En un mundo donde las transacciones comerciales tejen la tela de nuestras sociedades, la integridad en cada intercambio es fundamental. Desde tiempos ancestrales, las escrituras sagradas han enfatizado la importancia de la honestidad, y el Corán no es la excepción. En su lenguaje poético y directo, aborda la justicia en el comercio, un principio que resuena a través de los siglos.
Particularmente, el Surah Al-Mutaffifin lanza una advertencia severa contra aquellos que manipulan las medidas y los pesos para su beneficio. Este mensaje no solo es un mandato religioso, sino una guía ética que trasciende culturas y épocas, recordándonos la responsabilidad inherente a cada acto de comercio. ¿Cómo podemos aplicar estos principios milenarios en el frenético mercado global de hoy?
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Imágenes DALL-E de OpenAI
Integridad en el Mercado: Reflexiones sobre el Surah Al-Mutaffifin
“¡Ay de los que defraudan, [pesando y midiendo] menos de lo que deben! Cuando exigen una medida completa a otros, la exigen con rigor, pero si ellos miden o pesan para otros, les dan menos de lo que deben. ¿No piensan esos tales que serán resucitados, para [ser juzgados] en un Día terrible?” (Corán 83:1-3).
Este versículo del Corán captura una preocupación ética que trasciende el contexto religioso, adentrándose en la esfera de la justicia y la integridad en las transacciones humanas. La cita aborda la deshonestidad en el comercio, un tema relevante no solo en el tiempo de la revelación del Corán, sino que persiste en la actualidad en diversas formas.
En la tradición islámica, la justicia es un pilar fundamental que se espera que guíe todas las acciones humanas. El Corán, como texto sagrado del Islam, proporciona directrices no solo espirituales sino también muy prácticas sobre cómo los fieles deben conducirse en sus vidas diarias. La cita mencionada subraya la condena de prácticas desleales como alterar las medidas para beneficiarse a expensas de otros. Este tipo de comportamiento es enfáticamente reprobado porque va en contra de la justicia, la honestidad y la transparencia que deben prevalecer en todas las relaciones humanas.
Históricamente, la práctica de “medir con medida diferente” se puede ver en muchas culturas y sociedades. En los mercados tradicionales, era común que los comerciantes tuvieran diferentes sets de pesos y medidas, uno para comprar y otro para vender, lo que les permitía manipular el valor real de los bienes. En el contexto islámico, donde el comercio era una actividad central, tales prácticas no solo eran consideradas inmorales sino también ilegales bajo la ley islámica o Sharia. La regulación estricta de las prácticas comerciales buscaba asegurar la equidad en el mercado, proteger los derechos del consumidor y mantener la confianza social, elementos vistos como esenciales para el funcionamiento de una sociedad justa y ordenada.
En el mundo moderno, la aplicación de este principio es aún más pertinente. Con la globalización y el crecimiento exponencial del comercio, la capacidad para engañar en las transacciones se ha magnificado. Las prácticas modernas equivalentes incluyen la manipulación de software en balanzas digitales, la adulteración de productos o incluso en el ámbito financiero, la manipulación de balances y la contabilidad creativa. Estos actos de deshonestidad no solo afectan a los individuos en las transacciones cotidianas sino que tienen el potencial de desestabilizar economías enteras.
El daño que tales prácticas infligen va más allá de la pérdida económica inmediata. Socavan la confianza en el sistema económico y pueden llevar a una desconfianza generalizada que afecta la cohesión social y la estabilidad. El mantenimiento de la justicia en las transacciones comerciales es esencial para asegurar que los mercados funcionen de manera eficiente y justa, lo que beneficia no solo a los individuos sino a la sociedad en su conjunto.
Desde una perspectiva ética, el principio expresado en el versículo del Corán llama a la reflexión sobre la responsabilidad individual y colectiva en el mantenimiento de la justicia en todas las esferas de la vida. Proporciona un recordatorio constante de que la integridad personal y la honestidad en todas nuestras acciones, ya sean grandes o pequeñas, contribuyen al bienestar de la comunidad y al orden social.
Así pues, el versículo del Corán no solo aboga por la honestidad y la justicia en las transacciones comerciales, sino que también sirve como un llamado a la conciencia y la integridad personal en todas las facetas de la vida. Su relevancia trasciende el tiempo y las fronteras, proporcionando una guía ética que es crucial en la era de la globalización y el comercio interconectado, donde las acciones de un individuo pueden tener un impacto significativo a nivel global.
Este principio esencial del Corán sigue siendo un faro de ética y justicia en un mundo que continúa luchando con las sombras de la deshonestidad y la inequidad.
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