En 1912, Estados Unidos fue testigo de un acto de valentía sin precedentes que marcó la historia política del país. Theodore Roosevelt, en medio de una feroz campaña presidencial, fue disparado en Milwaukee por un perturbado oponente. Sin embargo, en lugar de sucumbir al ataque, Roosevelt se dirigió a una multitud con la bala aún en su pecho, proclamando: “Lleva más que eso para matar a un alce”. Este episodio no solo destacó la fortaleza física y mental de Roosevelt, sino que también simbolizó el turbulento clima político de la Era Progresista.
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Imágenes DALL-E de OpenAI
El Alce Indomable: Cómo Theodore Roosevelt Sobrevivió a un Intento de Asesinato
El intento de asesinato de Theodore Roosevelt en 1912 es un episodio fascinante que ejemplifica no solo la fortaleza física y mental del vigésimo sexto presidente de los Estados Unidos, sino también la naturaleza tumultuosa de la política estadounidense a principios del siglo XX.
- Contexto histórico
Para comprender plenamente la significación del atentado contra Roosevelt, es crucial situarlo en su contexto histórico. En 1912, Estados Unidos se encontraba en medio de una era de profundos cambios sociales, económicos y políticos conocida como la Era Progresista. Roosevelt, que había sido presidente de 1901 a 1909, había decidido no presentarse a la reelección en 1908, cediendo el paso a su protegido, William Howard Taft. Sin embargo, insatisfecho con las políticas de Taft, Roosevelt decidió desafiar al titular por la nominación republicana en 1912.
Cuando el Partido Republicano nominó a Taft, Roosevelt y sus seguidores formaron el Partido Progresista, popularmente conocido como el “Partido Bull Moose”. Esta división en el Partido Republicano reflejaba las tensiones ideológicas dentro del movimiento progresista y presagiaba una reconfiguración del panorama político estadounidense.
- El atentado
El 14 de octubre de 1912, mientras hacía campaña en Milwaukee, Wisconsin, Roosevelt fue víctima de un intento de asesinato. El atacante, John Flammang Schrank, era un inmigrante bávaro de 36 años que trabajaba como camarero en Nueva York. Schrank había estado siguiendo a Roosevelt durante semanas, impulsado por una combinación de delirios religiosos y oposición a la idea de un tercer mandato presidencial.
Cuando Roosevelt salía del Hotel Gilpatrick para dirigirse a un mitin, Schrank se acercó y le disparó a quemarropa con un revólver Colt de calibre .38. La bala atravesó el abrigo de Roosevelt, un estuche de gafas de acero y el manuscrito doblado de 50 páginas de su discurso antes de alojarse en su pecho.
- La reacción de Roosevelt
La respuesta inmediata de Roosevelt al atentado se ha convertido en una leyenda de la política estadounidense. A pesar de la herida, insistió en dar su discurso programado en el Milwaukee Auditorium. Sus primeras palabras a la multitud fueron: “Amigos, les voy a pedir que se mantengan muy callados y tranquilos, porque acabo de recibir un disparo; pero lleva más que eso para matar a un alce”.
Esta declaración, que comparaba su propia resistencia con la de un alce, no solo demostró el carácter indomable de Roosevelt, sino que también reforzó su imagen pública como el “Coronel” viril y aventurero. Durante los siguientes 84 minutos (no 50 como se menciona comúnmente), Roosevelt dio su discurso, con la camisa manchada de sangre visible bajo su chaleco.
- Consecuencias médicas
Después del discurso, Roosevelt finalmente accedió a buscar atención médica. Fue llevado al Hospital Johnston de Milwaukee, donde los médicos determinaron que la bala se había alojado en su cuarta costilla, sin penetrar en la cavidad pleural. Dada la ubicación de la bala y el buen estado general de Roosevelt, los médicos decidieron no extraerla, una decisión que probablemente salvó su vida dado el riesgo de infección en una cirugía de la época.
Roosevelt llevó la bala en su cuerpo durante el resto de su vida, un recordatorio constante del atentado. Aunque sobrevivió al incidente, algunos historiadores sugieren que las complicaciones a largo plazo de la herida pueden haber contribuido a su muerte relativamente temprana en 1919, a la edad de 60 años.
- Impacto político
El atentado tuvo un impacto significativo en la campaña presidencial de 1912, aunque no en la forma que se podría esperar. A pesar de la simpatía pública generada por el incidente, Roosevelt no logró ganar las elecciones. El demócrata Woodrow Wilson resultó victorioso, en gran parte debido a la división del voto republicano entre Taft y Roosevelt.
Sin embargo, el incidente reforzó la leyenda de Roosevelt como un líder fuerte y decidido. Su determinación de dar el discurso a pesar de haber sido herido se convirtió en un símbolo de su carácter y su compromiso con la causa progresista.
- John Schrank y el sistema judicial
El destino del atacante, John Schrank, es otro aspecto importante de este episodio. Schrank fue rápidamente sometido y arrestado en el lugar del atentado. Durante su juicio, se declaró culpable y fue considerado mentalmente incompetente. Fue internado en el Hospital Central del Estado para Criminales Dementes en Waupun, Wisconsin, donde permaneció hasta su muerte en 1943.
El caso de Schrank planteó importantes cuestiones sobre el tratamiento de los enfermos mentales en el sistema judicial estadounidense y contribuyó al debate sobre la seguridad de las figuras públicas.
- Legado cultural
El intento de asesinato de Roosevelt ha dejado una marca indeleble en la cultura popular estadounidense. Ha sido objeto de numerosos libros, documentales y representaciones dramáticas. La imagen de Roosevelt dando un discurso con una bala en el pecho se ha convertido en un símbolo de determinación y resistencia en la política estadounidense.
Además, el incidente ha sido frecuentemente citado en debates sobre el control de armas y la seguridad de los políticos. La facilidad con la que Schrank pudo acercarse y disparar a un ex presidente y candidato presidencial subraya los cambios dramáticos en las medidas de seguridad para las figuras públicas a lo largo del siglo XX.
Conclusión
El intento de asesinato de Theodore Roosevelt en 1912 es mucho más que una anécdota histórica curiosa. Representa un momento crucial en la carrera de uno de los presidentes más influyentes de Estados Unidos y ofrece una ventana a las complejidades de la política y la sociedad estadounidense de principios del siglo XX. La reacción de Roosevelt al atentado, su determinación de continuar con su discurso a pesar de estar herido, y las ramificaciones políticas y culturales del incidente, todo ello contribuye a hacer de este episodio un tema fascinante para el estudio histórico.
El incidente no solo ilumina el carácter personal de Roosevelt, sino que también plantea cuestiones más amplias sobre el liderazgo político, la seguridad pública, el tratamiento de la enfermedad mental y la naturaleza de la fama en la sociedad estadounidense. Como tal, sigue siendo un tema relevante para los historiadores, politólogos y estudiosos de la cultura estadounidense, ofreciendo perspectivas valiosas sobre la intersección de la personalidad, la política y la historia.
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