En un estanque de aguas cristalinas, la quietud reina. De pronto, una piedra cae, rompiendo la superficie y generando ondas que se expanden en círculos concéntricos. La tranquilidad se ve perturbada, pero poco a poco, las ondas se disipan y el agua vuelve a su estado original.
De manera similar, nuestras acciones generan vibraciones que impactan el equilibrio del universo. Estas vibraciones, como las ondas en el estanque, regresan a su punto de origen, trayendo consigo las consecuencias de nuestros actos. A esta ley natural se le conoce como Karma.


Imágenes DALL-E de OpenAI
El Karma y el Libre Albedrío: ¿Compatibles o Inconciliables?
“El Karma no obra siempre en tal o cual sentido particular, sino que siempre lo hace de modo que restablece la armonía y el equilibrio de la balanza en virtud del cual existe el Universo. Pensad en un estanque. Cae una piedra en el agua y produce ondas que perturban su tranquilidad. Esas ondas oscilan hacia atrás y adelante, hasta que al fin, gracias a la operación de lo que llaman los físicos la ley de disipación de la energía, se calman y vuelven las aguas a su estado anterior. De igual modo procede toda acción, en cada plano, ante una perturbación en la Armonía del Universo; y las vibraciones producidas de este modo, seguirán oscilando hacia atrás y adelante, si su área es limitada, hasta que quede restablecido el equilibrio. Pero como cada una de esas perturbaciones parte de un punto dado, claro está que sólo puede restablecerse el equilibrio y la armonía volviendo a converger hacia aquel mismo punto todas las fuerzas puestas en movimiento desde éste. Aquí tenéis una prueba de que las consecuencias de los actos de un hombre, así como las de sus pensamientos, deben reaccionar todas sobre él mismo con la misma fuerza con que fueron puestos en acción.”
H. P. Blavatsky
La Clave de la Teosofía
El Karma y la Ley de Disipación de la Energía: Un Análisis Profundo
En el extracto de “La Clave de la Teosofía” de H. P. Blavatsky, se establece una conexión entre el Karma y la ley de disipación de la energía. La autora compara las acciones humanas con las ondas que se forman en un estanque al arrojar una piedra. Las ondas perturban la tranquilidad del agua, pero finalmente se disipan y el agua vuelve a su estado original. De manera similar, las acciones generan vibraciones que afectan el equilibrio del universo, y estas vibraciones regresan al punto de origen, impactando al individuo que las generó.
Profundizando en la Analogía
La analogía del estanque ofrece una comprensión intuitiva del Karma. Al igual que las ondas en el agua, las acciones tienen un efecto ondulatorio que se extiende en el tiempo y el espacio. Estas acciones pueden ser positivas o negativas, y su impacto dependerá de la fuerza y la naturaleza de la acción original.
Las acciones positivas generan vibraciones armoniosas que contribuyen al bienestar del individuo y del universo. Por otro lado, las acciones negativas generan vibraciones discordantes que perturban el equilibrio y atraen consecuencias negativas.
La Ley de Disipación de la Energía y el Karma
La ley de disipación de la energía establece que la energía total de un sistema cerrado siempre tiende a disminuir. En el contexto del Karma, esta ley implica que las vibraciones generadas por las acciones se disiparán gradualmente con el tiempo. Sin embargo, esta disipación no significa que las consecuencias del Karma desaparezcan.
Las consecuencias del Karma pueden manifestarse en la vida actual o en vidas futuras. La reencarnación, según la teosofía, permite que el individuo experimente las consecuencias de todas sus acciones, tanto positivas como negativas.
El Karma como Ley de Equilibrio y Armonía
El Karma no es un sistema de castigo o recompensa, sino una ley de equilibrio y armonía. Su objetivo es que el individuo aprenda de sus errores y evolucione hacia un estado de mayor conciencia y compasión.
El Karma nos enseña a ser responsables de nuestras acciones y a comprender que cada acción tiene una reacción. A través del Karma, podemos aprender a vivir en armonía con nosotros mismos, con los demás y con el universo.
El Karma y el Libre Albedrío
El Karma no niega el libre albedrío. El individuo tiene la libertad de elegir sus acciones, pero también debe asumir las consecuencias de esas acciones. El Karma nos enseña que la libertad no es libertinaje, sino responsabilidad.
En Conclusión
En el presente artículo, hemos explorado la conexión entre el Karma y la ley de disipación de la energía. Se ha demostrado que el Karma opera como una ley natural que busca restaurar el equilibrio y la armonía en el universo. Al igual que las ondas en un estanque se disipan con el tiempo, las vibraciones generadas por nuestras acciones también se disiparan. Sin embargo, las consecuencias del Karma no desaparecen, sino que se manifestarán en la vida actual o en vidas futuras.
El Karma no es un sistema de castigo o recompensa, sino una ley de aprendizaje y evolución. A través del Karma, podemos aprender de nuestros errores y crecer como seres humanos. El objetivo final del Karma es alcanzar la liberación del sufrimiento y la unión con la divinidad.
Temas para Profundizar
- El Karma y la reencarnación
- El Karma y la ley de causa y efecto
- El Karma y el dharma
- El Karma y el perdón
- El Karma y la liberación del sufrimiento
Referencias
- Blavatsky, H. P. (1889). La Clave de la Teosofía. https://www.theosophy-ult.org.uk/wp-content/uploads/2019/10/La-Clave-de-la-Teosof%C3%ADa-H-P-Blavatsky.pdf
- https://energyeducation.ca/Enciclopedia_de_Energia/index.php/Ley_de_conservaci%C3%B3n_de_la_energ%C3%ADa
- https://en.wikipedia.org/wiki/Karma
Nota:
Este artículo es solo una introducción al tema del Karma y la ley de disipación de la energía. Se recomienda investigar más a fondo para obtener una comprensión completa de este complejo tema.
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