiderar nuestra relación con el aprendizaje. Esta obra, un cruce entre la pedagogía y la poesía, nos recuerda que el acto de aprender es una odisea emocional y espiritual tan antigua como la humanidad misma, ofreciendo un puente hacia un pasado donde saber y ser estaban íntimamente entrelazados.



Entre Deidades y Saberes: La Visión Educativa de Martianus Capella”


“Las Siete Artes Liberales” de Martianus Capella es un tratado enciclopédico de la antigüedad tardía que ha ejercido una influencia notable en la educación y el pensamiento medieval, sirviendo como piedra angular para el currículo educativo de la época. Escrito en el siglo V, este texto personifica las siete artes liberales –gramática, dialéctica, retórica, geometría, aritmética, astronomía y música– como deidades femeninas, presentándolas no solo como disciplinas académicas, sino también como entidades vivas y dinámicas con sus propias personalidades, atributos y dominios.

Este enfoque de personificación, aunque puede parecer extraño e inquietante para el lector moderno, encaja bien dentro del contexto cultural y literario de la época, en el que era común dar vida a conceptos abstractos mediante su representación antropomórfica. Esta personificación no solo tenía como fin adornar la narrativa, sino también hacer más accesibles y memorables los principios educativos. A continuación, se desarrolla más extensamente el tema de cómo estas personificaciones pueden resultar inquietantes y extrañas, además de su significado en el contexto de la obra.


La Inquietante Personificación de las Artes


La personificación de las artes liberales en la obra de Martianus Capella lleva consigo una dualidad fascinante y, a veces, perturbadora. Por un lado, estas deidades femeninas simbolizan la nobleza y la pureza del conocimiento humano, siendo guías y protectoras de sus respectivas disciplinas. Por otro lado, la manera en que se les dota de rasgos humanos y divinos puede resultar desconcertante, pues se mueven en un ámbito que trasciende lo meramente académico para adentrarse en lo mítico y lo espiritual.


El Carácter Extraño de la Enseñanza Mediante Mitos


La enseñanza a través de la mitología y la personificación confiere a “Las Siete Artes Liberales” un carácter único. En la modernidad, estamos acostumbrados a un enfoque más directo y menos personificado de la educación, donde las disciplinas se estudian por sus principios y aplicaciones prácticas. En contraste, Martianus Capella introduce a los lectores en un universo en el que las disciplinas educativas son entes con voluntad propia, capaces de interactuar entre sí y con los humanos de manera simbólica. Esto no solo refleja una concepción diferente del conocimiento y su transmisión, sino que también puede provocar una sensación de extrañeza al confrontar nuestra percepción contemporánea de la educación y el aprendizaje.


El Impacto en la Educación Medieval


La influencia de “Las Siete Artes Liberales” en la educación medieval no puede subestimarse. La obra de Martianus no solo proporcionó una estructura curricular para la educación, sino que también enriqueció la imaginación pedagógica de la época, inspirando a educadores y estudiantes a ver el aprendizaje como una aventura intelectual poblada por entidades casi vivas. Esta perspectiva ayudó a cimentar las disciplinas del trivium y el quadrivium como los fundamentos de la educación liberal, preparando el terreno para el renacimiento del aprendizaje que eventualmente llevaría al Renacimiento.


Transformación del Conocimiento en Entidad


La metamorfosis del conocimiento en seres con características humanas demuestra una visión del mundo en la que lo abstracto y lo concreto se fusionan. Esto permite una interacción más íntima entre el estudiante y el objeto de estudio, invitando a una relación personal con el conocimiento. Este aspecto de la obra puede ser desconcertante debido a su alejamiento de una percepción objetiva y despersonalizada del aprendizaje, acercándonos a una dimensión donde el conocimiento se siente, se vive y, en cierta manera, se relaciona con nosotros.


La Enseñanza Como Viaje Mítico


Al leer “Las Siete Artes Liberales”, el lector se embarca en un viaje mítico a través del cual el aprendizaje se revela como una odisea espiritual y cognitiva. Este viaje, poblado por figuras alegóricas y escenarios simbólicos, contrasta con la percepción moderna del aprendizaje como una acumulación lineal de hechos y habilidades. La obra nos recuerda que el conocimiento, en su esencia más profunda, es una aventura que transforma al individuo, una perspectiva que puede parecer ajena o incluso mística en el contexto actual.


Implicaciones Filosóficas y Psicológicas


La personificación de las artes liberales lleva consigo profundas implicaciones filosóficas y psicológicas. Al dar vida al conocimiento, Martianus Capella no solo nos habla de cómo se entendía la educación en su época, sino que también plantea preguntas sobre la relación entre el ser humano y el saber. ¿Es el conocimiento algo externo que se adquiere, o es un encuentro con entidades que poseen una existencia más allá de nuestra comprensión inmediata? Esta perspectiva puede inquietar al sugerir que el acto de aprender es más complejo y misterioso de lo que solemos considerar.


Conclusión


En última instancia, “Las Siete Artes Liberales” de Martianus Capella nos desafía a reconsiderar nuestras propias concepciones sobre la educación y el conocimiento. Al presentar las disciplinas académicas como seres vivos, la obra nos invita a dialogar con el conocimiento de una manera más personal y profunda, reconociendo su capacidad para influir y transformar nuestras vidas. Este enfoque, aunque pueda resultar extraño a primera vista, enriquece nuestra comprensión de la educación como un proceso dinámico y relacional, marcado no solo por la adquisición de información, sino también por el desarrollo de una relación significativa con el mundo del saber.


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