En el corazón palpitante de la antigua Roma, donde los ecos de oradores y carros se entrelazaban con el murmullo de la vida cotidiana, nacían historias no solo de conquistas y grandes hazañas, sino también de los más vulnerables: los recién nacidos. En esta sociedad, cimentada tanto en la gloria como en la brutalidad, el destino de un infante podía decidirse en un instante, en el acto solemne de ser levantado del suelo o abandonado a su suerte.
Esta narrativa nos invita a adentrarnos en las complejidades de la vida familiar y social de Roma, explorando cómo el nacimiento, el infanticidio, y la adopción reflejaban las tensiones entre el individuo y el colectivo, entre la necesidad y la moralidad. A través de este viaje, descubrimos que cada decisión sobre un recién nacido era un hilo en el tejido de la comunidad romana, revelando las texturas de su identidad, sus valores y sus desafíos.



Imágenes DALL-E de OpenAI
“Entre la Vida y la Ley: Los Recién Nacidos en la Antigua Roma”
El tratamiento de los recién nacidos en la Roma antigua constituye un fascinante y complejo aspecto de su sociedad, que refleja tanto las duras realidades de la época como las normas y valores culturales que influían en la vida cotidiana de sus ciudadanos. Este ensayo busca explorar en profundidad las prácticas y creencias romanas relacionadas con los recién nacidos, el infanticidio, la adopción, y la aceptación social de prácticas como el aborto y el uso de anticonceptivos, poniendo de manifiesto las dinámicas sociales, económicas y políticas que subyacían a estas costumbres.
El Acto de “Tomar” al Recién Nacido
En la Roma antigua, el nacimiento de un hijo no se anunciaba con el simple hecho de su llegada al mundo. La ceremonia del “tollere”, en la que el padre levantaba al niño del suelo, constituía una declaración pública de aceptación del recién nacido en la familia. Este acto simbolizaba el compromiso del padre con la crianza y educación del hijo, integrándolo formalmente en la estructura familiar y social. La negativa a realizar este gesto tenía consecuencias dramáticas para el destino del infante, que podía ser abandonado a su suerte, marcando una distinción cruel entre la vida y la muerte basada en el deseo y los recursos del padre.
Infanticidio y Abandono: Una Realidad Social
El abandono y el infanticidio, especialmente de los hijos de esclavas o de aquellos con malformaciones, eran prácticas aceptadas en la sociedad romana. Estos actos reflejan una visión pragmática de la vida, donde el valor de un individuo estaba intrínsecamente ligado a su utilidad y capacidad para contribuir a la familia y al Estado. Los niños abandonados a menudo eran recogidos y criados con el fin de ser explotados como esclavos, mendigos o, en el caso de las niñas, prostituidas. Esta cruel realidad subraya la dura existencia en la Roma antigua, donde la supervivencia dependía en gran medida de la voluntad y capacidad de los padres para criar a sus hijos.
La Adopción y su Doble Función Social
La adopción cumplía una importante función social en Roma, permitiendo asegurar la continuidad de la línea familiar y ofreciendo una vía para el ascenso social. A través de la adopción, aquellos sin descendencia podían integrar a un individuo en su familia, asegurando un heredero y perpetuando el nombre familiar. Además, la adopción era una herramienta para reforzar alianzas entre familias y mejorar el estatus social de los libertos, demostrando la flexibilidad y pragmatismo de las estructuras familiares y sociales romanas.
Prácticas de Control de Natalidad
El aborto y el uso de anticonceptivos eran comunes en la Roma antigua, reflejando una actitud pragmática hacia la reproducción. Estas prácticas eran aceptadas socialmente y, en muchos casos, consideradas necesarias para controlar el tamaño de la familia y asegurar el bienestar económico. La decisión de abortar era, por lo general, una elección personal de la mujer, aunque influenciada por las circunstancias familiares y sociales. Esta aceptación del control de la natalidad destaca la compleja relación que los romanos tenían con la vida, la familia y la moralidad.
Conclusión
Las prácticas y creencias en torno a los recién nacidos en la Roma antigua ofrecen una ventana a una sociedad que, aunque a menudo cruel e implacable, también era compleja y multifacética. Las decisiones sobre la vida y la muerte de los recién nacidos estaban profundamente arraigadas en consideraciones económicas, sociales y políticas, reflejando una pragmática adaptación a las duras realidades de la época. Al mismo tiempo, la adopción y el control de la natalidad muestran una capacidad de adaptación y una flexibilidad en las estructuras familiares y sociales, que permitían a los romanos navegar por las complejidades de su mundo.
En última instancia, el tratamiento de los recién nacidos en Roma no solo revela aspectos de su visión del mundo y valores culturales, sino que también nos invita a reflexionar sobre las constantes humanas a través del tiempo y el espacio. A pesar de los siglos que nos separan de la antigua Roma, las cuestiones fundamentales de cómo las sociedades valoran la vida, la familia, y cómo gestionan los recursos limitados y las expectativas sociales, siguen siendo relevantes. Las prácticas romanas en torno a los recién nacidos, aunque pueden parecernos distantes y a veces incomprensibles, nos recuerdan la importancia de comprender el contexto cultural y las presiones económicas que influyen en las decisiones humanas.
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