Hace mucho tiempo, en un antiguo reino de la China, existía una pequeña aldea llamada Lónghuá, famosa por sus campos de loto que florecían junto a un río cristalino. Entre sus habitantes destacaba Mei, una joven cuya belleza y bondad eran conocidas por todos. Las leyendas de la aldea hablaban de un dragón dorado llamado Jinhǔ, un guardián que protegía la paz del lugar.

Un día, mientras Mei recogía flores de loto, encontró una extraña flor dorada que brillaba con una luz mágica. Decidida a ayudar a su aldea, Mei emprendió un viaje lleno de desafíos para encontrar y despertar al dragón Jinhǔ. Esta es la historia de su valentía y la magia que devolvió la prosperidad a Lónghuá.


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Imágenes DALL-E de OpenAI 

La Flor de Loto y el Dragón Dorado


Hace mucho tiempo, en un antiguo reino de la China, había una pequeña aldea llamada Lónghuá, conocida por sus campos de loto que florecían a orillas de un río cristalino. En esta aldea vivía una joven llamada Mei, cuya belleza era solo superada por su bondad. Mei vivía con su abuela, quien le contaba historias sobre un dragón dorado que una vez protegió la aldea.

Según la leyenda, el dragón dorado, llamado Jinhǔ, habitaba en una cueva escondida en las montañas cercanas. Se decía que Jinhǔ era un guardián benevolente que mantenía la paz y la prosperidad en Lónghuá. Sin embargo, un día, Jinhǔ desapareció misteriosamente, y con él se fue la protección de la aldea. Desde entonces, la aldea había sufrido sequías y ataques de bandidos.

Un día, mientras Mei recogía flores de loto en el río, encontró una extraña flor de loto dorada. Era la flor más hermosa que había visto, brillando con una luz cálida y mágica. Mei decidió llevar la flor a su abuela, quien, al verla, reconoció su importancia de inmediato.

—Esta es la Flor de Loto Dorada de Jinhǔ —dijo la abuela con asombro—. Se dice que quien encuentre esta flor puede despertar al dragón dorado de su largo sueño y restaurar la paz en la aldea.

Determinada a ayudar a su gente, Mei emprendió un viaje hacia las montañas en busca de la cueva de Jinhǔ. A lo largo de su camino, enfrentó muchos desafíos. Primero, tuvo que cruzar el Bosque de los Susurros, un lugar donde los árboles hablaban y trataban de desorientar a los viajeros. Mei, usando su inteligencia y bondad, escuchó atentamente a los árboles y les prometió plantar nuevas semillas en su aldea a cambio de su guía. Los árboles, conmovidos por su promesa, la dejaron pasar.

Luego, Mei llegó al Lago del Espejo, un lago tan claro que reflejaba el cielo como un espejo. El lago estaba custodiado por un espíritu de agua que no dejaba que nadie lo cruzara sin antes resolver un enigma. El espíritu preguntó a Mei:

—¿Qué es lo que se ve una vez en un minuto, dos veces en un momento y nunca en cien años?

Mei, tras reflexionar, respondió con una sonrisa:

—Es la letra ‘M’.

El espíritu, impresionado por su sabiduría, permitió a Mei cruzar el lago.

Finalmente, Mei llegó a la entrada de la cueva de Jinhǔ. Al entrar, encontró al dragón dorado dormido sobre un lecho de joyas y tesoros. Con la Flor de Loto Dorada en la mano, Mei se acercó al dragón y susurró una oración. La flor comenzó a brillar intensamente, llenando la cueva con una luz dorada. Jinhǔ abrió lentamente sus ojos, y al ver la flor, recordó su promesa de proteger la aldea.

—Gracias, valiente Mei —dijo el dragón con una voz profunda—. Tu bondad y coraje han despertado mi espíritu. Volveré a proteger Lónghuá y a su gente.

Jinhǔ voló junto a Mei de regreso a la aldea. Con su regreso, las sequías cesaron y los campos de loto florecieron como nunca antes. Los bandidos huyeron y la paz volvió a reinar en Lónghuá. Mei fue celebrada como una heroína, pero ella siempre recordó que fue la flor de loto y la bondad en su corazón lo que realmente hizo la diferencia.

A partir de ese día, cada primavera, las flores de loto doradas comenzaron a florecer en el río, recordando a todos la historia de Mei y el dragón dorado que protegía su hogar. La aldea de Lónghuá prosperó, y la leyenda de Mei se convirtió en una historia de valor y esperanza para las generaciones futuras.

Y así, en la tranquilidad de la aldea, Mei vivió una vida larga y plena, siempre cuidando de su abuela y de su gente, sabiendo que el espíritu de Jinhǔ siempre estaría allí para protegerlos.

Espero que disfrutes de este cuento y que sea bien recibido en tu web.


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