En el corazón de las tradiciones místicas, late una pregunta eterna: ¿qué misterio encierra el Dios que dio forma al mundo? El Antiguo Testamento describe a YHVH como un legislador cósmico, mientras el hermetismo nos conduce más allá, hacia un Todo inefable y omnipresente. Pero, ¿y si ambos conceptos no fueran opuestos, sino piezas de un mismo rompecabezas? Este viaje explora la figura de YHVH desde una perspectiva hermética, desentrañando cómo lo divino interactúa con lo humano y la materia se convierte en un puente hacia lo eterno.
El CANDELABRO.ILUMINANDO MENTES


Imágenes DALL-E de OpenAI
“El Dios del Antiguo Testamento a la Luz del Hermetismo: Entre el Demiurgo y el Supremo Creador”
El estudio del Dios del Antiguo Testamento, particularmente desde la perspectiva hermética, es una exploración profunda de las raíces metafísicas y filosóficas que subyacen en el concepto de divinidad. En el pensamiento hermético, que combina elementos de la filosofía griega, egipcia y gnóstica, las preguntas sobre el origen y la naturaleza del ser adquieren dimensiones que desafían las interpretaciones tradicionales. Para un hermetista, el análisis del Dios bíblico como el Supremo Creador o como un Demiurgo no es una simple clasificación, sino un medio para desentrañar los misterios de la existencia y del cosmos.
El hermetismo parte de un axioma esencial: “El Todo es mente; el universo es mental”. Este principio establece que todo lo que existe emana de una fuente suprema y absoluta, un Todo inefable que está más allá del tiempo, el espacio y cualquier atributo humano. El Todo no actúa directamente en la creación, pues su naturaleza trasciende cualquier forma de interacción directa con el plano material. Más bien, la creación surge a través de intermediarios o emanaciones, que canalizan la energía divina en formas comprensibles y tangibles. Este proceso es comparable al concepto de pleroma en el gnosticismo, donde la totalidad de la divinidad se desborda en jerarquías de seres y principios.
El Dios del Antiguo Testamento, conocido como YHVH, aparece como una entidad que interactúa directamente con la humanidad. Este Dios establece leyes, juzga y a menudo manifiesta emociones humanas como el enojo, la compasión y los celos. Estas características lo distinguen del concepto hermético del Todo, que es puramente trascendente. Para los hermetistas, el Dios bíblico no puede ser el Supremo Creador en el sentido absoluto, sino que se aproxima más al arquetipo del Demiurgo. En la filosofía platónica y gnóstica, el Demiurgo es el arquitecto del universo físico, un moldeador que trabaja dentro de los confines de la materia para dar forma y orden al caos.
La relación entre el Demiurgo y el Supremo Creador ha sido motivo de debate en diversas tradiciones esotéricas. En algunos textos gnósticos, el Demiurgo es percibido como una entidad separada, incluso adversaria, del Supremo. Es descrito como ignorante de su propio origen divino, y su creación material es vista como una prisión para el alma. Sin embargo, el hermetismo adopta un enfoque más inclusivo y armónico. En esta tradición, el Demiurgo no es un oponente del Todo, sino una manifestación necesaria de su voluntad. El universo material, aunque limitado y transitorio, es visto como un vehículo para el aprendizaje y la evolución espiritual.
El Antiguo Testamento ofrece múltiples perspectivas sobre la naturaleza de su Dios, muchas de las cuales se alinean con la función del Demiurgo. En el Génesis, por ejemplo, YHVH es presentado como un creador que da forma al mundo a partir de un caos primordial. Su acto de creación no es ex nihilo, sino una organización de lo informe. Además, su interacción constante con los patriarcas, los profetas y el pueblo de Israel refleja un interés en guiar y controlar el desarrollo humano dentro de los límites de la ley divina. Este enfoque en la justicia, el orden y la obediencia es característico de un Demiurgo, cuya misión es mantener la estructura del cosmos.
Desde la perspectiva hermética, estas características no son intrínsecamente negativas ni positivas, sino que reflejan la dualidad inherente a la existencia material. El Demiurgo no puede escapar de las limitaciones de su propia naturaleza; su obra está marcada tanto por la luz como por la sombra. Para el buscador espiritual, reconocer esta dualidad es un paso esencial hacia la trascendencia. La tarea del iniciado no es rechazar al Demiurgo, sino comprender su papel en el esquema cósmico y utilizarlo como un trampolín hacia niveles más altos de conciencia.
En el hermetismo, la existencia se ve como un continuo de emanaciones que descienden desde el Todo hacia los planos más densos de la materia. En este modelo, el Demiurgo ocupa un lugar intermedio, actuando como el vínculo entre lo trascendente y lo inmanente. Aunque limitado, su función es esencial para el propósito evolutivo del universo. A través de la experiencia en el mundo material, las almas tienen la oportunidad de despertar a su verdadera naturaleza divina. El Demiurgo, al establecer las reglas del juego, proporciona el contexto necesario para este despertar.
Sin embargo, esta relación entre el Demiurgo y la humanidad no está exenta de tensiones. En el Antiguo Testamento, las pruebas y tribulaciones que enfrenta el pueblo de Israel bajo la guía de YHVH pueden interpretarse como un reflejo de las luchas internas del alma. Las historias de exilio, redención y renovación no son meros eventos históricos, sino alegorías del viaje espiritual. Desde la perspectiva hermética, cada interacción entre Dios y su pueblo representa un diálogo entre la chispa divina dentro de nosotros y las fuerzas externas que buscan moldear nuestra existencia.
El hermetismo enfatiza que el verdadero propósito de este viaje es regresar al Todo, la fuente de toda existencia. Este regreso no implica un rechazo de la creación material, sino una integración de sus lecciones. El Demiurgo, con sus aparentes imperfecciones, es un maestro oculto que nos desafía a ver más allá de las apariencias y a buscar la verdad última. En este sentido, el Dios del Antiguo Testamento es simultáneamente un guía y un obstáculo, una figura que nos impulsa a trascender nuestras limitaciones y a descubrir nuestra conexión con lo infinito.
Es importante señalar que el hermetismo no busca desacreditar las tradiciones religiosas ni imponer una visión única de la divinidad. Más bien, invita a una exploración abierta y profunda de los misterios espirituales. En este contexto, el análisis del Dios bíblico como Demiurgo o Supremo Creador no es una crítica, sino una invitación a ampliar nuestra comprensión de lo sagrado. Cada tradición ofrece una pieza del rompecabezas, y el hermetismo se esfuerza por unir estas piezas en una visión más amplia y unificada.
En última instancia, la pregunta sobre la naturaleza del Dios del Antiguo Testamento es tanto un reflejo de nuestras propias preguntas internas como una búsqueda de conocimiento externo. En el camino hermético, la clave no está en encontrar respuestas definitivas, sino en desarrollar una comprensión que trascienda las categorías y las definiciones. El Supremo Creador y el Demiurgo no son opuestos, sino aspectos complementarios de una realidad más vasta y compleja.
El hermetismo nos recuerda que somos participantes activos en este drama cósmico. Cada uno de nosotros contiene dentro de sí la chispa del Todo, un fragmento de la mente divina que busca regresar a su origen. El desafío es reconocer nuestra propia dualidad y utilizarla como una herramienta para el crecimiento espiritual. Al hacerlo, descubrimos que la verdadera naturaleza de la divinidad no está en ninguna figura externa, sino en la conexión íntima entre nuestra esencia y el infinito.
El misterio del Dios del Antiguo Testamento, entonces, no es un enigma a resolver, sino un espejo en el que contemplamos nuestro propio camino hacia la trascendencia. A medida que exploramos este misterio, encontramos no solo respuestas, sino también nuevas preguntas que nos llevan más cerca de la verdad última. En este viaje, cada paso es una revelación, y cada revelación nos acerca al corazón del Todo.
El CANDELABRO.ILUMINANDO MENTES
#Hermetismo
#FilosofíaHermética
#DiosAntiguoTestamento
#Demiurgo
#SupremoCreador
#Espiritualidad
#Misticismo
#Gnosticismo
#ConocimientoEsotérico
#BúsquedaEspiritual
#SabiduríaHermética
#ElTodoEsMente
Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
