Rudyard Kipling, uno de los escritores más célebres del siglo XIX, dejó una profunda huella no solo en la literatura, sino también en la masonería. Iniciado en la Logia «Esperanza y Perseverancia» No. 782 en Lahore, India, en 1886, Kipling encontró en la masonería un conjunto de valores y principios que resonaron profundamente con su visión del mundo. Esta influencia se refleja en su obra, donde explora temas de moralidad, deber y fraternidad. A través de su legado masónico, Kipling no solo enriqueció su narrativa, sino que también promovió una visión de unidad y ética que sigue inspirando a generaciones.
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Imágenes DALL-E de OpenAI
El legado masónico de Rudyard Kipling
El 5 de abril de 1886, Rudyard Kipling, uno de los más célebres escritores británicos del siglo XIX, fue iniciado en la Logia “Esperanza y Perseverancia” No 782 en Lahore, India. Este evento no solo marcó un punto significativo en la vida de Kipling, sino que también influyó profundamente en su obra literaria y en su entendimiento de la fraternidad y la ética.
Nacido el 30 de diciembre de 1865 en Bombay, India, Kipling creció inmerso en una mezcla de culturas y tradiciones que más tarde se reflejarían en su literatura. Su conexión con la India no solo alimentó su imaginación, sino que también le proporcionó una perspectiva única sobre la diversidad y la unidad, principios fundamentales en la masonería. A través de su obra, Kipling exploró temas de moralidad, deber y camaradería, todos ellos valores centrales en la doctrina masónica.
La masonería, con su énfasis en la moralidad, la ética y la fraternidad universal, resonó profundamente con Kipling. Sus experiencias en la logia de Lahore le ofrecieron un sentido de pertenencia y propósito que complementaba su carrera literaria. Como masón, Kipling no solo participó activamente en los rituales y enseñanzas de la orden, sino que también se convirtió en un defensor de los principios masónicos, integrándolos en su vida y obra.
Uno de los aspectos más notables del legado masónico de Kipling es cómo sus escritos reflejan los ideales de la masonería. En obras como “El libro de la selva” y “Kim”, Kipling explora la noción de comunidad y el valor del trabajo colectivo. Por ejemplo, “El libro de la selva” presenta una sociedad en la que cada miembro, desde el pequeño Mowgli hasta los animales más grandes, tiene un papel crucial que desempeñar. Esta visión de interdependencia y responsabilidad colectiva es una manifestación clara de los principios masónicos.
Además, Kipling utilizó su plataforma literaria para transmitir lecciones de vida que resuenan con la ética masónica. Su poema “If—”, escrito en 1895, es un ejemplo destacado de cómo sus enseñanzas masónicas se filtraron en su obra. En este poema, Kipling ofrece consejos sobre cómo comportarse con integridad, mantener la calma bajo presión y actuar con rectitud, virtudes que son pilares de la masonería.
El impacto de Kipling en la masonería no se limitó a sus escritos. Su influencia se extendió a la manera en que la masonería era percibida y practicada en la India colonial y más allá. Kipling promovió una visión de la masonería que trascendía las barreras raciales y culturales, abogando por una fraternidad verdaderamente universal. En sus cartas y discursos, Kipling subrayaba la importancia de la igualdad y la hermandad entre los masones, independientemente de su origen étnico o social.
La frase de Kipling, “Si encomiendas a un hombre más de lo que puede hacer, lo hará. Si solamente le encomiendas lo que puede hacer, no hará nada,” encapsula su creencia en el potencial ilimitado del ser humano, una creencia que también es fundamental en la filosofía masónica. Esta cita refleja la idea masónica de que el desafío y la aspiración son esenciales para el crecimiento personal y colectivo.
El legado de Kipling como masón también incluye su contribución a la preservación y transmisión de la historia y los valores de la masonería. A través de sus escritos, Kipling dejó un testimonio duradero de los ideales masónicos, asegurando que estos principios continuaran inspirando a futuras generaciones. Su dedicación a la orden y su capacidad para articular sus valores en su obra literaria han hecho de Kipling una figura venerada tanto en el ámbito literario como en el masónico.
En conclusión, Rudyard Kipling, más conocido como “el escritor del Imperio”, no solo nos dejó una rica herencia literaria, sino también un legado masónico profundo y perdurable. Sus obras y reflexiones continúan inspirando a masones y no masones por igual, recordándonos la importancia de la fraternidad, la ética y la búsqueda constante de la excelencia personal. Al conmemorar el aniversario de su iniciación masónica, honramos no solo su memoria, sino también los valores y enseñanzas que promovió a lo largo de su vida.
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