En las profundidades de la sabiduría ancestral de los pueblos nativos americanos, se encuentra la figura enigmática del Wetiko, un espíritu malévolo que simboliza la esencia del egoísmo humano. Concebido como un “virus psíquico”, el Wetiko infecta las mentes y corazones, fomentando una sed insaciable por la codicia y el poder a expensas del bienestar común. Esta fuerza oscura se manifiesta en la obsesión por el acaparamiento y la dominación, distorsionando la conexión esencial con la tierra y la comunidad. A través del prisma del Wetiko, exploramos la crítica a los pilares del capitalismo moderno: el consumismo desenfrenado y el individualismo que subyugan la armonía social y la salud del planeta.
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Imágenes DALL-E de OpenAI
El Wetiko: El Virus del Egoísmo Según los Nativos Americanos
En las cosmologías tradicionales de muchas tribus nativas americanas, el Wetiko es concebido como un mal espíritu o fuerza psíquica que se alimenta del egoísmo y la codicia humana. Según estas creencias ancestrales, el Wetiko es una suerte de “virus psíquico” que se propaga al invadir la mente y el corazón de las personas, obligándolas a obsesionarse con la satisfacción de sus propias necesidades a expensas del bienestar colectivo.
Este concepto revela una profunda comprensión psicológica y espiritual de la naturaleza del egoísmo humano y sus peligrosos efectos. Los pueblos originarios veían al Wetiko como una entidad voraz y parasitaria que somete a las personas a una compulsión insaciable de acaparar, consumir y dominar. Una vez que este “virus” mental se instala, la persona se ve cada vez más atrapada en un ciclo de codicia y alienación que la aleja de sus vínculos comunitarios y de su conexión con la Tierra.
Según los relatos, el Wetiko hace que los individuos se vuelvan ciegos a los sufrimientos ajenos, incapaces de empatizar y de ejercer la compasión. Bajo su influencia, los seres humanos tienden a convertirse en su propio enemigo, pues sus acciones egoístas eventualmente conducen a la destrucción de la armonía social y del equilibrio natural. Es como si el Wetiko les robara poco a poco su humanidad, reemplazándola con una sed inagotable de poder, riqueza y dominio.
Algunas tradiciones indígenas afirman que el Wetiko es una fuerza casi omnipresente en el mundo moderno, alimentada por los excesos del individualismo, el consumismo y la lógica depredadora del capitalismo. En este sentido, el concepto del Wetiko puede interpretarse como una aguda crítica a los valores predominantes de la sociedad occidental, donde el bienestar personal se ha erigido en el principio rector por encima de la responsabilidad y la reciprocidad comunitarias.
Para los pueblos originarios, combatir al Wetiko implica recuperar una visión holística de la existencia, basada en la interconexión de todas las cosas y la priorización del bien común. Significa reavivar la capacidad de empatía, cultivar la humildad y la generosidad, y recuperar un sentido de pertenencia a la gran familia de la vida. Solo así, afirman, podremos conjurar los efectos devastadores de este “virus del egoísmo” que amenaza con consumirnos desde adentro.
Una de las características más notables de este “virus del egoísmo” es su capacidad de propagarse y multiplicarse de manera exponencial. Los pueblos originarios observaron cómo el Wetiko puede contagiar a las personas, creando una especie de epidemia psíquica que se extiende a través de las estructuras sociales, económicas y políticas.
Así, el Wetiko no solo afecta a los individuos, sino que logra infiltrarse en las instituciones y sistemas de poder, distorsionando y pervirtiendo sus propósitos originales. Bajo su influencia, las sociedades tienden a volverse cada vez más deshumanizadas, orientándose hacia la acumulación de riqueza y el control sobre los demás, en detrimento del bienestar colectivo.
Algunos expertos en el estudio de las cosmologías nativas interpretan el Wetiko como una poderosa metáfora que nos habla de los peligros de la “colonización de la mente”. Desde esta perspectiva, el Wetiko representaría la forma en que los valores e ideologías dominantes del mundo moderno, como el individualismo, el consumismo y el antropocentrismo, logran penetrar profundamente en nuestras psiques, distorsionando nuestra percepción de la realidad y nuestra relación con el entorno.
En respuesta a esta problemática, las tradiciones indígenas enfatizan la necesidad de un proceso de descolonización mental y espiritual. Esto implica recuperar y revitalizar formas más holísticas y armónicas de entender y habitar el mundo, enraizadas en la interdependencia, el respeto a la naturaleza y la responsabilidad hacia las generaciones futuras.
Algunas prácticas sugeridas para combatir al Wetiko incluyen el cultivo de la humildad, la empatía y la generosidad; el fortalecimiento de los vínculos comunitarios; y el desarrollo de una visión cósmica que trascienda el egocentrismo y reconozca la sacralidad de toda la vida. Solo así, según las enseñanzas ancestrales, podremos conjurar los efectos devastadores de este “virus psíquico” y reorientar nuestras sociedades hacia un futuro más armónico y sostenible.
En definitiva, el concepto del Wetiko nos invita a reflexionar profundamente sobre los peligros del individualismo desenfrenado y la urgente necesidad de reorientar nuestras sociedades hacia una ética del cuidado, la cooperación y el respeto por la Tierra y todas sus criaturas. Es un llamado a recuperar nuestra humanidad plena, sanando las heridas provocadas por la codicia y el desapego, y reencontrando nuestro lugar en el gran tejido de la vida.
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