En el vasto océano de la existencia, navegamos como islas solitarias, rodeadas por el mar infinito de lo desconocido. Aunque nuestros barcos se cruzan y a veces atracan juntos, cada uno lleva un misterio que ni el más cercano puede desentrañar. Este viaje, marcado por encuentros efímeros y la búsqueda de comprensión, revela una verdad inevitable: la soledad es nuestra compañera eterna, un faro que guía hacia las profundidades de nuestra esencia más auténtica.


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Imágenes DALL-E de OpenAI 

El Misterio del Ser: Comprender la Soledad desde la Filosofía y la Psicología


Tienes que aceptar el hecho de que estás viviendo solo, posiblemente con las multitudes, pero estás viviendo solo; posiblemente con tu esposa, novia, novio, pero ellos están solos en su soledad, tú estás solo en tu soledad y esas soledades no se tocan la una a la otra, nunca se tocan mutuamente.

El que vivas con alguien más quizás por veinte, treinta años, cincuenta años, da lo mismo; seguiréis siendo unos extraños. Por siempre seréis unos extraños.

Acepta el hecho de que somos extraños, que no sabes quién eres tú, que no sabes quién soy yo. Yo mismo no sé quién soy, ¡cómo entonces puedes saberlo tú? Pero las personas presumen de que la esposa conoce al marido, el marido asume que la esposa tendría que conocer al marido.

Todo mundo actúa como si cada quien fuera un captador de mentes, y que uno tendría que conocer antes de que tú lo digas, tus necesidades, tus problemas. Él tendría que saberlo, ella tendría que saberlo, y ellos tendrían que hacer algo. Ahora bien, todo esto es una tontería.

Nadie te conoce, ni siquiera tú mismo, así que no esperes que alguien más tenga que conocerte; no existe la posibilidad en la naturaleza misma de las cosas.

Somos extraños. Quizás por casualidad nos hemos conocido y estamos juntos, pero nuestra soledad está ahí. No lo olvides, porque tienes que trabajar en ello. Sólo a partir de ahí está tu redención, tu salvación. Pero estás haciendo precisamente lo opuesto: ¿Cómo olvidar tu soledad?

El novio, la novia van al cine, al partido de fútbol; se pierden en la muchedumbre, bailan en la disco, te olvidas de ti mismo, bebes alcohol, tomas drogas pero, de alguna manera no permites que esta soledad llegue a tu mente consciente, y allí yace todo el secreto.

Tienes que aceptar tu soledad, la cual no puedes esquivar de manera alguna. y no hay forma de cambiar su naturaleza. Es tu realidad auténtica.
Es lo que eres tú.

OSHO



La soledad es una condición inherente a la existencia humana. Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha luchado por comprender y aceptar su propia soledad, buscando en la sociedad, en las relaciones y en las distracciones, una manera de evadir la realidad de estar solo. Sin embargo, como señala Osho, esta búsqueda constante de conexión externa a menudo se enfrenta a un obstáculo insuperable: la imposibilidad de conocer realmente a otro ser humano.

El ser humano, en su esencia, es un misterio para sí mismo. Esta falta de autoconocimiento lleva a una serie de malentendidos y expectativas insatisfechas en las relaciones interpersonales. La expectativa de que otros puedan comprendernos completamente es, según Osho, una ilusión que sólo conduce al sufrimiento. En lugar de buscar una unión completa con otro, deberíamos aceptar que somos extraños incluso para nosotros mismos. Este reconocimiento de la propia ignorancia es, paradójicamente, el primer paso hacia una comprensión más profunda de nuestra soledad.

La aceptación de la soledad es, según esta perspectiva, no un signo de resignación, sino de madurez espiritual y emocional. Reconocer que estamos solos en nuestra experiencia interna es una verdad que, aunque dolorosa, nos libera de las falsas expectativas y del sufrimiento innecesario. La soledad, en lugar de ser vista como una carga, debe ser reconocida como una oportunidad para el crecimiento personal y la realización de la autenticidad.

Vivimos en una sociedad que, en gran medida, rechaza la soledad. Las distracciones modernas, desde el entretenimiento hasta las relaciones superficiales, están diseñadas para evitar que enfrentemos esta realidad fundamental. Sin embargo, la soledad no es algo de lo que podamos escapar; es una parte intrínseca de lo que somos. Intentar eludirla sólo refuerza la alienación y el malestar interno.

En lugar de buscar constantemente la validación y el entendimiento externo, deberíamos centrar nuestros esfuerzos en trabajar en nosotros mismos, en aceptar nuestra soledad y en reconocerla como una parte integral de nuestra existencia. Al hacerlo, podemos encontrar una forma de salvación personal, una redención que no depende de los demás, sino de nuestra propia capacidad para estar en paz con lo que somos.

Aceptar la soledad es también un acto de liberación. Nos libera de la carga de tratar de encajar en un molde social que insiste en que la compañía y la comprensión mutua son esenciales para la felicidad. La felicidad, según Osho, no proviene de la compañía de otros, sino de la realización interna de que estamos completos en nuestra soledad. Esta es una verdad que puede ser difícil de aceptar, pero una vez internalizada, ofrece una profunda sensación de libertad.

La sociedad actual, con su énfasis en la conexión constante y las relaciones interpersonales, a menudo nos hace olvidar esta verdad fundamental. Sin embargo, es crucial recordar que la verdadera paz y la verdadera comprensión sólo pueden encontrarse dentro de nosotros mismos. Los esfuerzos por encontrar estas cualidades en otros son, en última instancia, infructuosos y sólo perpetúan el ciclo de desilusión y frustración.

En conclusión, la soledad es una realidad ineludible de la existencia humana. En lugar de luchar contra ella, deberíamos aprender a aceptarla y a verla como una oportunidad para el crecimiento y la realización personal. Aceptar nuestra soledad no significa resignarnos a una vida de aislamiento, sino más bien reconocer nuestra propia autonomía y autenticidad. Al hacerlo, podemos encontrar una paz que no depende de los demás, sino de nuestra propia capacidad para estar en paz con lo que somos.

Esta aceptación de la soledad es, en última instancia, la clave para una vida más plena y auténtica.


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