Criptoamnesia revela cómo la mente crea “ideas originales” a partir de recuerdos olvidados, desdibujando la línea entre creatividad y plagio. Este fenómeno, donde el cerebro entrelaza recuerdos de manera sutil, cuestiona nuestra comprensión de la originalidad y la autoría. Mientras la ciencia explora este enigma, la criptoamnesia nos invita a reflexionar sobre el proceso creativo y el verdadero origen de nuestras ideas. En el crisol de la memoria y la creatividad, lo que consideramos nuevo puede ser, en realidad, una reinvención de lo ya conocido.


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Imágenes DALL-E de OpenAI 

El Cerebro Creativo y la Criptoamnesia: Entre el Olvido y la Invención


Criptoamnesia es un fenómeno intrigante que se presenta cuando una persona cree haber concebido una idea original, aunque, en realidad, lo que ha sucedido es que esa idea es un recuerdo que su mente había olvidado. Este término, proveniente del griego “kriptos” (oculto) y “mnesia” (memoria), describe una situación donde la memoria juega un papel enigmático, entrelazando recuerdos y percepciones de manera tan sutil que lo conocido se presenta como una revelación novedosa.

La criptoamnesia ha sido objeto de estudio tanto en la psicología como en la filosofía, pues plantea preguntas fundamentales sobre el funcionamiento de la mente humana y los límites de la creatividad. Imaginemos que un escritor crea una obra poética que considera absolutamente original, solo para descubrir más tarde que se trata de una reelaboración inconsciente de un poema que leyó en su infancia. O pensemos en un científico que publica una teoría revolucionaria, sin darse cuenta de que está replicando, casi palabra por palabra, las ideas de un colega que escuchó años antes en una conferencia. Este fenómeno no solo revela las complejidades del proceso creativo, sino que también pone de manifiesto cómo el cerebro humano almacena, procesa y, a veces, deforma la información.

Una de las teorías más aceptadas es que la criptoamnesia ocurre debido a la separación temporal o contextual de la fuente original del recuerdo. Es decir, la mente humana archiva ciertos recuerdos de manera que el contexto en el que se obtuvieron se desvanece, pero la información en sí persiste, a menudo de manera fragmentada o abstracta. Este mecanismo puede ser beneficioso, permitiendo que ideas previamente aprendidas resurjan en momentos de creatividad o resolución de problemas. Sin embargo, también plantea un dilema ético y práctico en cuanto a la propiedad intelectual. Si alguien reproduce una idea sin darse cuenta de que no es suya, ¿de quién es realmente esa idea?

La psicología cognitiva ha investigado profundamente este fenómeno para entender cómo funciona la memoria y cómo el cerebro distingue entre recuerdos propios y ajenos. Según algunos estudios, la criptoamnesia es más común cuando la mente está ocupada con múltiples tareas o cuando hay un esfuerzo consciente por ser creativo. La sobrecarga cognitiva puede hacer que los recuerdos se mezclen y se confundan, haciendo difícil para la persona identificar si un pensamiento es realmente nuevo o si es el eco de algo que ya había experimentado antes.

Por otro lado, los neuropatrones y las redes neuronales juegan un papel crucial en este fenómeno. La investigación en neurociencia ha mostrado que, cuando se recupera un recuerdo, las mismas áreas del cerebro se activan que cuando se está experimentando algo nuevo. Esta superposición en la actividad cerebral puede llevar a la confusión entre lo que es una nueva creación y lo que es una rememoración. Además, la plasticidad cerebral, o la capacidad del cerebro para reorganizarse y adaptarse a nuevas experiencias, puede facilitar la recombinación de recuerdos antiguos en nuevas configuraciones, que a su vez son percibidas como ideas originales.

En el mundo del arte y la literatura, la criptoamnesia ha jugado un papel sorprendente. Algunos de los creadores más reconocidos de la historia, desde Samuel Taylor Coleridge hasta Mark Twain, han sido acusados o han admitido haber experimentado este fenómeno. A menudo, las críticas a la criptoamnesia se centran en la idea de que puede llevar al plagio, pero también existe un debate más amplio sobre si el verdadero problema es la falta de honestidad o simplemente una función natural de cómo trabaja la mente creativa.

El fenómeno de la criptoamnesia se entrelaza con la noción de la creatividad en sí misma. El cerebro humano, en su esencia, es un generador de patrones. Aprende mediante la repetición, crea conexiones entre conceptos aparentemente no relacionados y, a menudo, encuentra soluciones innovadoras al mezclar fragmentos de experiencias pasadas. Esto sugiere que muchas de las ideas que consideramos como “originales” pueden ser, en realidad, fusiones de recuerdos, influencias y estímulos pasados. Así, la criptoamnesia podría no ser tanto una anomalía como una manifestación extrema de un proceso mental cotidiano.

En conclusión, la criptoamnesia nos desafía a reconsiderar nuestras ideas sobre la originalidad y la creatividad. Nos invita a explorar más a fondo cómo funciona la memoria, cómo se forman las ideas y, quizás lo más importante, cómo entendemos la autoría en un mundo donde la información se transmite, se transforma y se reimagina constantemente.

A medida que la investigación avanza, es probable que descubramos que la criptoamnesia no es una falla de la mente, sino una característica inherente a cómo nuestra conciencia opera y navega en el vasto océano de nuestros recuerdos.


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