Imagina una obra de ingeniería tan colosal que no solo transforma ríos, ciudades y ecosistemas, sino que también altera la rotación de la Tierra. La presa de las Tres Gargantas, la hidroeléctrica más grande del mundo, ha logrado precisamente eso. Su inmenso embalse contiene una masa de agua tan descomunal que afecta el equilibrio del planeta, ralentizando imperceptiblemente el tiempo. ¿Cómo es posible que una construcción humana tenga un impacto global? La ciencia tiene la respuesta.
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Imágenes DALL-E de OpenAI
El Impacto de la Presa de las Tres Gargantas en la Rotación de la Tierra
La presa de las Tres Gargantas, ubicada en el río Yangtsé en China, es una de las obras de ingeniería más impresionantes y controvertidas de la historia moderna. Con una altura de más de 590 pies (180 metros) y una longitud de 7770 pies (2330 metros), esta estructura no solo es la presa hidroeléctrica más grande del mundo, sino también un fenómeno que ha llamado la atención de científicos, ingenieros y ambientalistas por su impacto en el medio ambiente y, sorprendentemente, en la rotación de la Tierra.
La construcción de la presa de las Tres Gargantas comenzó en 1994 y se completó en 2012, con un costo estimado de 37 mil millones de dólares. Su principal propósito es generar energía hidroeléctrica, controlar las inundaciones y mejorar la navegación en el río Yangtsé. Sin embargo, uno de los efectos menos conocidos de esta megaconstrucción es su impacto en la rotación de la Tierra. Este fenómeno se debe a la redistribución de masa causada por el enorme volumen de agua retenida en el embalse de la presa. El embalse cubre una superficie de aproximadamente 400 millas cuadradas (1.045 kilómetros cuadrados) y se extiende río arriba unas 370 millas (600 kilómetros). Contiene más de 39 billones de kilogramos (86 billones de libras) de agua, lo que representa una masa significativa que ha sido desplazada desde los océanos hacia el interior del continente.
La rotación de la Tierra está influenciada por la distribución de masa en su superficie. Cuando grandes cantidades de masa se mueven desde una región a otra, como en el caso del agua retenida en el embalse de la presa de las Tres Gargantas, se produce un cambio en el momento de inercia del planeta. Este cambio afecta la velocidad de rotación, un fenómeno que se conoce como la conservación del momento angular. En términos simples, si la masa se concentra más cerca del eje de rotación, la Tierra gira más rápido, y si se aleja, gira más lento. En el caso de la presa de las Tres Gargantas, el agua almacenada en el embalse está más lejos del eje de rotación que cuando estaba en los océanos, lo que ha provocado una ligera desaceleración en la rotación terrestre.
Según cálculos científicos, la presa de las Tres Gargantas ha ralentizado la rotación de la Tierra en aproximadamente 0,06 microsegundos por día. Aunque este valor puede parecer insignificante en comparación con la duración total de un día (86.400 segundos), es un efecto medible que ilustra cómo las actividades humanas pueden influir en procesos geofísicos a gran escala. Este cambio en la rotación es similar al causado por eventos naturales como grandes terremotos o el derretimiento de los glaciares. Por ejemplo, el terremoto de magnitud 9,1 que sacudió Japón en 2011 redistribuyó suficiente masa como para acortar la duración del día en 1,8 microsegundos. Sin embargo, a diferencia de estos eventos, que son esporádicos, la presa de las Tres Gargantas representa un cambio constante y continuo en la distribución de masa.
Además de su impacto en la rotación terrestre, la presa de las Tres Gargantas ha generado una serie de efectos secundarios que han sido ampliamente documentados. Entre ellos se incluyen la alteración de los ecosistemas locales, el desplazamiento de más de 1,3 millones de personas y la pérdida de valiosos sitios arqueológicos y culturales. A nivel geológico, la enorme presión ejercida por el agua del embalse ha sido vinculada a un aumento en la actividad sísmica en la región, un fenómeno conocido como “sismicidad inducida por embalses”. Estos efectos han llevado a un intenso debate sobre los costos y beneficios de la presa, tanto a nivel local como global.
En comparación con otros proyectos de infraestructura a gran escala, la presa de las Tres Gargantas destaca por su capacidad para alterar no solo el entorno inmediato, sino también procesos planetarios fundamentales. Su impacto en la rotación de la Tierra es un recordatorio de cómo la humanidad, a través de la ingeniería y la tecnología, puede influir en fenómenos que antes se consideraban exclusivamente naturales. Este caso también plantea preguntas importantes sobre la sostenibilidad de proyectos de esta magnitud y la necesidad de evaluar sus efectos a largo plazo, no solo en términos económicos y ambientales, sino también geofísicos.
En suma, la presa de las Tres Gargantas es un ejemplo fascinante de cómo las actividades humanas pueden tener consecuencias inesperadas y de gran alcance. Su capacidad para ralentizar la rotación de la Tierra, aunque mínima, es un testimonio del poder de la ingeniería moderna y una advertencia sobre la necesidad de considerar cuidadosamente los impactos de nuestras acciones en el planeta.
Este caso subraya la importancia de un enfoque interdisciplinario para abordar los desafíos del desarrollo sostenible, integrando conocimientos de ingeniería, geofísica, ecología y ciencias sociales para garantizar que los beneficios de tales proyectos no se vean superados por sus costos.
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